Teoría del vuelo
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Mucha gente cree que lo que hace volar a los aviones son los motores. No es cierto. La función de los motores es realizar un empuje hacia adelante, y quien se encarga de sustentar el aparato son las alas.
Las alas de los aviones tienen una forma peculiar: Si miramos un ala de un avión de perfil, veremos que su sección es más parecida a una elipse que a un rectángulo, como muchos creen. Esta creencia se debe a que en los orígenes de la aviación, el ala tenía forma completamente rectangular (es la forma más sencilla de fabricar, y más barata), que ha ido evolucionando hasta las actuales alas cuasi-elipsoidales, mucho más eficaces y que ofrecen una menor resistencia aerodinámica. La superficie inferior es recta, y la superficie superior es curva. Esto supone que el aire que pasa por debajo recorre menos distancia que el aire que pasa por arriba, creando así una diferencia de presión entre las dos masas de aire (la de arriba y la de abajo). Esa diferencia de presión provoca una fuerza de abajo hacia arriba, que es la que sustenta el aparato.
Cuanto más deprisa se mueva el avión, mayor será la velocidad con la que el aire recorre la superficie de las alas, mayor será la diferencia de presión entre ambas y, por tanto, mayor será también la fuerza.
Esto se aplica también para conseguir el efecto contrario: Realizar una fuerza contraria, hacia abajo, y que "aplaste" el cuerpo contra el suelo. Por ejemplo, los alerones que montan los Fórmula 1 tienen como finalidad aumentar la estabilidad del coche "apretándolo" contra la pista.
Nota: no obstante lo que hace volar a un avión es el grado de ataque de las alas contra la resistencia del aire. No la forma aerodinamica del ala en sí mismo. La prueba más fácil de comprobarlo es cuando una avioneta vuela boca abajo y no cae (debido al grado de ataque).

