Mariano Moreno
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| Mariano Moreno | |
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| Secretario de Guerra y Gobierno de la Primera Junta | |
| Período | 25 de mayo de 1810 – 18 de diciembre de 1810 |
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| Representante de la junta ante los gobiernos de Río de Janeiro y Londres | |
| Período | 24 de diciembre de 1810 – 4 de marzo de 1811 |
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| Nacimiento | Buenos Aires, Argentina, 23 de sptiembre de 1778 |
| Fallecimiento | en Altamar, a abordo de la goleta "Fame", 4 de marzo de 1811 |
| Profesión | abogado |
Mariano Moreno nació en Buenos Aires el 23 de setiembre de 1778 y falleció en alta mar el 4 de marzo de 1811. Abogado, periodista y político rioplatense de origen español, tuvo un rol decisivo en la Revolución de Mayo.
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[editar] Juventud y formación intelectual
Se graduó en la Universidad de Chuquisaca (hoy Sucre). Bajo la tutela del canónigo Terrazas, conoció los textos filosóficos de la Ilustración y fue su deseo implementar las ideas en su país. Influenciado por personajes como el jurista español Juan de Solórzano Pereira, el mas destacado publicita del derecho indiano, y Victorián de Villalva (fiscal de la Audiencia de Charcas, defensor de la causa indígena), escribió su tesis doctoral: Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios, donde puede leerse:"Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas. Se ve continuamente sacarse violentamente a estos infelices de sus hogares y patrias, para venir a ser víctimas de una disimulada inmolación. Se ven precisados a entrar por conductos estrechos y subterráneos cargando sobre sus hombros los alimentos y herramientas necesarias para su labor, a estar encerrados por muchos días, a sacar después los metales que han excavado sobre sus propias espaldas, con notoria infracción de las leyes, que prohíben que aun voluntariamente puedan llevar cargas sobre sus hombros, padecimientos que, unidos al mal trato que les es consiguiente, ocasionan que de las cuatro partes de indios que salen de la mina, rara vez regresen a sus patrias las tres enteras<ref>Mariano Moreno, Escritos, Ed. Estrada, 1943.</ref>."Allí leyó los escritos de Rousseau, principalmente su "Contrato Social". Dedicó varios años a traducir la obra de éste, pero sólo la editó en 1810 en la Gaceta, con un prólogo de su autoría en que se lee
"Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía."
Entre 1803 y 1804 realiza sus prácticas profesionales en el estudio de Agustín Gascón, oficiando como abogado defensor de indios contra abusos de sus patrones, llegando a inculpar a poderosos personajes como al intendente de Cochabamba y el alcalde de Chayanta. Estas actividades hicieron que su permanencia en Chuquisaca se viera complicada y junto a su reciente esposa, María Guadalupe Cuenca, de 15 años de edad, y su recién nacido hijo, se trasladasen a Buenos Aires a mediados de 1805.
Ya en Buenos Aires, se comprometió en escritos y asuntos de interés público, actuando como relator legal para la Audiencia y finalmente alineándose con el grupo conducido por el alcalde Martín de Álzaga. A pesar de contar con veintisiete años de edad en el momento de producirse las invasiones inglesas, no participó de las jornadas de la Reconquista y la Defensa<ref>De hecho, su familia abandonó Buenos Aires en febrero de 1807 tras la caída de Montevideo, y dado que durante su evasión el general Beresford se refugió en la quinta que Moreno compartía con su amigo Francisco González, algunos autores sospechan que Moreno colaboró asimismo con dicha fuga.</ref>.
[editar] Primeras actuaciones públicas
Su actuación pública sólo comenzó a fines de 1808, durante la gestión del virrey Santiago de Liniers. Por sus vínculos con el alcalde Álzaga, ocupó el cargo de asesor legal del Cabildo de la ciudad. En ese carácter, fue el autor del primer texto típicamente unitario de la historia argentina: una petición al Rey de España, para que el Cabildo de Buenos Aires fuera nombrado Protector de los Cabildos del Virreinato del Río de la Plata, de modo que ningún cabildo local pudiera dirigirse al Rey o al virrey, sino a través del de la capital.
Acompañó a Álzaga como uno de los organizadores del golpe de estado del 1ro de enero de 1809, que pretendía reemplazar al virrey por una junta de gobierno, de la que hubiera formado parte. Fueron derrotados por la enérgica reacción del coronel Cornelio Saavedra, y el fracaso significó la prisión de Álzaga, pero Moreno no sufrió pena alguna. Fue el abogado defensor de Álzaga en el juicio que se le siguió, que estaba caratulado como juicio por independencia.
Al llegar a Buenos Aires el nuevo virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, tenía órdenes de abrir el comercio exterior a los aliados del gobierno español, lo que significaba simplemente abrirlo a los comerciantes ingleses. Antes de hacerlo, consultó a los sectores económicos. Un grupo de estancieros le pidió que defendiera la apertura económica, para lo cual publicó una Representación de los Hacendados, en que el libre cambio, atacaba los privilegios de los monopolistas, y promovía el interés exportador de los ganaderos.
El pensamiento resumido en la Representación proponía, dentro de la doctrina fisiocrática, el estímulo a la agricultura como medio de desarrollo de una economía muy dependiente de los negocios de importación y exportación (y su desvío, el contrabando). Esta sería una verdadera fuente intelectual de la Revolución de Mayo y tendría gran influencia en toda la generación de Mayo<ref>Su apoyo a la fisiocracia tenía genuina lógica en el territorio argentino (es decir, del Plata de inicios de fines de s. XVIII e inicios de s. XIX) desde el punto de vista de la división internacional del trabajo, que dejaba a las tierras de Sudamérica en el papel de exportadoras de materias primas. Es que prácticamente no existía ninguna industria que superara el nivel artesanal y, como no respondía a los intereses de Buenos aires, la destrucción de esas proto-industrias no eran vistas como lamentables por los partidarios del centralismo porteño. Se desconocía la existencia de importantes yacimientos mineros (en especial de hierro y hulla) y se optó por no pretender iniciar una Revolución Industrial, sino acomodarse a la que ya se había afianzado en Europa, adoptando el rol de proveedor de materias primas administradas por el puerto.</ref>.
De todos modos, también pedía algunos derechos de importación para los tejidos extranjeros que compitieran con los del país.
La mayor parte del documento era evidentemente obra de Manuel Belgrano, Secretario del Consulado de Comercio, pero que estaba en malas relaciones con el virrey. Por otro lado, el virrey anunció el libre comercio, pero no por influencia de Moreno, sino sólo porque pudo dejar de lado la débil oposición de los comerciantes monopolistas.
[editar] La Primera Junta
Durante el año 1810 tuvo varios contactos con grupos partidarios de la Independencia, pero no tuvo actuación destacada alguna. Su participación en el cabildo abierto del 22 de mayo, que decretó la deposición del virrey, fue casi tímida. Y en los días siguientes casi no participó en los hechos que llevaron a la Revolución de Mayo. El día 25 de mayo se propuso una lista de candidatos a la Primera Junta de gobierno, formada por tres partidarios de Álzaga (Domingo Matheu y Juan Larrea y el secretario Mariano Moreno), tres miembros del grupo de Belgrano (éste mismo, Juan José Castelli y el secretario Juan José Paso, y tres moderados: el presidente Saavedra, Miguel de Azcuénaga y Manuel Alberti. Evidentemente surgió del acuerdo entre los tres sectores, pero no este acuerdo no quedó documentado.
Pronto pasó a primer plano: como secretario era uno más en la Junta, incluso de menor jerarquía que los vocales. Pero asumió de hecho el mando de los revolucionarios. En parte fue la excesiva cautela de Saavedra lo que puso a Moreno en ese papel; por otro lado, como secretario refrendaba todas las medidas tomadas por la Junta, fueran o no de su autoría, y existe una tendencia a atribuirle todo lo que hizo la Junta a Moreno.
Fue el autor de la proclama del día 28 de mayo, por la que la Junta anunciaba su instalación a los pueblos del interior y a los gobiernos del mundo, y convocaba a los representantes de las demás ciudades a incorporarse a la misma.
En sólo 7 meses, su nombre quedó unido a una larga lista de realizaciones revolucionarias. Estableció una oficina de censos y planificó la formación de una Biblioteca Pública Nacional; reabrió los puertos de Maldonado (Uruguay), Ensenada (Buenos Aires) y Carmen de Patagones. Liberó de las antiguas restricciones el comercio y las explotaciones mineras mediante decretos (poco aplicados, por otro lado). Intentó regular el ejercicio del patronato sobre la Iglesia, estableció las ordenanzas militares para los oficiales y cadetes, creó nuevas compañías de voluntarios y organizó la policía municipal.
Fundó y dirigió la Gaceta de Buenos Aires, el periódico oficial, desde el cual publicó sus ideas. Casi todas las semanas publicaba largas y detalladas notas de gobierno, que reunidas llenan cientos de páginas. Publicó un decreto “de libertad de prensa” que lleva su firma, según el cual se podía publicar por la prensa cualquier cosa que no ofendiera la moral pública, ni atacara la Revolución ni al gobierno<ref>Curiosa libertad, que no permitía criticar al gobierno ni a ninguna institución poderosa.</ref>.
La política económica de la Junta fue librecambista y aliada a los intereses ingleses por tres razones: se necesitaba con urgencia una cierta apertura comercial, la apertura traería un aumento de ingresos públicos (la aduana era la principal fuente con que se contaba) y también se necesitaba algún aliado frente a España, y el más poderoso era Inglaterra. Sin embargo, en una nota de La Gaceta, escribía:"El extranjero no viene a nuestro país a trabajar en nuestro bien, sino a sacar cuantas ventajas pueda proporcionarse. Recibámoslo en buena hora, aprendamos las mejoras de su civilización, aceptemos las obras de su industria y franqueémosle los frutos que la naturaleza nos reparte a manos llenas. Pero miremos sus consejos con la mayor reserva..."
[editar] La política del terror
Con el fin de restar influencias y poder al antiguo régimen, ordenó el destierro tanto del virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros, como de todos los miembros de la Real Audiencia<ref>Tiempo después la Junta nombró una nueva Audiencia compuesta por criollos leales a la Revolución</ref>.
Para planear las futuras operaciones militares y acciones civiles, se le encargó la redacción de lo que sería su Plan Revolucionario de Operaciones<ref>Varios autores han puesto en duda que el Plan Revolucionario fuera obra de Moreno, sobre todo porque su texto no ha sobrevivido en archivos argentinos. En general, se lo han atribuido a algún autor español (alrededor de 1815), que tuviera la intención de desacreditar a los revolucionarios argentinos. Quienes defienden su autoría sostienen que es absurdo suponer que alguien se tomara tanto trabajo para componer un plan completo sólo para causar un posible descrédito a alguien ya fallecido, y para no publicarlo posteriormente con suficiente amplitud.</ref>. Entre las medidas que propuso, estaba"observarse la conducta más cruel y sanguinaria con los enemigos de la causa; la menor semiprueba de hechos, palabras, etc., contra la causa debe castigarse con la pena capital." Proponía también la parcialidad más absoluta en favor de los patriotas, aún de parte de los jueces; usar la prensa para levantar el ánimo, si era necesario ocultando la verdad; y hacer también una guerra psicológica, difamando al enemigo y a los tibios."En otro lado advertía que el pueblo
"No debía escandalizarse por el sentido de mis voces, de cortar cabezas, verter sangre y sacrificar a toda costa. Para conseguir el ideal revolucionario hace falta recurrir a medios muy radicales."Al saberse de la contrarrevolución que organizaban en Córdoba los realistas, dirigidos por el gobernador Juan Gutiérrez de la Concha y el ex virrey Liniers, organizó un pequeño ejército al mando del jefe del regimiento de Arribeños, Francisco Ortiz de Ocampo, al que se le ordenó que fueran fusilados en el momento de ser capturados. Esta decisión fue tomada por la Junta en pleno y posiblemente fuera iniciativa de Castelli, pero en general le es atribuida a Moreno. La orden escrita por éste explicaba que
"Este escarmiento debe ser la base de la estabilidad del nuevo sistema."Pero Ocampo los capturó sin necesidad de luchar y, a pedido de los habitantes de Córdoba, los envió prisionero a Buenos Aires. La Junta se alarmó, ya que se temía que, si Liniers llegaba a Buenos Aires podría ser liberado debido a su popularidad y volvieran a tomar las armas. La respuesta de Moreno es un decreto en que se queja enfurecido de Ocampo y su secretario Hipólito Vieytes, porque
"...cagándose en las rigurosísimas órdenes de la Junta pretenden remitirlos presos a esta ciudad."
Enseguida convenció a la Junta de enviar a Castelli con una pequeña escolta, para que los interceptara en el camino y los fusilara en una hora. Eso mismo se hizo con todos los complotados, excepto el obispo de Córdoba.
Su gestión ayudó al Ejército Auxiliar, al mando de Ocampo y Castelli, a transformarse en el Ejército del Norte, con el cual se lanzó la primera expedición al Alto Perú. Y también fue enviada otra, al mando de Belgrano, a Paraguay; ambas fracasarían algún tiempo más tarde, y la guerra de Independencia se prolongaría por quince años.
[editar] Moreno y Saavedra
Generalmente se le asigna a Saavedra la insistencia en publicar que gobernaban en nombre de nuestro amado rey Fernando VII. Pero fue Moreno el más decidido propulsor de esa política, y el único que dejó escrito que se usaba el nombre del rey para encubrir los verdaderos fines de la Revolución, a fin de no hacerla fracasar antes de tiempo. En realidad, fue el único gesto de prudencia que se le conoció: en todo lo demás fue un exaltado y sus gestos jacobinos le atrajeron muchos enemigos a la Junta.
Mantuvo serias disputas con Saavedra, que pretendía llevar detener un poco el impulso jacobino que Moreno había impreso a la Revolución. Éste acusó al presidente de querer abusar de su poder y de querer desplazar a los vocales; sus caracteres bien distintos habían terminado por ser irreconciliables.
En octubre se dictó un reglamento por el cual se creaba un cuerpo de oficiales de carrera y una academia militar, lo que debilitaba a los jefes militares adictos a Saavedra, y se creaba un nuevo Regimiento de milicias, el llamado de la Regimiento de la Unión o de “la Estrella”, encomendado a los morenistas Domingo French y Antonio Luis Beruti,
Durante un banquete en festejo por la victoria en la batalla de Suipacha, acertó a pasar Moreno por la puerta del cuartel y, como el centinela no lo reconoció, no lo dejó entrar, lo que ofendió mucho al secretario. Esa misma noche, un oficial borracho ofreció a Saavedra una corona de azúcar y brindó por él diciendo una serie de estupideces; nadie se tomó el asunto en serio. Al día siguiente, cuando le contaron lo del brindis y la corona, Moreno lanzó el "Decreto de Supresión de Honores", por el cual se suprimía el ceremonial reservado para al presidente de la Junta y se castigaba al oficial. Era una provocación indirecta contra Saavedra, que sagazmente firmó el decreto sin comentarios.
A fines de año llegaron a la capital los diputados de los pueblos del interior, convocados por la circular del 28 de mayo. Pero la mayoría de los miembros de la misma habían cambiado de idea sobre su destino: la tesis defendida por Moreno era que debían reunirse en Congreso. Los diputados, acaudillados por el cordobés Gregorio Funes, deán de la catedral de Córdoba, le aclararon que eso hubiera sido lo correcto, sólo que ahora la Junta puramente porteña gobernaba sobre todo el país. Moreno contestó que un ejecutivo un colegiado tan grande sería inoperante, pero el argumento valía también para un colegiado de nueve miembros. La realidad era que los diputados del interior desaprobaban el extremismo jacobino de Moreno y Castelli, y por eso se los quería dejar afuera.
Pero Saavedra decidió unirse a ellos para frenar la influencia de Moreno. El 18 de diciembre ordenó someter a votación la incorporación o no de los diputados, en una reunión en que estaban presentes. Fue vencido por el voto de la mayoría y decidió renunciar. La Junta rechazó la renuncia, pero no volvió atrás con la incorporación de los diputados a la Junta Grande. De modo que solicitó y obtuvo una misión ante las cortes del Brasil y Gran Bretaña, para gestionar el apoyo a la independencia argentina.
[editar] Una muerte sospechosa
Falleció en alta mar el 4 de marzo de 1811 a bordo de la goleta inglesa "Fame", en viaje a Gran Bretaña. Su cuerpo fue envuelto en una bandera inglesa y arrojado al mar, tras unas salvas de fusilería.
Todo indica que murió debido a una sobredosis de un medicamento administrado por el capitán del buque. Según las posteriores conjeturas de su hermano Manuel Moreno y de Tomás Guido, sus secretarios y acompañantes en dicho viaje, fue envenenado por éste, y se supuso que había sido muerto por orden de Saavedra.
Pero las fuentes historiográficas no confirman el hecho, y ni siquiera existe un móvil definido. Para Saavedra, su adversario ya había sido derrotado, y no tenía tendencia a matar a sus enemigos. Y Mariano Moreno era funcional a los planes británicos en el Río de la Plata.
Lo que el capitán reconoció haberle suministrado fue un vomitivo de uso habitual en aquella época elaborado en base a antimonio y tartrato de potasa. Cuando su hermano y Guido llegaron al gabinete de Moreno, el capitán sostuvo que le había suministrado cuatro gramos del medicamento. Según comentó más adelante Manuel Moreno:"…si Moreno hubiese sabido que se le daba tal cantidad de esa sustancia, sin duda no la hubiese tomado pues a la vista del estrago que le causó y revelado el hecho, él mismo llegó a decir que su constitución no admitía sino una cuarta parte de gramo y que por tanto, se reportaba muerto. Aún quedó en duda si fue mayor la cantidad de aquella droga u otra sustancia corrosiva, la que le administró, no habiendo las circunstancias permitido la autopsia cadavérica. A ello siguió una terrible convulsión, que apenas le dio tiempo para despedirse de su patria, de su familia y de sus amigos.<ref>Manuel Moreno, Prólogo a Colección de arengas en el foro y escritos de Mariano Moreno, Londres, 1836.</ref>."
[editar] Valoración histórica de Mariano Moreno
Desde fines del siglo XIX, los historiadores clásicos lo elevaron al grado de máximo prócer civil. Eran historiadores liberales, casi todos eran abogados, y veían en él a un abogado revolucionario, patriota y liberal. Llegaron a afirmar que era el “alma de la Revolución”, y acusaron a Saavedra de contrarrevolucionario por oponérsele.
Posteriormente, algunos autores descargaron muchas acusaciones en su contra, llegando en el caso de Hugo Wast a considerarlo una especie de demonio. Si la imagen clásica es exagerada, ésta resulta también excesivamente crítica.
Moreno fue el miembro más activo de la Primera Junta, pero no fue el alma de la misma. Al ser el secretario y firmar todas las resoluciones, y ser además el redactor principal de la Gaceta, se le atribuyen todos los méritos de la Junta. También favoreció su figuración el hecho de que Belgrano y Castelli salieron pronto en comisiones, uno hacia el Paraguay y el otro al Alto Perú.
En lo personal, Moreno era un hombre austero y reservado, de gran capacidad de trabajo notable facilidad para la escritura y una imaginación realista. Era también un católico ferviente, muy apegado a su familia y a las formas de vida tradicionales. Pero deliberadamente eligió una política jacobina, extremista, ya que si hubiesen fracasado, habrían pagado su actuación con la vida.
Su actitud de oponerse a la incorporación de los diputados del interior fue el primer paso hacia el indebido predominio de Buenos Aires sobre el interior. A partir de fines de 1811, con el Primer Triunvirato, comenzaría un período muy largo en el que los porteños se creerían los dueños del país, llamados a gobernar sin consultar al resto de las provincias.
No tiene sentido elegir entre Saavedra y Moreno. El presidente hizo el papel de moderador, y el secretario tuvo la actitud decidida y creativa que era indispensable.
[editar] Notas
[editar] Bibliografía
- Segreti, Carlos S. A., La aurora de la Independencia. Memorial de la Patria, tomo II, Ed. La Bastilla, Bs. As., 1980.
- Scenna, Miguel Ángel, Las brevas maduras. Memorial de la Patria, tomo I, Ed. La Bastilla, Bs. As., 1984.
- Saavedra, Cornelio, Memoria autógrafa, Ed. Emecé, 1944.
- Lozier Almazán, Bernardo, Martín de Álzaga, Ed. Ciudad Argentina, Bs. As., 1998.
- O’Donell, Pacho, García Hamilton, Enrique y Pigna, Felipe, Historia confidencial, Ed. Booket, Bs. As., 2005.
- Carbia, Rómulo, La Revolución de Mayo y la Iglesia, Ed. Nueva Hispanidad, Bs. As., 2005.
- Shumway, Nicolás, La invención de la Argentina, Ed. Emecé, Bs. As., 2005.
- López, Vicente Fidel, Historia de la República Argentina. Libr. La Facultad, Bs. As., 1926.
[editar] Enlaces externos
- Imagen:Commons-logo.svg Commons alberga contenido multimedia sobre Mariano Moreno.Commons
- Imagen:Wikisource-logo.svg Wikisource contiene obras originales de Mariano Moreno.
- Mariano Moreno y la Revolución de Mayo Vea la película gratuitamente de 1915, de Enrique García Velloso, con Pablo Podesta, Elías Aippi y José Podesta. Primitivo largometraje del cine mudo argentino, nos muestra escenas de la escarapela nacional, La nueva junta, Los Patricios, Cornelio Savedra y otros. En blanco y negro.
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