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Pueblos del Mar

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Se conoce como Pueblos del Mar a una serie de pueblos de la Edad del Bronce que, a raíz de la caída de la cultura troyana, hacia el 1200 adC y de la micénica, a finales del siglo XIII adC y por tanto en el comienzo de la Edad Oscura, migran hacia Oriente Próximo.

Al parecer se trata de un conjunto amplio y variado de poblaciones que avanzaron por tierra o se hicieron a la mar buscando nuevas tierras (migraciones) o simplemente intentando sobrevivir (a través de la piratería, el saqueo, las migraciones continuas e incluso la conquista de pequeñas cabezas de playa).

Se les llama del Mar porque a muchos lugares, como el Egipto faraónico, el contingente principal llegó en barco, pero no por ser pueblos marineros del Mediterráneo Occidental, más bien lo contrario, eran pueblos de la Grecia continental, la Anatolia y lugares de Asia Menor que terminaron haciéndose marineros.

Tabla de contenidos

[editar] El enigma

Las razones por las que se hicieron a la mar deben buscarse en un proceso no demasiado largo que va desde el periodo donde se considera que se produjo la legendaria guerra de Troya a la destrucción de la cultura micénica.

La oleada de destrucción y retroceso que causaron los Pueblos del Mar sigue el Efecto bola de nieve. Es decir, unos pueblos son atacados por otros y pierden sus posesiones, sus casas, sus cosechas... ante esto los pueblos saqueados no tienen más remedio que emigrar a otros lugares en busca de sustento el cual sólo pueden conseguirlo arrebatándoselo a otras poblaciones. De esta forma los pueblos saqueados se convierten en saqueadores. Además, la política de tierra quemada (las evidencias arqueológicas indican masivas y generalizadas destrucciones de ciudades por el fuego), no permite a los que comenzaron las acciones quedarse en las tierras recién ocupadas, tierras que tardaría demasiado tiempo en volver a dar cosechas suficientes para todos, por lo que continúan atacando nuevas poblaciones. De esta forma al primer grupo se une al segundo, a estos el tercero y el cuarto, así sucesivamente; convirtiéndose finalmente en una oleada humana difícil de detener.

No obstante no todas las razones de sus éxitos se debieron únicamente al peso del número. Otras posibles causas de esta pavorosa expansión y destrucción pueden ser:

  • Empleo de nuevos metales: algunos pueblos, como los Peleset o filisteos, dominaban la fundición del hierro, el cual les permitía forjar espadas y lanzas capaces de partir las armas y perforar las corazas de bronce enemigas con relativa facilidad.
  • Nuevas técnicas metalúrgicas: otro u otros pueblos de procedencia no bien conocida disponían de un técnica para fabricar espadas largas y esbeltas, reforzadas en la empuñadura. Esta nueva arma, hecha de bronce, resultaba una de las más eficaces de su época, por ser apta para propinar golpes de punta y de filo sin romperse, lo que proporcionaba una ventaja clara en el combate, ventaja que quedaría demostrada con la progresiva incorporación a los ejércitos posteriores, ya fundida en hierro en lugar de bronce.

Historiadores como R. Drews sostienen que este nuevo tipo de espada fue la causa de los cambios en las estrategias militares que terminaron con los imperios hitita y egipcio; afirmación ésta que se considera exagerada por otros historiadores, como Fernando Quesada Sanz<ref name="aventura37">Quesada, Fernando, La espada de Agamenón, nº 37 de La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, noviembre de 2001, ISSN 1579-427X</ref>.

No se sabe donde comenzó el primer grupo a actuar, ni siquiera si fue uno o varios al tiempo. La razón es que las técnicas de datación actuales tiene un margen de error de unos 80 años, tiempo más que suficiente para desarrollarse toda la oleada. Una hipótesis parte del enfrentamiento que se identifica con la Guerra de Troya<ref name="lago">Lago, José, La guerra de Troya, http://www.historialago.com/leg_troya.htm, última vista 8/7/2007</ref>. Según esta hipótesis los aqueos ganaron la guerra contra su rival económico, pero su fuerza quedó mermada y, mientras las poblaciones de la esfera de influencia troyana de la Anatolia occidental y la Paflagonia empezaron a migrar, ellos sucumbieron a nuevas oleadas migratorias provenientes del norte.

Pese a lo desconocido de su origen y lo rápido de su destrucción, a la escala de la Historia Antigua, no debemos pensar que aquellos sucesos fueron cometidos por gentes sedientas de destrucción, ni que se produjeron necesariamente en un puñado de años, con desalojos forzosos de comunidades enteras. Como ejemplo tenemos el mostrado en el Libro de los jueces de la Biblia, donde se narra la invasión de uno de esos pueblos, el filisteo ya citado, y se muestra cierto grado de coexistencia entre los oriundos y los recién llegados (ver más abajo).

[editar] La mayor desolación de la Historia

No es infrecuente encontrar autores, como el ya citado José Lago<ref name="lago"/>, que califican a este periodo como «uno de los más desoladores que se tiene noticia, o el que más, por la cantidad de pueblos y culturas que destruyó». No obstante, esta hipótesis es demasiado pesimista, y otros autores se encuentran en una posición intermedia: efectivamente fue un período destructivo que se agrava con la inestabilidad de todo el Mediterráneo en general empero, de estas invasiones surgirán modelos culturales nuevos, los que sucumbieron florecerán algún tiempo después con más fuerza sí cabe –caso de Grecia– y, a los que hundió definitivamente, no puede considerarse que fuera el detonante de su colapso, como es el caso del Imperio de Hatty (Hititas) que ya atravesaban una grave crisis en todos sus ámbitos.

La comunidad científica está de acuerdo con que el período fue desolador pero, cada vez con más frecuencia, muchos comienzan a opinar que este colapso de los pueblos del Mediterráneo no sólo estaría vinculado con la intervención de los denominados "Pueblos del Mar", sino que se desarrollarían otros factores que actuarían en cadena, dando como resultado, un cúmulo de circunstancias que propiciaría la caída de estos.

Uno de los principales casos de destrucción la vivió Grecia, tanto en su civilización como de su cultura. Los pueblos helenos fueron asolados y sólo Atenas consiguió sobrevivir. La cultura micénica de los ricos palacios se perdió casi por completo, la escritura se olvidó mayoritariamente, los ajuares funerarios de aquellas épocas sorprenden por su simplicidad y escasez; lo mismo que las decoraciones cerámicas o la propia arquitectura. Su civilización retrocedió casi a la Prehistoria.

[editar] Otras hipótesis

Esta es una de las hipótesis que se han barajado para el colapso de Grecia y su paso hacía la denominada "Edad Oscura", pero no está claro que haya sido así y, actualmente, se comienza a desechar dado que en las islas, los espacios más vulnerables para la actuación de piratería, no se haya encontrado ninguna evidencia arqueológica que pueda constatar la acción de estos pueblos. De otro lado, la máxima destrucción se evidencia en la Grecia Central, y resulta extraño que los "Pueblos del Mar", pasasen de largo a las islas griegas y se dirigieran únicamente al centro continental. Además de ser así, los pueblos griegos de la época hubiesen estado alarmados y preparados para ofrecer resistencia, ya que el viaje de la costa al interior es largo y esas noticias hacía interior hubiesen llegado a través de cartas, consejeros, etc., a los centros aliados.

Para explicar el colapso griego existen multitud de teorías, desde que las que afirman que fue producto de la acción de la naturaleza: desencadenamiento de huracanes, movimientos sísmicos, etc., hasta las que pasan por afirmar que se debió a permanentes revueltas en toda Grecia. Este tema sigue siendo hoy día muy debatido y las últimas tendencias apuntan a que, posiblemente, fuera una cadena de factores que propiciarían la caída de la Grecia micénica. De todos modos, posteriormente, Grecia se desarrolla hasta sus más altas cotas, convirtiéndose en una de las culturas occidentales más brillantes de la antigüedad.

Al mismo tiempo, toda Asia Menor fue arrasada: Ugarit, Tarso, Hattusa. Todas sucumbieron a los recién llegados. Como se ha indicado, las excavaciones arqueológicas han encontrado un estrato de cenizas en todas esas ciudades y en la misma época, indicando que fueron destruidas por el fuego.

Los hititas, que se encontraban en la cúspide de su poder, movilizaron gran cantidad de tropas para contener una oleada, dejando otras zonas desguarnecidas, que fueron atacadas y arrasadas, provocando la destrucción total de este imperio; imperio que, no se olvide, puso en jaque y, posiblemente, incluso derrotó a los poderosos egipcios en la Batalla de Kadesh<ref name="aventura50">Quesada, Fernando, La victoria de Ramsés II en Kadesh, sólo leyenda, nº 50 de La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, diciembre de 2002, ISSN 1579-427X</ref>. Egipto debió abandonar todas sus posesiones en Asia para poderse defender, posesiones que no volvió a recuperar, además Ramsés II tuvo que movilizar a todos los hombres disponibles.

Desgraciadamente no poseemos documentos fiables sobre quiénes eran los pueblos del mar, dónde y cómo actuaron. Por otro lado, los antiguos textos suelen narrar la historia parcialmente y de este problema debemos ser conscientes. La arqueología nos ayuda a comprender situaciones que pueden contradecir a las fuentes, y los datos de las excavaciones son escasos en este sentido, por tanto, debemos acumular más información para poder establecer teorías fidedignas sobre este complejo tema.

[editar] El fin de la oleada

Varias son las razones por las cuales aquella marea de destrucción se detuvo.

Entre otras podemos citar el asentamiento en nuevas tierras, parándose o mermando la migración. Entre los Pueblos del Mar más conocidos históricamente se encuentran los ya citados Peleset, quienes finalmente se asentaron en la franja de Gaza y dieron el nombre a Palestina.

Aunque los asentamientos fueron una causa, se suele considerar al faraón Ramsés III como uno de los principales responsables de su detención, pese a llevarla a cabo con un gran costo. Tres fueron las actuaciones que lo condujeron a la victoria:

  • Realizar una retirada estratégica: replegando sus fuerzas de las posesiones colchón que habían ido conquistando en Asia Menor para disponer del mayor número de soldados posibles. Sin embargo, esta retirada pasó de provisional a permanente pues el imperio de los faraones ya no recuperaría su antiguo poderío.
  • Ordenar lo que hoy llamaríamos movilización general: todos los egipcios capaces de empuñar un arma debían alistarse para partir hacia el delta del Nilo y zonas aledañas. En el Delta se reunirían con las fuerzas que allí estaban y las que puedieran llegar desde las antiguas posesiones asiáticas.
  • Aprovechar el terreno: los hombres del Faraón combatían en su tierra y contaban con mejores conocimientos del Nilo y la navegación por su delta. Conocimientos que utilizaron para sorprender y acorralar distintas partidas de estos pueblos. Al mismo tiempo sacaron buen provecho de su experiencia como marineros para maniobrar y combatir en esas aguas, mitad marinas mitad fluviales.
  • Asentar a los derrotados: tras la victoria, Ramasés III permitió a aquellos pueblos asentarse en sus territorios; reduciendo, si no eliminando, la marea humana y con ella su peligro.

[editar] Etnias

Los Pueblos del Mar que se conocen históricamente podrían así resumirse:

  • Los Shardana, cuyo nombre puede relacionarse con el de Cerdeña (Sardinia, Sardegna) y algunos autores leen en el texto fenicio de una estela de Nora la locución be-shardan. En la cultura sarda de los nuraga megalíticos, las figurillas broncíneas que representan a guerreros se asemejan notablemente a los grabados de Medinet Habu y a otros restos chipriotas.
  • Los Lukka que aparecen en textos amarnienses. Vivían de sus potentes flotas, costeando Chipre y el sur de Anatolia y realizando acciones de piratería. Parece que los hititas los consideraron como un verdadero Estado litoral.
  • Los Ekwesh o Akawasha podrían ser los ahhiyawa de los hititas y es verosímil que se trate de los aqueos micénicos, griegos, acaso ya establecidos en el occidente anatolio (la Mileto griega podría ser la Millawanda/Millawata de los textos hititas) y que es la teoría más aceptada.
  • Los Teresh o Tursha, algún autor pone en relación su nombre con el hebreo Tarshish y con el hispánico Tartessos.
  • Los Shekelesh se han relacionado con Sicilia y los sículos. Este pueblo habría llegado a la isla tras ser rechazados en Egipto por Ramsés III en una de las mayores batallas navales de la historia.
  • Los Peleset son con casi total seguridad los filisteos o palestinos. Aunque no aparecen en la documentación de Hatti, la Biblia les sitúa procedentes de Kaftor, que podría ser Creta. Presentan rasgos micénicos, aunque otros autores prefieren situar su origen en la Siria septentrional o en el Cáucaso.
  • Los Tjeker recuerdan el nombre de Teucro, legendario fundador de Salamina en Chipre, epónimo de los teucros (en la Tróade). Similares a los peleset, quizá procedían de Anatolia y fueron mencionados por los hititas. Al parecer fueron la rama marinera de un grupo en el que los peleset serían de tierra adentro.
  • Los Denyen podrían ser los anatolios danuna mencionados en El-Amarna. La semejanza con el nombre dánaos los relaciona con los aqueos, ya que es otro nombre de los griegos micénicos. Es posible que se aliaran con los peleset y los tjeker, compartiendo con ellos tierras y asentamientos. Probablemente se fundieron con los hebreos y en este caso serían los componentes de la tribu de Dan, que vivía del mar.
  • Los Weshesh, podrían estar vinculados a Wilusa (Ilión-Troya en hitita) por lo que se sugiere que sean los restos de los pueblos troyanos.

[editar] Referencias

<references/>

[editar] Enlaces externos

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