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Reino de Galicia

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Imagen:Ordoño II de León 01.jpg El Reino de Galicia es el nombre de una entidad política que surgió en el extremo noroccidental de la península Ibérica en el siglo X y duró, al menos nominalmente, hasta 1833.

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[editar] Etimología

La denominación de Reino de Galicia deriva del latín Galliciense Regnum o Regnum Gallaeciae, que a su vez procede del topónimo Gallaecia. Con este nombre los romanos identificaban la provincia del Imperio Romano que abarcaba el tercio peninsular situado al norte del río Duero y al oeste del río Pisuerga. Desde el siglo V, ya con Gregorio de Tours, el nombre de Galliciense Regnum fue aplicado al reino suevo que existió en el noroeste de la península Ibérica (antiguas provincias romanas de Gallaecia y noroeste de Lusitania.

[editar] Historia

En el año 910 el rey de Asturias Alfonso III el Magno divide a su muerte el reino entre sus tres hijos, correspondiéndole a Ordoño el reino de Galicia. Ordoño estaba casado con la princesa galaica Elvira Menéndez, lo que le propició los apoyos necesarios. Es aquí cuando nace el reino de Galicia como reino independiente del de León. Sin embargo, al morir su hermano García I de León sin descendientes en 914, Ordoño ocupa el trono del reino de León, con el nombre de Ordoño II, con lo que se produce la unión de ambos reinos.

En el marco de las luchas entre Alfonso IV y su hermano Sancho Ordóñez, el reino de Galicia recuperó de hecho su independencia. Sancho se refugió en Galicia huyendo de su hermano en 926, coronándose como rey de Galicia y manteniendo el reino independiente hasta su muerte en el año 929. A su muerte, el reino se reintegraría de nuevo en el de León, en la persona de Alfonso IV.

La nobleza gallega oscilaría entre consolidar el dominio sobre el reino o la rebelión (traditores)en busca de su propio espacio. Arbitro en estos conflictos fue San Rosendo, obispo de Mondoñedo y abad de Celanova que medió entre Ordoño IV y Sancho I, ambos coronados en Santiago de Compostela. Uno de esos levantamientos conduciría a la coronación en Galicia de Bermudo II (982). El nuevo rey derrotaría a Ramiro III de León y acabaría unificando de nuevo ambos territorios.

Posteriormente, tras la muerte de Fernando I el Grande, rey de Castilla y de León, y atendiendo a su testamento, sus reinos se reparten entre sus hijos. El reino de Galicia le corresponde a García I, pero su hermano Alfonso VI le arrebata el reino y mata a su otro hermano Sancho, rey de Castilla, reuniendo de nuevo los reinos en un solo trono.

La nueva situación no se logró sin resistencias. El obispo de Santiago, Diego Peláez, fue acusado de concertar con Guillermo el Conquistador la restauración de la independencia del reino de Galicia. En el Concilio de Husillos de 1088, fue depuesto y desterrado.

A partir de este momento Galicia se convierte en un territorio más del reino de León, de Castilla y León o de Castilla, según los cambios políticos de la época. En esa época el reino alcanzó su máxima extensión, llegando hasta Coimbra. En 1096, Alfonso VI, para evitar cualquier posible restauración del reino de Galicia, acordó partirlo en dos: el Condado de Galicia, al norte del río Miño, que pasa a manos de Raimundo de Borgoña, casado con Doña Urraca totia Gallecie imperatrix, y el Condado Portucalense que pasa a manos de Teresa y Enrique de Borgoña, primo del anterior. El hijo de estos, Alfonso Enríquez, se proclamó primer rey de Portugal en 1139.

Antes, en 1111, el obispo compostelano Diego Gelmírez había coronado en Galicia a Alfonso Raimúndez. Este era hijo del fallecido Raimundo de Borgoña y de Urraca. La coronación procuraba garantizar los derechos de Alfonso Raimúndez sobre el reino de Galicia. El motivo era que se juzgaba que Urraca había entregado de facto Castilla y León al dominio de su nuevo marido Alfonso el Batallador de Aragón y Navarra. El rey niño, educado en la casa nobiliar gallega de los Traba, acabaría convirtiéndose en Alfonso VII el Emperador

El reino de Galicia conocería una época de esplendor con los reyes Fernando II y Alfonso IX. Estos monarcas fueron los últimos de la corona leonesa separada de la castellana. Impulsaron en Galicia un importante renacimiento urbano con la concesión de multitud de fueros a las villas y ciudades. Se hicieron enterrar en la catedral de Santiago, donde siguen sus sepulcros.

En 1230 el reino de Galicia se une definitivamente a Castilla en la persona de Fernando III el Santo, que no respetó en ese sentido el testamento de su padre Alfonso IX. El territorio gallego, a partir de entonces, tendría a la cabeza al Adelantado Mayor del Reino de Galicia, designado entre su más alta nobleza por el monarca castellano-leonés.

[editar] El Reino de Galicia en la Monarquía Española

Tras la unificación de los reinos peninsulares en la Monarquía Hispánica, el órgano de gobierno del reino de Galicia fue la Junta do Reyno, creada en 1528. Hasta su disolución, este órgano constituyó la expresión política del reino, si bien su existencia - como cabía esperar - fue poco significativa durante todo el Antiguo Régimen. Durante este periodo fue una constante la reivindicación del voto en las Cortes de Castilla, pues el Reino de Galicia estaba representado en ella por la ciudad de Zamora, hecho que se consideraba humillante y deshonoroso para el viejo reino. En 1520 una comisión de la nobleza pidió a Carlos I, una vez más, ese derecho, aduciendo que "Galicia estaba sujeta a Zamora, con desdoro y descrédito de su grandeza". La nobleza gallega de la época tenía la creencia de que Zamora ostentaba tal representación (nunca reconocida por Galicia), a cambio de dinero, y en una de las ocasiones se le ofreció al viejo reino recuperar su voto, a cambio de una suma económica que no fue posible reunir. Lideraron esta reivindicación personajes de la talla de Pedro Fernández De Castro y Andrade, VII conde de Lemos, Alonso III Fonseca o el conde de Gondomar Diego Sarmiento de Acuña. Una Real Carta de Felipe IV acabó concediéndolo en 1623, supeditado a que el Reino de Galicia diese cien mil ducados, que se "aplicarían a la construcción de seis navíos precisamente necesarios en aquella costa".

La última ocasión en la que el reino de Galicia mostró una manifestación política fue durante la invasión napoleónica. La amenaza que para el mantenimiento de la hegemonía del clero y la hidalguía gallegas representaba el empuje revolucionario de Napoleón provocaron su rápida reacción actuando como estímulos para la resistencia y la movilización. Con la península bajo dominio napoleónico, la resistencia se organizó en Galicia, combatiendo a las tropas francesas mediante las guerrillas, hasta lograr su expulsión. Finalizado este episodio, la Junta Superior se erigió en expresión política, pero de forma breve, integrándose en poco tiempo y delegando sus competencias en las Cortes de Cádiz, para regresar a su estado anterior de inacción.

El reino de Galicia dejaría de existir formalmente el 30 de noviembre de 1833, fecha en que la regente María Cristina firmaba el decreto de disolución por el que el centralismo liberal en el gobierno suprimía la Junta del Reino. Con este trámite no sólo desaparecía el Reino de Galicia, sino Galicia misma como realidad institucional, ya que los Reinos y sus Juntas pasaban a ser sustituidas por un modelo de provincias, copiado del modelo francés de departamentos.

[editar] Referencias

<references/>

[editar] Véase también

en:Kingdom of Galicia gl:Reino de Galicia hu:Galícia királyai it:Regno di Galizia nl:Koninkrijk Galicië pl:Królestwo Galicii pt:Reino da Galiza

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