Miguel Gómez Damas
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Miguel Sancho Gómez Damas (Torredonjimeno, Jaén, 5 de junio de 1785 - Burdeos, Francia, 1850) fue un general carlista español.
Comenzó a estudiar Derecho en Granada pero abandonó los estudios tras el alzamiento español contra la ocupación francesa de 1808. El 9 de junio de 1808 ingresa como subteniente en el ejército y participa en la batalla de Bailén. Tomó parte en otras acciones bélicas hasta que el 21 de julio de 1812 es capturado por los franceses en Castalla. Es enviado prisionero a Autum (Francia) pero logra escaparse y vuelve a incorporarse al ejército. En septiembre de 1812 ya es capitán. Se casó en Madrid con Vicenta de Parada en 1815. Poco después se retira del servicio activo (8 de mayo de 1816).
El matrimonio se estableció en Jaén, donde Miguel Gómez trabajó como administrador de bulas. Pero, tras el golpe del general liberal Rafael de Riego de 1820, Miguel Gómez, defensor acérrimo de las ideas absolutistas, comienza a conspirar contra el gobierno liberal. Intenta sublevar al regimiento provincial de Jaén pero no lo consigue. Como consecuencia de este acto, tiene que abandonar Jaén.
Después de la restauración absolutista, propiciada por la intervención militar de los Cien Mil Hijos de San Luis (1823), Miguel Gómez regresa a Andalucía. En Cádiz logró frenar un levantamiento y consiguió la comandancia de Algeciras, cargo del que será depuesto durante la regencia de María Cristina de Borbón por sus ideas absolutistas.
Estando en Madrid estalla la Primera Guerra Carlista. Pronto se encamina hacia Navarra para ponerse a las órdenes del general carlista Tomás de Zumalacárregui. Fue nombrado jefe de su Estado Mayor y participó en los combates de Nazar, Asarta, Vitoria y Alsasua. En 1834 acompañó don Carlos y fue nombrado Comandante General de Vizcaya. Posteriormente, pasó a ser Comandante General de Guipúzcoa y tras la batalla de Guernica y la toma de Tolosa alcanzó el grado de Mariscal de Campo.
Pero, si Miguel Gómez entra en historia de España es por su famosa Expedición de 1836.
[editar] La Expedición de 1836
Comúnmente llamada Expedición Gómez. Su objetivo inicial fue conducir tropas vascas y navarras para alentar los focos carlistas del norte de España. Pero, Gómez, desacatando las órdenes de su alto mando, emprendió un curioso recorrido.
Comenzó en junio de 1836, con unos 3.000 hombres, y partió en dirección a Asturias y Galicia. Salió de Amurrio y tomó Riaño, Oviedo, Lugo, La Coruña y Santiago de Compostela. Desde aquí, decidió hacer una incursión que le llevaría hasta Andalucía. De forma efímera conquistó León, Palencia, Valladolid, Sigüenza, Requena, Albacete, Villarrobledo, Baeza, Córdoba, Pozoblanco, Almadén, Cáceres, Alcántara, Écija, Osuna, Ronda, Arcos de la Frontera, Pedro Muñoz y El Burgo de Osma. Acabó la expedición en diciembre de 1836.
Durante este recorrido, logró formar un ejército de hasta 6.000 hombres gracias a los carlistas que se le unieron en el camino (como Ramón Cabrera) y se enfrentó a los generales liberales en varias ocasiones: venció a Tello en Baranda y a López en Matilla; fue derrotado por Espartero en Escaro y por Alaix en Villarrobledo. Además, los generales Rodil y Narváez lo persiguieron infructuosamente (batalla del Majaceite), llegando a movilizar tras de sí, en el momento culmen, a casi 25.000 soldados liberales.
A pesar de estas acciones, Gómez fue apresado y juzgado por los propios carlistas por no cumplir las órdenes que le habían sido dadas.
Tras la rendición de Rafael Maroto (1839), Miguel Gómez decide exiliarse, junto con su esposa, en Francia. Volvió a España durante la Segunda Guerra Carlista (1846-1849), siendo Comandante General de Andalucía. Tras el nuevo fracaso carlista, volvió al exilio francés, a Burdeos, donde vivirá hasta su muerte.

