Robert Falcon Scott
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Robert Falcon Scott (Devonport, cerca de Plymouth, Inglaterra 6 de junio de 1868 - Antártida 29 de marzo de 1912). Fue un capitán de la Royal Navy y explorador que dirigió dos expediciones a la Antártida. La primera comprendida entre 1900 y 1904, realizada a bordo del navío Discovery le permitió descubrir en el Mar de Ross la región que bautizó con el nombre de Tierra del rey Eduardo VII. La segunda, entre 1910 y 1913, a bordo del barco Terra-Nova y en la que alcanzó el Polo Sur el 12 de enero de 1912, un mes después que el explorador noruego Roald Amundsen. Scott y sus cuatro compañeros perecieron durante una tormenta cuando realizaban el camino de vuelta. Sus cadáveres y el diario de la expedición fueron encontrados el 12 de noviembre de 1912.
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[editar] Biografía
Scott era el tercero de los hijos de John y Hannah Scott. Su padre era propietario de una cervecería, pero la vocación marinera de la familia venía de antiguo, así que en 1881, tras haber terminado sus estudios y por consejo de su padre, Robert se enroló en la Royal Navy.
Comenzó su carrera como cadete en el buque escuela HMS Britannia, para posteriormente permanecer 4 años en el Boadicea, en la época el buque insignia de la Flota del Canal de la Mancha. En 1887 fue trasladado al HMS Rover. Fue ascendido a subteniente y en consecuencia trasladado al HMS Spider. En 1891 Scott superó los exámenes en el Royal Naval College, lo que le permitió ascender a teniente, siendo destinado al HMS Amphion, como especialista en torpedos. En 1892 alcanza el grado de Primer Teniente a bordo del HMS Majestic, que por aquella fecha era el buque insignia de la Flota del Canal de la Mancha. Sin embargo Scott era ambicioso y soñaba con una vida de aventuras, más emocionante que la de un oficial de la marina en tiempos de paz. Con el paso de los años se dio cuenta que su familia carecía de los medios económicos y las relaciones necesarias para acelerar su carrera dentro de la marina.
[editar] Expediciones Antárticas
[editar] 1900 - Expedición Nacional Antártica (Expedición Discovery)
A instancias de Sir Clements Markham, el pionero de las exploraciones polares y por aquel entonces Presidente de la Royal Geographical Society, Scott dirigiría la National Antarctic Expedition que partiría hacia la Antártida a bordo del RRS Discovery que comenzaría en 1900. Para reclutar a la tripulación para tan peligroso viaje puede que se publicara el reclamo publicitario más famoso del mundo en la prensa de Londres "Men wanted for hazardous journey. Small wages. Bitter cold. Long months of complete darkness. Constant danger. Safe return doubtful. Honour and recognition in case of success." (Se buscan hombres para peligroso viaje. Salario reducido. Frío penetrante. Largos meses de completa oscuridad. Constante peligro. Dudoso regreso sano y salvo. En caso de éxito, honor y reconocimiento). Algunos historiadores afirman que el anuncio fue realmente insertado en la prensa, aunque no hay unanimidad sobre cuándo ni en qué periódico, sin embargo nadie ha podido localizar el recorte de prensa original; véase [1] aquí una completa discusión acerca del tema.
El mayor logro de la expedición fue la exploración del Mar de Ross, el lograr tomar tierra al este del mar de hielo en una tierra que antes sólo había sido avistada desde el mar y bautizada como Tierra del rey Eduardo VII en honor del por aquel entonces rey británico, y el haber logrado alcanzar el punto más al sur hasta entonces. Scott, Ernest Shackleton y el doctor Edward Adrian Wilson alcanzaron los 82°17′ Sur el 31 de diciembre de 1902.
[editar] 1910-1912 - Expedición Terra Nova
Motivado en parte por el deseo de mejorar la fortuna de la familia, Scott se obsesionó con la idea de ser el primero en alcanzar el Polo Sur, hazaña que consideraba importante y necesaria para su país. Tras su matrimonio con Kathleen Bruce el 2 de septiembre de 1908, y el nacimiento en 1909 de su único hijo, Peter Scott, se embarcó en su segunda expedición polar. Su barco, el Terra Nova, zarpó de Londres el 1 de junio de 1910, navegando vía Cardiff, puerto que abandonaron el 15 de junio. Scott viajó hasta Rotherhithe y entonces volvió a Londres para seguir consiguiendo financiación para su expedición, y al cabo de un mes se reunió con la expedición en Sudáfrica.
Durante el viaje fue informado de que Roald Amundsen también se dirigía al Sur, Scott se involucró en una carrera personal por derrotar al noruego y ser el primero en alcanzar el Polo Sur. Cuando Scott, acompañado por el teniente Henry Robinson Bowers, el Dr. Edward Wilson, el contramaestre Edgar Evans y el capitán del ejército Lawrence Oates, alcanzó el Polo el 17-18 de enero de 1912 descubrió que Amundsen había llegado allí un mes antes. Amundsen regresó a su base en perfecto estado, mientras que toda la expedición de Scott pereció en un viaje de vuelta en el que padecieron condiciones de frío extremo que tan solo han vuelto a ser registrada una vez desde la implantación de estaciones meteorológicas modernas en la década de 1960. Las intensísimas nevadas y el hecho de no querer abandonar una cantidad importante de muestras geológicas sin duda motivaron la lenta marcha de la expedición, y con ella el resultado final.
El primero en fallecer fue Evans, que había resultado herido en una caída y estaba completamente agotado. Poco después fue, Oates, quien afectado por la congelación, había perdido la movilidad de uno de sus pies. También sufría de la reaparición de una antigua herida de guerra, lo que obligó al resto del grupo a llevarlo a cuestas durante el resto del viaje. Oates se dio cuenta de que no tenía posibilidades de sobrevivir y que no era más que una carga para el resto, así que voluntariamente abandonó la tienda, pronunciando la famosa frase "Sólo voy a salir un rato". Aquel día era su 32 cumpleaños y ya nadie volvió a verlo nunca más.
Los cuerpos de los tres restantes miembros de la expedición fueron encontrados seis meses más tarde en su campamento, a tan solo 20 km de un depósito de suministros repleto. Junto a ellos se encontraron sus diarios relatando sus penurias. El diario de Scott contenía la famosa entrada: 'Had we lived I should have had a tale to tell of the hardihood, endurance and courage of my companions which would have stirred the heart of every Englishman' ( ). El diario termina con las palabras, 'We shall stick it out to the end, but we are getting weaker of course and the end cannot be far. It seems a pity, but I do not think I can write more. For God's sake, look after our people. R. Scott' (Deberíamos aguantar hasta el final, pero nos estamos debilitando y el final no puede estar lejos. Es una pena, pero creo que no puedo escribir más. Por el amor de Dios, cuiden de los nuestros. R. Scott).
[editar] Tras su muerte: la leyenda de "Scott de la Antártida"
La noticia del éxito de Amundsen llegó a Europa antes de que se conociera el destino sufrido por Scott y sus hombres. Cuando su trágica historia fue publicada, el relato de Scott hizo estremecerse el corazón de los británicos. Su diario se convirtió en un éxito de ventas; el heroísmo del capitán Oates, quien no dudó en sacrificarse con tal de proporcionar a sus compañeros mayores posibilidades de salvación lo convirtieron en un héroe, sólo superado en popularidad por Scott, quien rápidamente fue elevado a la categoría de leyenda, convirtiéndose en el mayor héroe de la Royal Navy desde Horatio Nelson, y en el primer gran héroe británico del siglo XX.
El ejemplo de Scott, Oates y los otros, enfrentándose a la muerte con los labios entumecidos, mientras realizaban esfuerzos sobrehumanos luchando contra la aplastante fuerza de la naturaleza, fue inmortalizado en libros y películas y una estatua de Scott realizada por su esposa Kathleen (escultora) fue erigida en la Plaza Waterloo de Londres.
Kathleen recibió la categoría de viuda de un Caballero Comandante de la Order of the Bath, pero (a pesar de la creencia popular) esto no supuso que Scott fuese nombrado caballero a título póstumo y por lo tanto su viuda nunca usó el título de Lady Scott.
El cuñado de Scott, el reverendo Harvey Bruce, rector del pequeño pueblo de Binton, en Warwickshire instaló unas vidrieras conmemorativas que mostraban diferentes escenas de la expedición de Scott, y que todavía hoy existen. Sobre el puerto de Plymouth existe un gran memorial en honor de Scott. En él pueden leerse grabadas algunas palabras del diario de Scott. También hay monumentos conmemorativos en Christchurch y Port Chalmers, Nueva Zelanda, los últimos puertos en los que el Terra Nova hizo escala antes de partir hacia la Antártida. El nombre de Scott está muy presente por todo el continente en el que murió, e incluso hoy en día sigue siendo conocido como "Scott de la Antártida". Cuando se estableció una base permanente de investigación en el Polo Sur, fue bautizada como Estación Polar Amundsen-Scott.
El dramático final del viaje hizo que los británicos olvidaran que el honor de ser el primero en alcanzar el Polo Sur había sido para un noruego. Scott se había convertido en una leyenda trágica más apreciada que el simple logro geográfico que hubiese obtenido y el aprecio que sus compatriotas le tenían apenas si disminuyó durante la Primera Guerra Mundial que empezaría al poco tiempo. La leyenda de Scott permaneció inalterable durante sesenta años, hasta que historiadores revisionistas empezaron a desmontarla, en especial una despiadada biografía comparada de Roland Huntford, publicada en 1979 con el título "Scott and Amundsen/The Last Place on Earth" (Scott y Amundsen/El Último Lugar de la Tierra), que destruía la leyenda y criticaba las motivaciones, el liderazgo, el juicio y la capacitación de Scott. Publicado en una época en la que los valores que ejemplificaba la odisea de Scott no estaban tan en boga, esta visión revisionista del héroe ártico obtuvo un gran apoyo entre el público, tanto, que llegó a reemplazar la leyenda original, lo que motivó que el moderno explorador polar Ranulph Fiennes publicara una obra que defendía la reputación de Scott ("Captain Scott", 2003).
[editar] El debate
Huntford no fue el primero en comparar las expediciones de Scott y Amundsen. En el libro de Apsley Cherry-Garrard "The Worst Journey in the World" (El peor viaje del mundo), publicado en 1922 (y considerado mayoritariamente como el mejor libro de viajes jamás escrito), otorgó a Amundsen el crédito de haber acertado en sus decisiones a la hora de organizar su expedición - optó por un equipo humano reducido, su habilidad para dirigir a los perros, y la pericia esquiando de todos sus hombres, por ejemplo - y por haber conseguido que todo su grupo regresara a casa sano y salvo. Sin embargo, Cherry-Garrard respetó en todo momento a Scott. Los historiadores revisionistas se distinguen por el nivel de las críticas personales con respecto al carácter de Scott, y algunos no consideran la auténtica mala suerte que sufrió la expedición.
Los revisionistas han argüido que al otorgar el mando de la Expedición Discovery a Scott, se habían sobrevalorado sus capacidades, ya que no era más que un relativamente joven oficial de torpedos, sin ninguna experiencia en el ártico. Como prueba de esto, apuntan el hecho de que el Discovery se quedó tan congelado en el hielo que estuvo a punto de perderse irremediablemente. Sin embargo, fue el método empleado para la travesía a pie el que recibe las críticas más severas.
La insistencia de Scott en utilizar ponies de Siberia en su primera expedición, para posteriormente optar porque fuesen los hombres quienes arrastraran todo el equipo hasta el Polo, en vez de utilizar trineos tirados por perros, es la principal diferencia entre ambas expediciones. Scott utilizó perros, pero sólo hasta el Glaciar Beardmore, mientras que Amundsen, un conductor de perros más experimentado, los utilizó durante todo el viaje. Tal vez su resistencia a llevar a los perros hasta más lejos se debía a que Scott admitió en una ocasión que aborrecía la idea de sacrificar a los perros para alimentar a los demás. La biografía de Fiennes sugiere que quizá Scott simplemente utilizó el método que le funcionó mejor durante la Expedición Discovery. Sin embargo, el propio Scott escribe en su diario que considera que este método, aunque más duro físicamente, era superior moralmente al de emplear perros, lo que probablemente hizo que a la hora de decidir optara por la solución menos eficiente. Sin embargo, Scott no estaba cerrado a otras posibles opciones, fue el primero en hacer intentos serios de utilizar medios motorizados, reconociendo acertadamente que este sería el futuro de los viajes a través del hielo.
Los críticos también han señalado que a diferencia de Amundsen, Scott no buscó el asesoramiento de los indígenas de los climas árticos, los indudables expertos en la supervivencia en un clima tan adverso. Para ser precisos, estas críticas deberían dirigirse a la Royal Navy, no a Scott, quien simplemente siguió las indicaciones y consejos de sus predecesores en el ártico y sus superiores de la Royal Navy, quienes no habían aprendido tanto de los inuit como Amundsen en Noruega o Robert Peary en los Estados Unidos. Viendo las fotos de Scott y los suyos con su vestimenta para la nieve casi se puede sentir el frío. El hecho de que Scott estuviese a punto de salvarse sugiere que un único factor podría haber marcado la diferencia; tal vez podrían haber sobrevivido si hubiesen llevado ropa de abrigo de estilo inuit, o quizá si hubiesen seguido una mejor dieta, o si hubiesen sido mejores esquiadores o si hubiesen viajado con menos peso. Ernest Shackleton, siguiendo la misma ruta que Scott y prácticamente con el mismo equipo y sistema de transporte tuvo que abandonar la idea de alcanzar el polo y regresar cuando estaba a pocos kilómetros de su meta, ante el riesgo para las vidas de los exploradores. Scott apostó que él triunfaría donde Shackleton fracasó, basándose únicamente en su autoconvencimiento de que él era un mejor líder para la hazaña de alcanzar el Polo Sur. Perdió la apuesta, principalmente por los defectos de los medios empleados en ambas expediciones y no tanto por una cuestión de cualidades personales o de liderazgo.
A pesar de las muchas críticas de los revisionistas, la principal causa del fracaso de Scott fueron las extraordinariamente adversas condiciones meteorológicas que encontró en su viaje. Ahora se sabe que la ruta sobre el lado oeste de la Barrera de hielo de Ross (la que siguió Scott) padece un tiempo peor que la ruta más al este que usó Amundsen. Además, Scott se enfrentó a una meteorología que sólo se da una vez cada cien años, con temperaturas 20° más frías que de costumbre y con ventiscas durante varios días. Las bajas temperaturas que se encontraron en la Barrera de hielo de Ross dificultaron el deslizamiento de sus trineos, el esfuerzo que tuvieron que hacer podría compararse a empujar una bañera llena a través del desierto del Sáhara. Scott y Simpson, el meteorólogo de la expedición, estimaron que las temperaturas serían lo bastante altas como para permitir a los trineos deslizarse con facilidad. Otro efecto del frío extremo fue la escasez de combustible. Habían dejado depósitos de combustible a lo largo de la ruta pero cuando los necesitaron se encontraron con que muchos estaban vacíos, ya que las soldaduras de los mismos habían cristalizado a causa de las bajas temperaturas.
Por otra parte, el esfuerzo de arrastrar los trineos requería la ingesta de unas 5000 calorías y en aquella época, salvo probablemente los inuit, no se conocía la importancia de seguir una dieta muy grasa. Scott llevaba una gran cantidad de carne seca (pemmican) que no eran demasiado ricas en grasa. La extrema pérdida de peso motivada por el esfuerzo físico redujo también la grasa corporal, y con ella el aislamiento del frío. Aunque las causas precisas de la muerte de Scott siguen siendo objeto de debate, parece que fueron la inanición, el agotamiento, el frío extremo y el escorbuto (enfermedad provocada por una alimentación deficiente) quienes contribuyeron a la muerte de Scott y sus hombres.
Scott también demostró una gran dedicación a la ciencia. Mientras que Amundsen se limitó a llegar al polo y volver con vida, la expedición de Scott era eminentemente científica. Aunque se estaban muriendo, Scott y Wilson se detenían a recoger muestras geológicas, de las que portaban unos 14 kg cuando murieron. Aunque la doble motivación de la expedición comprometía el ya de por sí reducido margen de seguridad de la expedición, la ciencia era importante. Entre las muestras encontradas junto a Scott había un pedazo de hulla extraído en la Cordillera Transantártica, lo que probaba que el continente debía haber tenido un clima templado en un pasado lejano. Este descubrimiento fue de la mayor importancia para la geología, ya que añadía evidencias de peso a favor de la teoría de la Tectónica de placas. Los expedicionarios tomaron datos meteorológicos prácticamente hasta su muerte. Los distintos objetivos de ambas expediciones destacan las diferentes soluciones a los problemas y decisiones tomadas por sus respectivos líderes.
Los miembros de la partida de relevo que encontró a Scott y sus compañeros seis meses después de su muerte, señalaron el punto exacto donde habían perecido mediante un montículo de piedras. Scott y sus camaradas murieron en un glaciar muy próximo al mar. En la década de 1970, Sir Peter Scott, el único hijo del capitán Scott visitó tan modesto memorial. Pocos meses más tarde, los restos de Scott y sus camaradas fueron arrojados al mar.
[editar] La rivalidad con Shackleton y Amundsen
[editar] Scott y Shackleton
Scott conoció a Ernest Shackleton en la Expedición Discovery. Éste sirvió en la expedición como tercer teniente de Scott. Muchos biógrafos de ambos exploradores afirmaron que entre Scott y Shackleton existía una intensa animadversión y rivalidad. Sin embargo Ranulph Fiennes, en la biografía de Scott que publicó en 2003, indica que en realidad hay pocas pruebas a favor de esta afirmación y que durante la expedición fueron buenos camaradas. Fiennes contradice así la autobiografía de Albert Armitage, el navegante de Scott y segundo de a bordo durante el viaje, quien había proporcionado la mayoría de los datos de primera mano acerca de la supuesta enemistad entre Scott y Shackleton, según Fiennes a causa de que el propio Armitage se sentía desairado con Scott. Fiennes afirma en su libro que Shackleton fue enviado de vuelta a casa antes de finalizar la Expedición Discovery (en el primer barco de relevo) porque se encontraba enfermo, tal y como afirmó Scott, y no a causa de una mala relación entre ambos, como sugerían otros autores. Scott y Shackleton organizaron y lideraron por separado otras expediciones y sí que compitieron entonces entre ellos a fin de conseguir la financiación y el personal experimentado que necesitaban.
[editar] Scott y Amundsen
En aquella época se consideraba que el primer explorador que alcanzara un territorio salvaje obtenía derechos territoriales sobre cualquier otra exploración posterior en ese territorio. Así, Shackleton prometió a Scott que no utilizaría la base establecida por la Expedición Discovery en McMurdo Sound, pero en 1907 las circunstancias le obligaron a romper su promesa, hecho este que Scott recordaría con resentimiento. El mismo sentimiento de propiedad sería la raíz del enfrentamiento entre Scott y Amundsen en 1911 y que dio en llamarse "dash to the Pole" (La Carrera hasta el Polo); así, el británico consideraba que su anterior expedición le había dado el derecho de ser el primero en alcanzar el Polo Sur y por lo tanto, Amundsen pretendía alcanzar una meta que no le correspondía. Scott también se mostraba resentido por el hecho de Amundsen no declarara su verdadero objetivo al comienzo de su viaje, lo que fue considerado como una jugada sucia. Es importante saber que Scott no quiso utilizar perros en su segunda expedición , sino caballos, estos por una triste experiencia cuando tuvo que sacrificar sus perros porque estos habían ingerido pescado envenenado. Amundsen por supuesto utilizó perros, llevó más perros que comida para ellos, con el plan de que -llegado el momento- alimentaría a parte de los perros con otros perros, este sacrificio premeditado no estaba en el espíritu de Scott, quien ni siquiera consideró sacrificar los caballos, lo que podría haber contribuído a su salvación.
[editar] Enlaces externos
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[editar] Curiosidades
- “Héroes De La Antártida” Canción que habla de la expedición de 1912, del capitán Robert F. Scott y sus compañeros escrita por el grupo Mecano
- “Capitán Lawrence” Canción que cuenta el sacrificio del Capitán Lawrence, que formaba parte de la expedición de Robert F. Scott. Durante la expedición al Polo Sur. WarCry
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