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Microaborto

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Para otras aristas del término aborto véase Aborto.

El microaborto es la interrupción deliberada del embarazo antes de que el cigoto se haya desarrollado hasta constituir un embrión, es decir, mientras aún las células del cigoto no se han diferenciado, lo que no ocurre habitualmente hasta su anidación en la pared uterina que se inicia en el séptimo día del embarazo.

Debido a que el preembrión carece aún de diferenciación celular, algunos sostienen que no constituye aún verdaderamente una persona, y que la protección legal que en algunos países se proporciona a los nonatos no se extiende aún a ellos. La argumentación se centra en el hecho de que la persona humana se define filosóficamente como una sustancia racional individual y el preembrión no goza de individualidad, puesto que está aún sujeto a posibles subdivisiones sin dejar de ser lo que es: una estructura viviente con código genético humano, pero sin haber llegado aún a ser un individuo indivisible.

El estatus legal del preembrión resulta crucial para la investigación científica sobre las llamadas células madre, así como para la posibilidad de administrar medios microabortivos — como la llamada "píldora del día después", que impide la anidación del preembrión.

Tabla de contenidos

[editar] Debate bioético

La cuestión bioética actualmente abierta sobre el tema del microaborto se centra en que una de las posturas más extendidas, refrendada por numerosos pensadores y líderes religiosos, afirma que el ser viviente originado por la unión de las dos células haploides humanas —óvulo y espermatozoide— comienza a existir como persona desde el momento en que la unión de los núcleos celulares conforma el huevo o cigoto diploide. Por lo tanto, provocar la muerte del preembrión constituiría un homicidio del ser humano en vías de nacer (nasciturus), que como tal gozaría de los mismos derechos de los ya nacidos, debiendo ser considerada su eliminación un crimen jurídicamente punible. La ley de muchos países contiene provisiones en ese sentido.

Sin embargo, la postura contraria —es decir, que el preembrión no es aún un individuo humano, y su eliminación no implicaría matar a una persona— goza también de numerosos defensores. Los partidarios de ella promueven la utilización de los contraceptivos de emergencia o microabortivos, así como la investigación sobre las células totipotenciales preembrionarias con fines terapéuticos, estimando que el beneficio obtenido de ellas justifica la eliminación de lo que aún no constituye una persona.

[editar] Tentativas argumentativas

Entre dos posiciones extremas, negar la condición de persona al recién nacido por no tener aún conciencia ni libertad o reconocérsela al cigoto por su potencialidad de desarrollo, las opiniones se dividen con respecto al momento en que el ser genéticamente humano debe ser considerado además una persona. Ese debate, que es la base del establecido sobre la licitud o no del aborto provocado, se extiende también a la etapa previa a la anidación, la de preembrión.

Quienes sostienen la personeidad del preembrión apoyan una parte de sus argumentaciones en el contenido genético del cigoto, donde "están ya contenidas todas las características del ser humano por nacer". "Como la semilla es el árbol en estado germinal, el preembrión, -al que suelen llamar indistintamente embrión-, es el hombre en desarrollo prenatal".

Algunos de quienes sostienen lo contrario, han comenzado recientemente a apoyar su argumentación en el análisis de hechos biológicos científicamente constatados, tres de los cuales se citan a continuación.

  1. De un espermatozoide y un óvulo humanos se produce un huevo que puede originar a uno, dos o más individuos idénticos por subdivisión celular.
  2. A lo largo del proceso durante el cual el huevo, por sucesiva división celular sin diferenciación, va pasando por las fases de mórula (4° día), gástrula (5° día) y se implanta (7° día), puede ocurrir que se divida espontáneamente en dos (o más) estructuras celulares separadas, que dan origen luego a sendos embriones anidados, que son la primera etapa individual de dos hermanos gemelos monocigóticos no ulteriormente subdivisibles.
  3. Investigaciones científicas han comprobado que por diversas causas naturales más del 60% de los cigotos humanos no llegan a anidar en la pared uterina, siendo desechados por el organismo materno sin que la madre llegue a enterarse.

Los hechos 1 y 2 plantearían un gran interrogante sobre la condición de "ya es una persona humana" del preembrión. Véase por qué: Es esencial a la persona su unicidad e individualidad. Una persona es esencialmente un individuo indivisible ("Individuum est indivisum in se, sed a quodlibet alio divisum").

(Dotado por cierto de inteligencia y libertad, características que en este momento no tomaremos en cuenta para diferenciar esta argumentación de la primera de las posturas extremas arriba mencionadas, y dando por hecho que ese nasciturus tiene ya en sus cromosomas las condiciones genéticas necesarias para llegar a ser un sujeto libre y consciente)

Una persona no se puede dividir en dos partes y seguir siendo esa persona completa e independiente en cada parte. (Aún los filósofos del hylemorfismo no lograrían considerarlo "posible"). Pero el preembrión tiene precisamente esa capacidad: Se divide en dos y tras anidarse esas "partes" ya son cada una un todo completo, son cada una un embrión, un par de gemelos monocigóticos, cromosómicamente y fenotípicamente idénticos, personas individuales y separadas, y por tanto ya no más divisibles. Entonces surge la pregunta: ¿Qué es el preembrión? ¿Es ya una persona humana? ("ya tiene alma" diría el viejo catecismo) Y si es persona, cuando el preembrión se divide, a veces, en dos ¿la persona se duplica? (¿Dios "crea un alma más" y se la agrega... a cuál de las dos? ¿El preembrión cuenta con dos almas hasta su división?).

Pareciera entonces que en la etapa preembrionaria, al ser esa única estructura, el preembrión, generadora indeterminada de uno, dos o más embriones, sería contradictorio, y por tanto irreal, atribuirle individualidad y por tanto, "personeidad" humana. Los que defienden esta postura argumentan filosóficamente: "El preembrión aún no puede ser un individuo y por ende tampoco aún una persona". Afirman que el preembrión permanecería aún en una etapa previa a la de ser persona, como si fuese una "estructura viviente prepersonal", más cercana a la vida personal que cada gameto (que es una célula haploide individual pero no una persona), pues ya tiene autonomía y originalidad al haberse diferenciado genéticamente de los gametos combinando sus cromosomas, pero menos cercana a la vida personal que el embrión anidado (que para algunos es ya es un individuo personal) porque aún sus células constitutivas son totipotenciales, o sea, tan indiferenciadas que puede (el preembrión) dividirse sin que las partes sean cualitativamente diferentes entre sí. Entre diversas agrupaciones celulares preembrionarias, dicen, habría solo diferencias cuantitativas (menos o más células), pero no cualitativas (todos los preembriones en que se subdivida el preembrión inicial son iguales desde el punto de vista de su diferenciación celular, puesto que todas sus células pues todas ellas son indiferenciadas - totipotenciales) Para algunis el gran clic del inicio de la vida personal se daría cuando el reloj biológico del preembrión da inicio a la diferenciación celular. Ese momento sería el comienzo de la persona, donde cada célula también comienza a tener su propia especificidad tisular: o es muscular, o epitelial o nerviosa... y a partir de ese momento esa persona, ese todo diferenciado, ya no puede subdividirse sin perder partes vitales, quedar incompleta, y morir en breve. -La norma bioética de carácter pragmático que prohíbe a los genéticos manipular un cigoto humano más allá de su día 14ª, refleja un grado de consenso en que la condición personal no puede afirmarse antes de la diferenciación celular. A partir del día 14 es ya la mitad de los embriones la que consigue sobrevivir.

(Algunas subdivisiones preembrionarias incompletas dan lugar a dos personas corporalmente anómalas -p. ej. dos cabezas compartiendo un solo tronco).

Al argumento arriba expuesto otros suelen agregar la consideración del hecho 3, para el que, argumentan, existirían dos alternativas mediante las cuales la ética podría salvaguardar la dignidad de cada persona humana concebida, y la religión podría evitar la aparente paradoja de un acto de crueldad en Dios Padre:

(Aunque aplicando a sendas alternativas la navaja de Ockham como criterio de selección, podría deducirse como preferible la alternativa A, por ser la solución más simple.)

Alternativa A) Admitir que hasta etapas más avanzadas del desarrollo del huevo fecundado, esa estructura viviente no ha llegado aún a ser un individuo personal. (Con lo cual esta alternativa se constituiría en un nuevo argumento a favor de los que piensan de esta manera)

Alternativa B) Concluir que, dados los hechos, para Dios no sería importante que el embrión-humano-persona llegue a desarrollarse con nombre y apellido, socioculturalmente, pues asegura al embrión alcanzar su fin último con el solo hecho de haber sido concebido; aún sin nacer, sin sufrir, ni tener conciencia... de morir. (Esta alternativa tiene menos fuerza demostrativa por ser hipotética y su efecto entonces sería sólo anular o al menos suavizar la gravedad o calificación de criminalidad del microaborto)

[editar] Evolución filogenética y ontogénesis humana

Se podría pronosticar en esta puja de opiniones enfrentadas un interesante paralelismo con lo ocurrido en la concepción filosófico-religiosa de la Creación del primer ser humano.

En la filogenia, los creacionistas y los darwinistas llegaron finalmente a un complementario empate dado que el creacionismo fue madurando con la ciencia —en su versión católica pero en las fundamentalistas— y mudó desde la descripción de la mítica creación "instantánea" de Adán, hasta su formación milisecular y más acorde con la ciencia desde los primitivos prehomínidos hasta el "divino clic" de la consciencia en un protohombre (exprehomínido), así constituido en persona.

En la ontogenia, de forma similar, es probable que la defensa de la "Personeidad" instantánea sobre la fusión -el cigoto- de esos dos elementos vivos no personales -los gametos- dé paso a una aproximación paulatinamente creciente a la persona, hasta que se llegue al "divino clic" de la individualidad indivisible del embrión anidado (expreembrión), así constituido en persona. No hay que olvidar que la atribución de personalidad al producto de la fecundación, el cigoto, no empezó a mantenerse hasta que la Biología explicó ese fenómeno; con anterioridad la unión del alma al cuerpo, lo que teológicamente es el principio de la existencia de una persona, se situaba en momentos más avanzados del embarazo. Por ejemplo, para Santo Tomás, el alma es la forma del cuerpo y no se puede hablar de ella antes del día 42 en el caso de los varones y del 90 en el caso de las mujeres. Algunos teólogos actuales mantienen una postura equivalente, pero otros, como S.S. Heaney, más próximos al punto de vista cartesiano de que el alma es una sustancia distinta del cuerpo, prefieren situar el comienzo en la fecundación, apoyándose en la identidad genotípica presente desde el cigoto. Contra esto se ha objetado desde la Biología, recordando que los gémelos idénticos comparten la misma identidad genética conservando el derecho completo a su reconocimiento como personas; o que también hay una identidad genética humana en un cultivo de células, y que algunas células adultas conservan probablemente la totipotencialidad después de la diferenciación embrionaria.

[editar] Implicaciones éticas y psicológicas del microaborto

Existe un vago y pesaroso sentimiento de culpa con fantasías de muerte en la madre y en la sociedad al "eliminar" al huevo recién fecundado, que es totalmente diferente a los sentimientos que se tienen cuando se emplean métodos que impiden la fecundación.

Tanto en la alternativa A, como en la B sigue teniendo repercusiones éticas y psicológicas más o menos graves la creencia presente en cada sujeto interviniente en una praxis microabortiva de que de alguna manera está dando muerte a una persona por nacer. Y esta creencia puede ser reforzada por la emisión de mensajes que califiquen al microaborto (la píldora del "día después" ) como el asesinato de una persona indefensa e inocente.

Entre las opiniones adversas al microaborto podría citarse como "objeción de mínima" o "de daño subjetivo" aquella que advierte que aún en el caso de que quedara universalmente aceptado que el preembrión no es todavía una persona humana, el fantaseo de muerte, ineherente a impedir su evolución y provocar su eliminación, presente en el colectivo social, sería posiblemente el único y verdadero mal del microaborto, por dañar la salud psíquica de la persona, -duelos patológicos por sentimientos de culpa- y subvertir la jerarquía de valores de la sociedad, -manipular la vida poniéndola al servicio de objetivos secundarios.

[editar] Véase también

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