Problema del mal
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En la filosofía de la religión, el problema del mal es el problema que resulta de combinar la existencia del mal y del sufrimiento en el mundo con la existencia de un Dios omnisciente, omnipotente y omnibenevolente. Tal situación se conoce como paradoja de Epicuro.El filósofo alemán Leibniz, en Ensayos de teodicea acerca de la bondad de Dios, la libertad del hombre y el origen del mal (Essais de Théodicée sur la bonté de Dieu, la liberté de l'homme et l'origine du mal), un ensayo escrito en 1710, introdujo el concepto de teodicea (literalmente: ‘justicia de Dios’) para describir el estudio formal de este asunto.
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[editar] Definición del problema
El problema del mal surge de la suposición de que un Dios omnisciente y todopoderoso debería ser capaz de arreglar el mundo según sus intenciones. Como el mal y el sufrimiento existen, puede parecer que Dios quiere o permite que existan, por lo que no sería perfectamente bueno, o no sería omnisciente porque no se percata de todo el sufrimiento del mundo, o no es todopoderoso ya que no puede arreglar el mundo para eliminar de raíz el mal.
[editar] La respuesta
Las personas religiosas resuelven el problema con una analogía: según las leyes de la física, el frío como tal no existe, ya que sólo existe la ausencia de calor, por consiguiente el frío sería un término inventado por el hombre cuando siente poco calor. Lo mismo ocurre con la luz y la oscuridad, pues físicamente hablando, la oscuridad es sólo la ausencia de luz.
De la misma manera, Dios no crearía el mal, ya que el mal no existiría. Sólo existiría la ausencia del bien.
Esta solución aleja un paso el problema, ya que entonces Dios no sería omnipresente (podría estar ausente de algún lugar de su Creación).
Si Dios es perfecto y totalmente benévolo, toda la creación sería enteremante buena y perfecta, al igual que no hay hueco para una mala pincelada en el lienzo de un genio de la pintura.
Por tanto, nos podríamos llegar a plantear si Dios percibe moralmente de la misma manera que nosotros el bien y el mal y habría únicamente 3 vías para conciliar el problema:
1) El bien y el mal tal y como lo entendemos no son sino diferentes visiones de una misma moneda en tanto en cuanto vienen sujetos a la propia interpretación tanto personal como histórica.
2) Dios reune en su persona todas las características de la creación. Dios no es un ser ni bueno ni malo, su naturaleza omnipotente le aleja de toda valoración humana posible.
3)El intelecto humano es incapaz de discernir sobre este tipo de cuestiones. Únicamente Dios entendería las razones de sus brochazos.
[editar] Referencias
[editar] Véase también
en:Problem of evileo:Paradokso de Epikuro lv:Ļaunuma problēma nl:Probleem van het lijden pl:Problem zła sv:Epikuros paradox zh:伊壁鸠鲁悖论

