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Reino de León

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Reino de León
Bandera Escudo
Imagen:Leon 1030.png
Forma de Gobierno Monarquía hereditaria
Idioma Latín, Asturleonés, Gallego y Castellano
Religión Católica Romana
Capital León
Superficie cerca de 40.000 km²
Existencia 1000 - 1230
Precedido de Reino de Asturias
Sucedido por Corona de Castilla


El Reino de León fue uno de los reinos medievales de la Península Ibérica, sucesor del antiguo Reino de Asturias, que tuvo un papel protagonista en la Reconquista y formación de los sucesivos reinos cristianos del occidente peninsular.

Tabla de contenidos

[editar] Reyes de León

Artículo principal: Monarcas de León

[editar] Dinastía Astur-Leonesa

[editar] Dinastía Navarra: Primera Unión de León y Castilla

[editar] Dinastía Navarra: Reyes Privativos

[editar] Historia

[editar] Siglos IX-X: Inicios

La ciudad de León fue incorporada al Reino de Asturias a mediados del siglo IX gracias a Ordoño I en 856, quien reconstruye las murallas de la ciudad. León sería un punto estratégico por su historia y porque era una población al sur de la cordillera cantábrica así como un centro neurálgico del territorio astur, cuya capital se había encontrado en las guerras contra los romanos veinte kilómetros al sur, en la ciudad de Lancia. Su hijo, Alfonso III el Magno recuperará el territorio leonés para los astures.

Tras la muerte de Alfonso III el Magno, el Reino de Asturias se divide y queda repartido entre sus hijos:

Al morir García I en 914 sin descendientes, Ordoño II se trasladó a León donde fue aclamado rey, con lo que sería rey de León y de Galicia, y el que trasladaría definitivamente la capital del reino de Asturias desde Oviedo a León. Con lo que se creará un nuevo reino, el Reino de León, que aglutinará al asturiano, ya que Fruela II permaneció en Asturias, pero reconociendo la primacía del reino leonés.

Con la formación del nuevo reino continuará la reconquista contra los musulmanes e incluso la lucha contra otros reinos cristianos como el de Navarra.

[editar] Siglos XI-XII: El imperio leonés

El Reino de León se expande hacia el Duero y el Sistema Central hasta la actual Extremadura, pero la falta de repobladores hace que sea una tierra de nadie. El Reino de León logra hitos como la dotación de fueros de Alfonso V, la creación de un arte leonés y un gran desarrollo de los sistemas administrativos.

En el siglo XI, Sancho III El Mayor de Navarra adquiere el Condado de Castilla como herencia. En 1035 deja dicho condado a su hijo Fernando. Fernando I estaba casado con Sancha, hermana, a su vez, de Bermudo III de León. Fernando provoca una guerra en la que muere el soberano leonés en la batalla de Tamarón contra la coalición castellano-navarra. Al no tener descendencia Bermudo III, su cuñado (Fernando I) se apropia de la corona leonesa esgrimiendo los derechos de su mujer, tomando el título de rey de León con gran oposición entre los leoneses, que no quieren ver convertido en monarca al hombre que ha matado a su rey. Así, Fernando vuelve a unir el condado de Castilla al Reino de León. A la muerte de Fernando I en el 1065, su testamento sigue la tradición navarra de dividir los reinos entre los herederos:

  • Al primogénito, Sancho II(quien, en puridad, debería ser llamado "Sancho I de Castilla), se le lega el condado de Castilla con título regio: así nace el Reino de Castilla.
  • A Alfonso VI, el favorito según las crónicas, se le otorga el territorio aportado por la madre: León, que disfruta de las mejores y más valiosas parias musulmanas
  • Al tercero, García, se le entrega el Reino de Galicia
  • A su hija, Urraca, le deja la gran ciudad de Zamora.

Sancho II de Castilla, no conforme con el reparto, pues su hermano menor obtiene el reino más importante, comienza una guerra. Junto con Alfonso VI conquista Galicia. Sancho no contento con Castilla y media Galicia, ataca a su hermano y ocupa León con la ayuda de El Cid. Gracias a Urraca, en Zamora se refugia el grueso del ejército leonés, al que Sancho pone cerco; será el famoso "Sitio de Zamora", donde el rey castellano es muerto por el noble gallego Vellido Dolfos, retirándose las tropas castellanas. De este modo Alfonso VI recupera todo el territorio, gobernando como Rey de León, Castilla y Galicia. En el reinado de Alfonso VI se consolida el poder del monarca leonés sobre Castilla, siendo reconocido Emperador de los Reinos Hispanos por el Papa Gregorio VII, dichos reinos reconocerán la superioridad del rey leonés, surgiendo así el Imperio Leonés. Además, con Alfonso VI se produce un acercamiento al resto de reino europeos, especialmente a Francia, casa a sus hijas Urraca y Teresa con Raimundo de Borgoña y Enrigue de Lorena. En el concilio celebrado en Burgos en el 1080 se sustituye el típicamente leonés rito mozárabe por el romano.

En la época de Alfonso VII El Emperador (1126-1157), reyes de toda la península Ibérica y Sur de Francia se declaran sus vasallos. Poco a poco la idea imperialista leonesa entra en un rápido declive y en no mucho tiempo se extinguirá; así tras una etapa de esplendor imperial la unidad se desvanece, desapareciendo también el título de emperador de León. Tras esta desaparición los estados cristianos penínsulares consolidan sus respectivas independencias.

El hijo de Alfonso VII, Fernando II hereda el reino de León, y Sancho III el de Castilla. Bajo Alfonso VII se recrudecen las luchas fronterizas con Castilla, y Portugal se independiza de León, creando un Reino independiente.

Su sucesor, Alfonso VIII (más conocido como Alfonso IX), se convierte en uno de los más afamados monarcas del Reino de León. Bajo su mandato se convocan las Cortes Leonesas de 1188, primeras cortes europeas en las que participa el tercer estado. En ellas se reconoce la inviolabilidad del domicilio, del correo, la necesidad del rey de convocar Cortes para hacer la guerra o declarar la paz, y se garantizan numerosos derechos individuales y colectivos. A estas Cortes le seguirán las de Benavente (1202) en las que se fijarán los principios y derechos económicos del Reino de León y sus habitantes, y otras nuevas en León un lustro después.

Con Alfonso VIII el reino de extiende por Extremadura, logrando una gran expansión territorial. El S. XIII va a ser un periodo en que los reinos peninsulares viven un auge de los sentimientos nacionalistas. La expansión territorial de los reinos de Portugal y Castilla, que amenzaban con cerrar la salida al Sur del Reino de León y la pretensión de los reyes de Castilla por anexionarse el reino provocó constantes conflictos bélicos entre el reino de León, Portugal y Castilla. Éstas guerras tenían como aliados ocasionales a los reinos de taifas, que participaban alternativamente del lado de cualquiera de los reinos cristianos. Consecuencia directa de ello será que el Reino de León no participe en la batalla de Las Navas de Tolosa, llegando por ello a ser excomulgado el soberano leonés por el Papa. A su muerte, el rey ordena mantener la independencia de León, declarando herederas a sus hijas, y garantes de la misma a las órdenes de caballería. Alfonso VIII también crea un Estudio General que en tiempos del Alfonso X de Castilla se convierte en la actual Universidad Pontificia de Salamanca.

[editar] El desarrollo de las ciudades: Los burgos

Las ciudades comienzan a desarrollarse cerca de fortalezas, monasterios o en las antiguas civitates romanas. Algunas de estas ciudades son potenciadas por el camino de Santiago y comienzan a conocerse como burgos, diferenciándose de las aldeas rurales en la preponderancia de la actividad económica no ligada al cultivo de la tierra.

En la ruta del camino de Santiago surgen burgos desde La Rioja (en el Reino de Castilla) al Reino de Galicia a partir del S.XI. León también se beneficia del paso hacia el lugar santo. Pero otros burgos también se desarrollan al margen del camino francés, en las orilla del Duero, como Zamora o Valladolid, esta última alcanza un gran desarrollo tras la llegada del conde Pedro Ansúrez a finales del S.XI.

Sobre León, el geógrafo y viajero árabe Edrisi escribe en el S.XII: :Allí se practica un comercio muy provechoso. Sus habitantes son ahorradores y prudentes , y sobre Zamora: Está situada sobre la orilla septentrional del Duero y rodeada de fuertes murallas de piedra, su territorio es fértil y cubierto de viñedos, sus habitantes poseen riquezas y se dedican al comercio

Al sur del río Duero, en las entonces conocidas tierras Extremaduras, el nacimiento de ciudades era con un objetivo defensivo, pero con el paso del tiempo se comenzó también a desarrollar una actividad económica y comercial de importancia similar a las ciudades del norte del Duero.

Aparecen los burgueses, que son los habitantes de los burgos (no confundir con la acepción actual del término burgués), que se añaden a clérigos y nobles. Los burgueses se dedicaban principalmente al comercio y la producción de objectos manufacturados y su crecimiento se encontraba limitado en lo económico y social por la nobleza (principalmente dedicada a la tierra), por esta razón en el S.XII hay revueltas burguesas contra las autoridades señoriales. De estas revueltas, los habitantes de los burgos consiguen ciertas reivindicaciones.

También merece acepción la llegada de comunidades judaicas durante los S.XI y XII por la intransigencia almorávide en al-Ándalus, quienes comienzan como artesanos, mercaderes y agricultores principalmente.

[editar] Siglo XII: Eslabón entre la Cristiandad y el Islam

En el siglo XII Europa contemplará un gran avance en el terreno intelectual gracias a León y a Castilla. A través del Islam, se recuperarán obras clásicas anteriormente olvidadas en Europa y se pondrá en contacto con la sabiduría de los científicos musulmanes.

El Camino de Santiago no hará sino potenciar el intercambio de saber entre los reinos de Castilla y León y Europa, en ambos sentidos.

En el siglo XII también aparecerán múltiples órdenes religiosas a semejanza de las europeas, como las de Calatrava, Alcántara y Santiago y se fundan multitud de abadías cistercienses.

[editar] Siglos XIII-XIV: Unión con Castilla

Ya se ha comentado como Fernando I se hace con el reino de León y une dinásticamente por primera vez los reinos de León y Castilla. En el año 1037, tras la muerte del monarca en 1065 los reinos se dividen entre sus hijos y por tanto se separan. Una segunda unión se producirá desde el 1072 con Alfonso VI hasta el 1157 a la muerte de Alfonso VII. Finalmente, hacia el año 1230 con Fernando III el Santo, rey de Castilla desde 1217, los Reinos de León y Castilla quedan bajo un mismo soberano (Corona de Castilla).

Fernando III incumple el testamento de su padre Alfonso VIII (más conocido como Alfonso IX), y compra el Reino de León a sus hermanas (Sancha y Dulce), tardando más de dos años en hacerse con el control del territorio debido a la oposición del pueblo de León y de sus nobles, que cierra las puertas de las murallas de su capital al nuevo monarca. Los reinos de Castilla y León mantienen instituciones separadas, leyes diferenciadas, y sistemas económicos independientes, compartiendo únicamente el monarca. A pesar de ello, este momento se suele considerar como el de nacimiento de la Corona de Castilla.

Con posterioridad, Alfonso X el Sabio otorga de nuevo la independencia al Reino de León a su muerte en 1284, pero su hijo segundo, Sancho IV de León y Castilla, rompe el testamento de su padre y se hace con la corona leonesa. Al morir éste, Don Juan, hijo y heredero de Alfonso X, se corona como Rey de León en 1296, gobernando de facto el territorio, que goza de independencia hasta 1301. Existen durante todo el siglo XIV varios intentos de independizar el Reino de León, lográndolo de facto, aunque por un escaso tiempo, Enrique de Lancaster a mediados del siglo XIV. Enrique de Lancaster es derrotado por Enrique de Trastamara, el que será Enrique II de Castilla.

[editar] Siglos XV-XVIII: Corona de Castilla, crisis e Imperio

Artículo principal: Corona de Castilla

El Reino de León mantiene sus estructuras durante la Edad Moderna, conservando sus características de organización territorial, lo que se reflejará en la cartografía de los siglos XVI <ref>[1]</ref> , XVII <ref>[2]</ref> <ref>[3]</ref> <ref>[4]</ref> y XVIII <ref>[5]</ref> <ref>[6]</ref> <ref>[7]</ref> <ref>[8]</ref> <ref>[9]</ref> <ref>[10]</ref> <ref>[11]</ref> <ref>[12]</ref> <ref>[13]</ref> <ref>[14]</ref> <ref>[15]</ref> <ref>[16]</ref> <ref>[17]</ref> <ref>[18]</ref> e instituciones propias, como el Adelantamiento del Reino de León, el Defensor del Reino de León, etc.

[editar] Siglo XIX: De Reino a Región

En el principio del siglo XIX el Reino de León seguirá existiendo como entidad geográfica <ref>[19]</ref>, abarcando los territorios de las actuales provincias de León, Zamora y Salamanca y gran parte de las de Valladolid y Palencia (especialmente la Tierra de Campos). A pesar de la uniformización administrativa que se produce en el siglo XIX, incluso después de la proyectada división provincial de 1820 <ref>[20]</ref> y la definitiva (y actualmente vigente) división de Javier de Burgos en 1833, se mantiene la presencia del Reino de León bajo forma regional <ref>[21]</ref> <ref>[22]</ref> <ref>[23]</ref> <ref>[24]</ref>.

Véanse también: territorial de España en 1822 y División territorial de España en 1833.

[editar] Gobierno: Cortes y Concejos

Como todo reino medieval, el poder supremo por la gracia de Dios recaía en el rey. Pero comienzan a surgir comunidades rurales y urbanas para tomar decisiones sobre problemas de la vida cotidiana.

Así comienzan los Concejos, o concilium, como una manera de autogobierno de núcleos de población en las que todos los vecinos tenían representación como atestigua el Concejo de Berbeja, San Zadornil y Barrio (955):

Nosotros todos, que somos del consejo de Berbeja, Barrio y San Zadornil, varones y mujeres, jóvenes y viejos, másimos y mínimos, villanos e infanzones [...]

Estos Concejos evolucionarán a Concejos en los que una parte de los vecinos representará al resto. Asimismo conseguirán un mayor poder como la elección de magistrados y oficiales, los alcaldes, pregoneros, escribanos, ...

Ante el creciente poder de los Concejos, surge la necesidad de la comunicación entre el rey y éstos, y he aquí el nacimiento de las Cortes en el año 1188 en León. En las Cortes leonesas medievales, los habitantes de las ciudades eran un grupo reducido, conocidos como laboratores y no tenían facultades legislativas, pero era un punto de unión entre el rey y el reino, algo en lo cual los reinos de León y Castilla habían sido pioneros en la Europa medieval. Las cortes estarían así constituidas por tres estamentos (clero, nobleza, representantes de las ciudades) y aparecen como un diálogo entre el rey y la curia, por un lado, y los representantes de las ciudades y villas por otro.

[editar] Extensión territorial

Antes de la creación de la Corona de Castilla junto con el Reino de Castilla, el reino de León abarcaba las actuales comunidades autónomas de Galicia, Principado de Asturias, las provincias de León, Zamora y gran parte de la provincia de Salamanca (algunos pueblos, como Puente del Congosto y Mancera de Abajo, y comarcas cómo la de Béjar formaban parte del Reino de Castilla, mientras que zonas de la actual [cita requerida]Ávila eran Reino de León), así como la mayor parte de las actuales provincias de Valladolid[cita requerida] y Palencia[cita requerida] (razón por la cual, en ciertas geografías de la primera mitad del siglo XX, se incluían estas provincias en la Región de León), y la parte oeste de la actual provincia de Cáceres, la de Badajoz y el norte de Huelva.

[editar] Emperadores leoneses

Artículo principal: Imperio Leonés

Este título fue adoptado desde el siglo X por los monarcas leoneses, como expresión de una idea hispánica unitaria, que implicaba la supremacía política de León frente a los demás reinos penínsulares que se estaban formando. Los reyes leoneses aspiraron a restaurar el estado hispanogodo, creyéndose herederos directos del último monarca visigodo, Don Rodrigo. Ya en la Asturias del siglo IX tuvo aceptación la idea imperial, especialmente bajo el reinado de Alfonso III, llamado magnus imperator o imperator noster.

Ordoño II (imperator legionense), Ramiro II (magnus basileus), Ramiro III, Alfonso V, Bermudo III y Sancho III el Mayor de Navarra, (este último tras heredar Castilla y León), adoptaron el título de emperador.

Fernando I fue llamado rex imperator, y Alfonso VI de León llegó a titularse Imperator totius Hispaniae. En 1135, Alfonso VII fue coronado solemnemente emperador en León. Entre sus vasallos se contaban los reyes de Aragón, Navarra y Portugal, el conde de Barcelona y varios monarcas musulmanes, quienes a la muerte del Emperador, rechazaron la teórica supremacía política del título.

[editar] Referencias

<references/>

[editar] Véase también


[editar] Enlaces externos

Estado predecesor:
Reino de Asturias
718925

Reino de León
9101230
Estado sucesor:
Corona de Castilla y de León
12301479
ast:Reinu de Llión

ca:Regne de Lleó cs:Království León de:Königreich León en:Kingdom of León fi:Leónin kuningaskunta fr:Royaume de León gl:Reino de León it:Regno di León ja:レオン王国 nl:Koninkrijk León pl:León (królestwo) pt:Reino de Leão ru:Королевство Леон sr:Краљевина Леон

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