Transcripción de los jeroglíficos
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Se suele decir que hay tantas normas de transcripción de los jeroglíficos como egiptólogos. En otras palabras, no parece existir transcripción universal de los jeroglíficos. Eso se explica simplemente por la existencia de muchos obstáculos para transcribir exactamente los jeroglíficos, lo que obliga a extrapolaciones que hacen inviable la supremacía de un sólo sistema. Imagen:Egypt Hieroglyphe1.jpg
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[editar] Las transcripciones
Es necesario sin embargo diferenciar las transcripciones corrientes, de las que nos podemos encontrar para designar personajes o conceptos de la Antigüedad egipcia –como faraón, uadyet, Nefertiti o ka–, transcripciones fijas, ambiguas (un mismo fonema egipcio será traducido por un gran número de signos diferentes) y propias de una lengua (Néfertiti se dice Nofretete en alemán) de las transcripciones científicas, utilizadas en lingüística y en gramatología (estudio de la escritura) egipcias. Este segundo, más riguroso, utiliza un único símbolo para un mismo fonema, aunque el valor de este fonema no sea seguro.
El sistema de notación científica puede variar de una lengua al otra: guarda sin embargo un esquema constante. Su principal defecto es que sigue siendo impronunciable: es más una transcripción abstracta que un método de lectura real. La transcripción científica no puede ser utilizada por un extranjero, que no puede leerla, y en consecuencia aprenderla fácilmente. Además, se aleja en gran parte de los usos ya establecidos en las lenguas modernas.
Se pueden así comparar las dos versiones de palabras citadas: pr ʿ3 es la transcripción académica de la palabra peraa: faraón; uadyet se transcribe, entre otras posibles formas, uḏ3.t ; Nefertiti es nfr.t yi(y).ty y ka será k3.
[editar] El problema fonético
El sistema de escritura de los jeroglíficos es conocido. Sin embargo, aunque eso puede parecer contradictorio, la manera en que era pronunciada la lengua transcrita por los jeroglíficos es difícil de reconstituir, esta lengua está muerta desde hace siglos. Los únicas referencias de las que disponemos son:
- La lengua idioma copto, que deriva de la antigua lengua egipcia;
- Los textos de otras lenguas, como el griego, que citan a veces nombres o palabras egipcias;
- La método comparativo, que permite establecer posibilidades de pronunciación por el establecimiento de concordancias con otras lenguas afroasiáticas;
- El mismo sistema de escritura, mediante textos erróneos, que permiten comprender que si un signo ha sido confundido con otro, es que los dos denotaban fonemas próximos.
Para tener una idea de la poca fiabilidad de las citas griegas, basta comparar el modo de transcribir el nombre de la capital China (Pekín) con la romanización que utilizan los mismos Chinos (Běijīng). Nada prueba que las palabras empleadas por los griegos fuesen pronunciadas a la manera egipcia. Además, tendían a adaptarlas a su propio sistema fonológico, muy alejado del de los egipcios. Así, muchos términos egipcios corrientes –como faraón, uadyet, o los nombres de dioses– provienen del latín por vía griega. Podemos imaginarnos, aproximadamente, como pudieron ser deformados: del egipcio al griego, del griego al latín y finalmente del latín al castellano...
A pesar de todo, por asociación de diversas fuentes y aplicación de los conocimientos que se tienen de otras lenguas afroasiáticas (como el copto, árabe, hebreo, acadio, o incluso el hausa), los egiptólogos logran ponerse de acuerdo, generalmente, con respecto a cierto número de sonidos, y crear reglas arbitrarias que pueden permitir pronunciar las palabras egipcias. Además de estas dificultades de transcripción de los caracteres escritos, hay que saber que, como en los sistemas de escritura semitas, se escriben solamente las consonantes: la escritura egipcia es en efecto una abjad. Las vocales, eran deducidas intuitivamente (tarea imposible sin un conocimiento preciso de la lengua). Las vocales del idioma copto pueden, en cierta manera, dar una idea de la posible vocalización. No hay que perder de vista, sin embargo, que los sonidos de una lengua están en constante evolución: el copto puede dar sólo un indicio.
También hay que saber que no existían reglas ortográficas rígidas y que ciertas palabras podían, en la época, ser escritas de varias maneras. Además, el orden de los jeroglíficos, en una palabra, no era forzosamente lineal. En efecto, su orden podía ser modificado por necesidades y estéticas o para enfatizar el respeto hacia una divinidad, cuyo nombre, por ejemplo, estaba en la composición de una palabra y se debía situar al principio. Así, el nombre del faraón Tut-Anj-Amón se escribía de hecho Amon-tut-anj. Esto explica que para ciertos faraones poco conocidos, no estemos seguros del orden conveniente de leer los jeroglíficos.
[editar] Ejemplo de transcripción no científica
Es evidente que esta estructura de consonantes es comparable a la de raíz semítica, ya que no fue escrita con vocales. La colocación de estas vocales en la raíz consonántica se denomina vocalización. En la escritura jeroglífica no existe esta vocalización, y esto hace que sólo podamos reconstruirla indirectamente, y la sustitución misma es más complicada para las vocales que para las consonantes ya que no son siempre claras. Por ejemplo, y inicial es –está establecida– una consonante débil, cuya pronunciación tuvo sólo poca incidencia sobre la palabra y que pudo servir para escribir la vocal a (de la misma manera que el aleph hebreo o el alif árabe, que tienen la misma consonante y que dieron, además, la alfa griego pronunciado a). Sólo se queda el esqueleto y se limita pues a mn.
Actualmente, el dios es denominado Amón, pronunciado amon por los hispanoablantes y en la mayoría de lenguas. Esto supone pues que la vocalización sea amon. Esta vocalización proviene del latín por vía griega. Los griegos, en efecto, entendían Ἄμμων ámmôn, y los romanos transcribieron Ammōn (incluso Hammōn). En ambos casos, la o es larga (y abierta en griego, es decir, en API [ɔː]). Los coptos, sin embargo, conservaron esta palabra bajo la forma αμουν, que se lee amun. Los Kushitas lo denominaban Amani.
Estos primeros términos nos muestran que la vocalización puede variar de una lengua a otra, ya que existían, sin duda, acentos diferentes según las regiones, que los fonemas evolucionan con tiempo. Otros términos vuelven la interpretación de la palabra todavía más difícil: para los babilonios del siglo XV al XIII antes de la era cristiana, la palabra se leía, según sus textos, Amāna (donde ā es una a larga) o Amānu, Amán en una palabra compuesta. En cuanto a los asirios de los siglos VIII y VII, la decían como Amūnu
De estos testimonios divergentes resaltan dos constantes:
- La primera es una a breve;
- La segunda es larga, su timbre oscila entre ō y ū, dos fonemas en resumidas cuentas próximos.
Así, querer conocer la pronunciación exacta de una palabra tan frecuente como el nombre del dios Amón se torna imposible. Esto explica por qué es posible encontrar, entre otras transcripciones: Imen, Imon, Amen, Amon, Amón, o Amun, para la misma palabra. Esta ambigüedad se encuentra en español ya que se habla corrientemente del dios Amon (con una o) pero del faraón Amenofis (contiene una e) mientras que la ráiz Amn es común en ambas palabras.
El problema es pues doble:
- Es imposible atribuir a cada signo un único valor;
- Es imposible conocer de manera precisa la vocalización.
La única transcripción que puede tener la aprobación de todos debe ser sin vocales: Imn. Es científica, y muy abstracta, como se puede comprobar.
[editar] Sistema de transcripción científica
Esta transcripción es utilizada en lingüistica, en el estudio de la lengua egipcia. Observa un rigor aun mayor y casi se emparenta con una transcripción. Es el que se utiliza en las gramáticas, los trabajos científicos, estudios gramatologicos consagradas al sistema egipcio de escritura. A parte de algunos detalles, este sistema es internacional.
Los símbolos de la columna «pronunciación fónetica» siguen los convenios del API; son sólo suposiciones, que mayoritariamente sostienen los egiptólogos. La columna «pronunciación corriente» respeta los usos castellanos.
Nota : el primer símbolo no está disponible en Unicode ; de hecho, él ha sido remplazado aquí por la cifra tres, de forma similar. El símbolo empleado está normalmente compuesto de dos tipos de apostrofes curvados, uno sobre otro.
| Símbolos | Pronunc. fonética | Pronunc. corriente |
|---|---|---|
| ʾ | a | a (breve) |
| 3 | ʕ | a (larga) |
| ἰ | ʔ | i |
| y | y | i |
| u | u | u |
| b | b | b |
| p | p | p |
| f | f | f |
| m | m | m |
| n | n | n |
| r | r | r (vibrante) |
| h | h | h |
| ḥ | ħ | ḥ árabe |
| ḫ | j | j |
| ẖ | j | j |
| s | s o ts | s |
| ś | s | s |
| š | ʃ | sh |
| q, ḳ | q | q árabe |
| g | g | g |
| t | t | t |
| ṯ | ʧ | ch |
| d, ṭ | d | d |
| ḏ | ʧˁ | dy |
[editar] Observaciones sobre los símbolos
El fonema considerado y (o ἰ en algunos sistemas de transcripción) representa una oclusiva glotal sorda cuando se escribe como y / ἰ, una yod (sonido inicial de yurta ) cuando es y (según el sistema adoptado). De hecho, esta oclusiva glotal sorda, que ha evolucionado en yod con tiempo, no es fácil determinar cual valor adopta. Cuando la consonante y (o, más raramente, w) es muda y no se escribe (con las raices tertiæ y quartæ infirmæ, por ejemplo, o en tanto que el aumento; consultar el articulo sobre el egipcio), esta escrito entre parentesis : ms(y), «Dar a luz». En tipos, existen dos que son de origen diferente y de manera desconcertante:
- ἰ para la oclusiva glotal sorda;
- y para oclusiva glotal sorda despues de una yod;
- y para la yod pura (que se descompone en una continuación de dos yy, que es frecuente en escritura jeroglífica).
En numerosas obras –y en ciertas enciclopedias–, vemos escritas las dos formas de oclusiva glotal sorda, ἰ e y, de la misma manera: ἰr(y) («hacer») pues será escrito yr(y).
La consonante 3 ha estado considerada mucho tiempo como una oclusiva glotal sorda. Búsquedas más recientes tienden a probar que es más bien líquida, una l o una r vibrante.
Los signos d y ḏ,son probablemente unas consonantes enfáticas (consultar fonología árabe)
Los símbolos s / z y s / ś se utilizan por pares. Un texto que se use z no utilizará ś, y viceversa. Donde un egiptólogo escribe z3 corresponde pues a lo que otro escribe como ś3.
[editar] Convenciones de lectura y de escritura
Existen algunos convenios que hay que conocer. En primer lugar, conviene anotar que las palabras egipcias jamás son vocalizadas: lo vimos, es uno de los mayores problemas de la transcripción. Es corriente sin embargo que se fuerce la vocalización, hasta el punto en el que si no es posible determinarla detalladamente (la comparación con el copto permite sin embargo algunas salidas) pronunciando 3, y, ʿ y w, respectivamente, a, i, a (larga), y u (de l o p) después de las consonantes. Este convenio seguramente tiene sentido porque, en un gran número de lenguas afroasiáticas, estas consonantes sirven también para denotar estas vocales (son entonces mater lectionis). Cuando los fonemas y y w están en contacto con otras semivocales las pronunciamos como consonantes en posición inicial o media, como vocales en otros casos, para alternar las consonantes y las vocales. Por ejemplo, La palabra y3w será leída yau pero yw3 será yua. Cuando la sucesión de consonantes no utiliza estos signos, o en número insuficiente, introducimos una e para facilitar la pronunciación: nb.t «dama, maestra» podrá ser leído nebet, nfr, «bello», nefer, etc.
En fin, existen tres signos auxiliares que se utiliza para representar nociones gramaticales y morfológicas:
- El guión une a términos de palabras compuestas: Imn-ḥtp, «Amon-satisfacción» = «Amon está satisfecho»; Así: Ajenatón 3ḫ-n-itn «disco solar (Aton)» etc.
- El punto separa las desinencias y otros signos casuales: nfr, «bello», nfr.t, «guapa» (.t siendo un sufijo femenino), nṯr, «dios»,nṯr.u, «dioses» (.u es un sufijo masculino plural), etc.
- El guión doble (codificado aquí por el signo igual) permite separar los sufijos personales; Así: pr.u=sn, palabra por palabra «casas=de ellos », «sus casas», sḏm=k, «entiendes=tú», «entiendes», etc.
[editar] Ejemplo sinóptico
La transcripción científica del egipcio es muy desconcertante. Es muy útil para los especialistas pero no puede, en ningún caso, sustituir en usos generales de palabras conocidas. Podemos citar, en calidad de ejemplo, la frase siguiente, sacada de Mittelägyptische Grammatik für Anfänger de Erhart Graefe (4ª edición, en casa de Harrassowitz, Wiesbaden, 2004) para mostrar la complejidad del sistema:
| <hiero>r:S-D19-A2-w-y:s-D:d-A2-d:p*t-F20-A2-n:f</hiero> |
| rš.uy sḏd dp.t.n=f |
| « ¡ Cuán feliz el que cuenta lo que ha vivido ! » |
Podríamos leer esta frase /reʃwi seʤed depetenef/, lo que da una aproximación, sin duda, muy alejada de la realidad: la transcripción científica posee esta ventaja cierta de que el problema de la lectura es liberado para permitir una notación precisa de fonemas cuyo uso, en resumidas cuentas, importa poco en el estudio de una lengua tan antigua.

