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Independencia del Perú

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Historia del Perú
Imagen:Escudo nacional del Perú.svg
Perú Prehispánico
Dominación española
Historia republicana
(1821 en adelante)
Fronteras - Anecdotario - Proyecto</small>

La independencia del Perú, fue un proceso que duró algo más de cuatro años; entre septiembre de 1820 en que desembarcó en Distrito de Pisco el general José de San Martín (José de San Martín y Matorras) y la Expedición Libertadora del Perú hasta diciembre de 1824 en que se logró la independencia, luego de la batalla de Ayacucho con la Capitulación de Departamento de Ayacucho, en donde las fuerzas españolas reconocieron su derrota y se retiraron.

La independencia del Perú fue reconocida por el Reino de España el 14 agosto de 1879 cuando firman en París el Tratado de Paz y Amistad España-Perú, por España el Marqués de Molíns, Mariano Roca de Togores y por el Perú, Juan Mariano de Goyeneche y Gamio. España envía como su primer embajador en Lima a Emilio de Ojeda.

Desde finales del siglo XVIII, comenzaron a crecer en toda América las ideas independentistas, en parte producto de la Revolución Francesa y en parte, dada la insostenible y calamitosa situación política y social de finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XX.

El movimiento libertador iniciado en el Virreinato del Río de la Plata, dio sus frutos con la independencia de Argentina y posteriormente de Chile, bajo la figura del general José de San Martín. En el norte de América del Sur, otro movimiento libertador se encontraba en curso aglutinado alrededor del Libertador general Simón Bolívar.

Pero los esfuerzos de ambos, y de sus tropas compuestas por chilenos y argentinos, en el sur y por colombianos (venezolanos, neogranadinos, quiteños), en el norte, corrían permanente peligro, ya que el grueso del ejército realista y su Armada ,se encontraba intacta en los Puertos y cuarteles del Virreinato del Perú. Por tanto, era para ambos libertadores de imperiosa necesidad y para eliminar el peligro latente de ese poderoso ejército, lograr la libertad del Perú.

Tabla de contenidos

[editar] Antecedentes

[editar] Revueltas anteriores al siglo XIX

Las ideas y acciones militares que culminaron el 9 de diciembre de 1824 con la Batalla de Ayacucho, tuvieron una gesta de más de tres siglos; podría decirse que comienza paralelo con la conquista del Imperio Inca, el mismo 16 de noviembre de 1532, en que Francisco Pizarro sorprende al emperador inca Atahualpa, en Cajamarca, aquella aciaga tarde. Los descendientes de los incas pretendieron, en varias ocasiones, retomar su país, reconquistar su imperio e instalarse de nuevo en el gobierno. Unos lo hicieron inmediatamente; otros, en los siglos XVII y XVIII. Ya en 1536 y hasta 1572 duró la gran resistencia de los incas de Vilcabamba; esta acción comenzó con la huida de Manco Inca o Manco II de Cusco y terminó con la ejecución de Túpac Amaru I. Posteriormente, se da la revolución de Túpac Amaru II y las rebeliones del Alto Perú. Las huestes rebeldes pelearon contra los conquistadores y sus aliados; sin embargo, los tuvieron en jaque porque habían aprendido el arte de la guerra al estilo europeo, usaron la táctica de la guerra de guerrillas y se establecieron en Vilcabamba, una zona de selva en el valle de La Convención.

Tres siglos después, con el desembarco del general José de San Martín en Pisco, las ideas independentistas en el Perú, habían madurado lo suficiente como para emprender con éxito las acciones diplomáticas y militares, tendientes a consolidar el anhelo de los pueblos del Perú y de América toda. Entre 1809 y 1810, todos los patriotas (denominados así por sus ideas libertarias) de las colonias recurrieron a las armas con el objeto de lograr definitivamente la independencia política. La guerra, por otro lado, en las antiguas colonias ibéricas, no fue fruto de la imaginación militar. El proceso de independencia, en América, duró en definitiva, casi un siglo; podría decirse que todas las naciones americanas lograron su independencia entre 1811 y 1903: la mayor parte de los países de habla hispana y portuguesa de América Latina lograron su independencia entre 1811 y 1830, a excepción de República Dominicana (1844), Cuba (1898) y la separación de Panamá respecto de Colombia (1903).

En el siglo XVIII arreciaron las protestas y rebeliones, en el territorio del Virreinato del Perú y fueron:

1. Azángaro, Carabaya, Cotabamba y Castrovirreyna.
2. Protestas de Vicente M. Chimo Cápac.
3. Protesta de los caciques de Paita.
4. Rebelión de Cacma Condori y Orco Huaranca.
5. Juan Vélez de Córdova.
6. Juan Santos Atao Wallpa Apo Inca.
7. Revolución de Huarochirí.
8. Rebelión de Quito.
9. Rebelión de Sicasica.
10. Rebelión de Pacajes.
11. Protesta de La Libertad.
12. Respuesta de los indios cusqueños.
13. Rebelión de Huanuco.
14. Rebelión en el Valle Sagrado.
15. Rebelión en las alturas del Valle Sagrado.
16. Rebelión de José Gabriel Condorcanqui o Túpac Amaru II.

Entre la revuelta de José Gabriel Condorcanqui y la llegada del general José de San Martín al Perú, se producen otras revueltas como las de José Quiroga, Javier Mendoza, José Antonio Galán, Miguel Tovar, Felipe Velasco Túpac Inca Yupanqui, la conspiración del Cusco de José Gabriel Aguilar, Manuel Ubalde y Manuel Velarde Ampuero.

Además de las revueltas anteriores, en el mundo se sucedieron otros hechos no menos importantes y que tuvieron determinante influencia en las ideas independentistas en el Perú. Ellos son la independencia de Norteamérica en 1776 y la revolución francesa de 1789.

[editar] Revueltas del siglo XIX

[editar] Revuelta de Francisco Antonio de Zela en 1811

Unos años antes del desembarco y sabedores los patriotas peruanos del avance de las tropas argentinas por el Alto Perú, los patriotas organizaron en Tacna un movimiento de carácter libertario contra el virrey José Fernando de Abascal y Sousa, Marqués de la Concordia. El 20 de junio de 1811 (día de la batalla de Guaqui, en la que las tropas realistas al mando del General José Manuel de Goyeneche vencieron a los independentistas rioplatenses), los patriotas, dirigidos por Francisco Antonio de Zela, asaltaron los dos cuarteles militares realistas (así llamados los españoles) de Tacna, proclamando a Zela comandante militar de la plaza, a Rabino Gabino Barrios como coronel de milicias de infantería y al curaca Toribio Ara como comandante de la división de caballería. El día 25 de ese mes, se supo en Tacna de la derrota de los patriotas argentinos en la batalla de Guaqui, lo que causó desconcierto total en las tropas peruanas que estaban en organización aún.

Aprovechando el desconcierto provocado por la noticia, los realistas tomaron preso a Zela al que llevaron a Lima y condenado a cadena perpetua, fue llevado a la cárcel de Chagres, Panamá, donde murió el 28 de julio de 1821, a los 50 años de edad.

[editar] Rebelión indígena de Huánuco

Hubo posteriores revueltas a las de Zela, como la revuelta indígena de Huánuco del 22 de febrero de 1812, que obligó a huir a los españoles el día 23 de febrero. Reorganizados los españoles en Cerro de Pasco, regresaron con refuerzos a Huánuco, produciéndose la batalla de Ambo el 5 de marzo de 1812, en donde fueron derrotados nuevamente los realista. El intendente de Tarma, José González Prada, el 10 de marzo, con un fuerte contingente realista, reconquistó Ambo. Los patriotas abandonaron Ambo y Huánuco desabastecidas; los realistas entraron a ambas ciudades el 19 de marzo de 1812. González Prada salió de la ciudad en persecución de los insurrectos, que contaban con un ejército de 2.000 hombres. Los indígenas se dispersaron y los cabecillas fueron capturados por González Prada, entre ellos, a Juan José Crespo y Castillo, al curaca Norberto Haro y al alcalde pedáneo de Huamalíes, José Rodríguez, quienes fueron enjuiciados sumariamente y ejecutados con pena de garrote. A otros se les desterró y muchos fueron puestos en prisión. todo termino con un nuevo comienzo y un canbio de lo que posterior mente vendri la gran balatta de junin

[editar] Rebelión del Alto Perú de 1812

El general argentino Manuel Belgrano reorganizó sus tropas independentistas derrotadas por Goyeneche en la batalla de Guaqui y volvió a emprender otra ofensiva contra el Alto Perú. El 14 de septiembre de 1812, se enfrentó a las tropas comandadas por el general español Pío Tristan en Tucumán, venciéndolo. Obtuvo otra victoria en la batalla de Salta, por lo que Pío Tristan, capituló el 20 de febrero de 1813.

El capitán general español Joaquín de la Pezuela que había reemplazado al Teniente General José Manuel de Goyeneche en La Paz, por disposición del virrey del Perú José Fernando de Abascal y Souza, organizó una bien pertrechada partida contra el general Manuel Belgrano y lo derrotó en la batalla de Vilcapuquio el 1 de octubre de 1813 y luego en la batalla de Ayohuma, el 14 de noviembre de 1813. El movimiento de Belgrano, fue detenido.

[editar] Segunda revuelta de Tacna de 1813

El tacneño Juan Francisco Pallardelli fue emisario de Belgrano en las coordinaciones que el general argentino pretendió establecer en Perú. Junto a Juan Francisco Pallardelli, su hermano Enrique Pallardelli conspiraba en Tacna y Enrique Peñaranda lo hacía en Tarapacá. Enrique recibió sus instrucciones de Belgrano en Puno. El plan consistía en lograr el alzamiento de todo el sur del Perú. Bajo el liderazgo de Enrique Pallardelli, los patriotas tacneños, el 3 de octubre de 1813, se apoderaron de los cuarteles tacneños y apresaron al gobernador realista de la provincia.

El intendente español de Arequipa, José Gabriel Moscoso, enterado de los acontecimientos, envió una milicia colonial al mando de José Gabriel de Santiago. El ejército patriota les salió al encuentro y producida la batalla de Camiara, el 13 de octubre, fueron derrotados los patriotas que se replegaron a Tacna. A los pocos días se supo del fallido intento de Belgrano y las tropas patriotas se volvieron a desorganizar. Enrique Pallardelli y unos cuantos seguidores, huyeron hacia el Alto Perú, el 3 de noviembre de 1813, mientras que la plaza de Tacna era tomada nuevamente por los realistas.

[editar] Tercera Expedición argentina

Los patriotas argentinos estaban convencidos que se podía lograr la independencia del Perú, atacando a los realistas por el Alto Perú. La independencia del Perú era crucial para garantizar la liberación de América. Armaron otra expedición, al mando del general José Rondeau.

Las tropas argentinas lograron tomar las minas de Potosí, pero el 28 de noviembre de 1813, fueron sorprendidos por las tropas realistas de Joaquín de la Pezuela; se produce la batalla de Sipe – Sipe, en donde es derrotado el ejército argentino.

[editar] Revueltas de 1814

En 1814, se produce en el Cusco la revuelta del brigadier realista Mateo G. Pumacahua, que antes había ayudado a los realistas a debelar la revuelta de Túpac Amaru II y otras más.

Los patriotas dividieron sus fuerzas en tres secciones: la primera de ellas fue enviada al Alto Perú, al mando de León Pinelo y del cura argentino Ildefonso Muñecas, estas fuerzas rodearon La Paz con 500 fusileros y 20.000 indios armados con piedras y hondas, el 14 de septiembre de 1814. El 24 del mismo mes, tomaron la ciudad. Los realistas fueron confinados en sus cuarteles y aprovechando esto, volaron el polvorín; enfurecidos patriotas paceños, les dieron muerte. Para reconquistar La Paz, marchó desde Oruro un regimiento español, con 1.500 fusileros y muchos indios al mando del general español Juan Ramírez. Se enfrentaron en las afueras de La Paz, el 1 de noviembre de 1814, siendo derrotados los patriotas. Pinelo y Muñecas ordenaron a sus tropas replegarse.

La segunda sección patriota se instaló en Huamanga, bajo el mando del argentino Manual Hurtado de Mendoza y tenía por lugartenientes al clérigo José Gabriel Béjar y a Mariano Angulo. Hurtado de Mendoza ordenó marchar a Huancayo, ciudad que tomaron pacíficamente.

El virrey Fernando de Abascal y Souza, envió desde Lima un fuerte contingente realista al mando del coronel Vicente González con el regimiento Talavera. Se produce la batalla de Huanta, el 30 de septiembre de 1814, las acciones duraron tres días, luego de los cuales los patriotas se replegaron, abandonando Huamanga. Se reorganizaron en Andahuaylas y volvieron a enfrentarse a los realistas el 27 de enero de 1815, en Matará, donde fueron de nuevo derrotados.

Gracias a los guerrilleros de Cangallo, los patriotas volvieron a reorganizarse. Los guerrilleros lograron obstaculizar el avance realista. Entre tanto, Hurtado de Mendoza, logra formar una fuerza con 800 fusileros, 18 cañones, 2 culebrinas (fundidas y fabricadas en Abancay) y 500 indios. Estas fuerzas son puestas al mando del siniestro José Manuel Romano, apodado “Pucatoro” (toro rojo).

José Manuel Romano, traiciona a Hurtado de Mendoza, dándole muerte y rindiéndose a los realistas; ello provocó la dispersión de los patriotas y la captura de los cabecillas de la revuelta. Angulo, Béjar, Paz, González y otros, fueron capturados, llevados al Cusco y ejecutados el 29 de marzo de 1815.

El tercer agrupamiento patriota hizo su campaña en Arequipa y Puno, al mando del ex brigadier realista Mateo G. Pumacahua. El ejército de Pumacahua, contaba con 500 fusileros, un regimiento de caballería y 5.000 indios. Al Cusco fueron enviados los hermanos José y Vicente Angulo, con algún resguardo de indios y negros leales.

Mateo Pumacahua, se enfrentó exitosamente a los realistas en Apacheta, Arequipa el 9 de noviembre de 1814. Tomaron prisioneros al intendente Moscoso y al mariscal realista Francisco Picoaga. Los patriotas ingresaron a Arequipa. Por presión de las tropas patriotas, el cabildo de Arequipa reconoció a la Junta Gubernativa del Cusco, el 24 de noviembre de 1814. Pumacahua sabedor de la cercanía de tropas realistas, deja Arequipa. El cabildo abierto de Arequipa se vuelve a reunir y se apresura acordar lealtad al rey, el 30 de noviembre de ese año. Era normal, esos cambios de “lealtad” en la aristocracia española y criolla de esa época: siempre acordaban “lealtad” al sector que era dueño de la plaza fuerte. Era una forma de garantizarse seguridad personal, familiar y a sus bienes, pero quedaba claro, que no había una inclinación ideológica y menos una predisposición para la lucha por la independencia.

Sin la traba de una fuerza militar patriota y la expresada “lealtad” de la aristocracia arequipeña, las tropas realistas al mando de Juan Ramírez ingresaron a Arequipa el 9 de diciembre de 1814. Luego de reponer fuerzas y de reforzar su milicia, el general Ramírez salió de Arequipa en busca de los patriotas en febrero de 1815. Dejó como gobernador de Arequipa al general Pío Tristan.

Ambos ejército, realista y patriota, se desplazaron por diversos parajes de los Andes, buscando un lugar aparente para el enfrentamiento final. Ambos generales se mostraban muy cautelosos. Hasta que el 10 de marzo de 1815, se encontraron en Puno, en la batalla de Umachiri, saliendo vencedores los realistas. El triunfo realista se debió más al equipamiento de sus tropas. Hubo más de un millar de muertos en el curso de la batalla.

[editar] Desembarco de San Martín en la bahía de Paracas

Luego del triunfo de las armas patriotas en la Batalla de Chacabuco, y conseguida la independencia absoluta de las Provincias Unidas del Río de la Plata y de Chile, el General José de San Martín concibe un plan que tenía por objetivo invadir el Virreinato del Perú extinguiendo definitivamente la presencia de España en América del Sur. Esta empresa en un principio sería financiada conjuntamente por los gobiernos de las Provincias Unidas del Río de la Plata y de Chile. Debido a la situación de anarquía que se vivía entre Buenos Aires y las provincias, el gobierno bonaerense se ve dificultado para sostener la empresa. De esta manera, Buenos Aires solo aporta una parte del presupuesto necesario para la Expedición Libertadora del Perú, siendo casi la totalidad de los costos asumidos por el gobierno de Chile, al mando del Capitán General Bernardo O'Higgins. El gobierno de Chile determinó que el mando de la expedición recaería en el célebre Libertador José de San Martín y el mando de la escuadra en el marino escocés contratado Lord Thomas Alexander Cochrane.

Finalmente en 1820, San Martín y O'Higgins logran organizar la expedición que liberaría Perú de la Corona Española. Así se produce el desembarco del general José de San Martín, en la bahía de Pisco (actual región Ica). Los realistas no tenían una escuadra bien equipada, por lo que una expedición patriota por el Océano Pacífico había demostrado eficiencia y causado temor a los realistas. Lord Thomas Alexander Cochrane había limpiado la ruta y San Martín se preparaba para llegar al Perú.

El 21 de agosto de 1820, se embarcó el Ejército Unido en Valparaíso a bordo de 6 navíos, bajo bandera chilena. Contaba con un ejército de 4.118 efectivos de los cuales el 50% eran negros libertos. El 7 de septiembre el ejército unido estuvo frente a Paracas, en la bahía de Pisco en la actual región Ica en el Perú y el día 8 de septiembre de 1820, desembarca y ocupa Pisco. Desembarcado, San Martín dirigió una proclama a sus tropas y estableció un código de ética a sus tropas para el mejor comportamiento de las mismas durante la campaña que iba a iniciar. Un destacamento desembarcado tomó posiciones en Chincha.

El 14 de septiembre de 1820, el virrey del Perú, Capitán General Joaquín de la Pezuela, que había jurado cumplir la Constitución Liberal de 1812, por orden de Fernando VII, envió una carta a San Martín ofreciéndole entrar en negociaciones. El día 15, San Martín aceptó entrar en negociaciones. A partir del día 25 de septiembre, los patriotas y realistas entran en primeras negociaciones en lo que se ha denominado las Conferencias de Miraflores y que concluyeron el 4 de octubre sin llegar a ninguna conclusión.

El 21 de octubre de 1820 el General José de San Martín crea la bandera del Perú.

[editar] Proclamación de la independencia del Perú

El ejército realista al mando del general José de Canterac, ya había dejado Lima, rumbo a la sierra, el 25 de junio de 1821. Álvarez de Arenales fue enviado en su persecución. El ejército patriota, estaba a punto de presentar una batalla frontal, cuando el general San Martín, lo impidió: era indudable que San Martín no deseaba un enfrentamiento frontal con las tropas españolas.

El 5 de junio de 1821, el nuevo virrey del Perú capitán general José de la Serna e Hinojosa, anunció a los limeños que abandonaba Lima para refugiarse en el Callao, al amparo de la fortaleza del Real Felipe.

Sir Basill Hall, jefe de la escuadra inglesa que estuvo en Lima entre 1820 y 1822, cuenta: “… los timoratos eran presa fácil de los temores más extraños; los audaces y fuertes no sabían de qué modo utilizar su coraje; los vacilantes estaban en el estado más calamitoso”. Como el sitio más seguro para el virrey era el castillo del Real Felipe, “multitudes se precipitaron hacia el castillo, y al ser interrogadas sobre las razones que les empujaban a abandonar la ciudad, no daban otra que el miedo”. Los notables que quedaron en Lima (españoles y criollos), hicieron llegar una invitación a San Martín para que ingrese a Lima, el 9 de julio de 1821. El general José de San Martín, mandó un destacamento patriota e ingresó a Lima, la madrugada del 12 de julio de 1821. Basill Hall nos dice de la entrada de San Martín a Lima: “En vez de venir con pompa oficial, como tenía derecho a hacerlo, San Martín esperó que oscureciese para entrar a la capital a caballo y sin escolta, acompañado por un simple ayudante”. Dos días después lo hizo el grueso del ejército patriota.

Pedro Escribano, dice:
“Parece mentira. En los días siguientes, Lima se fue reanimando lentamente. Poco a poco la población tomó confianza en los emancipadores y comprobó que no había razón para el temor. Mucho había pesado, en todo caso, la mala conciencia”
Pedro escribano
Basill Hall por su parte, cuenta de esos días:
“Era inconcebible que tanta gente pudiera estar encerrada tan largo tiempo sin tentarse siquiera una vez a curiosear, especialmente cuando el peligro no era inminente o cierto”.
Basill Hall

Ya en Lima, el general José de San Martín y Matorras, invitó al Cabildo a jurar la independencia, que se cumplió el 15 de julio de 1821. El 17 de julio fue recibido en la ciudad el almirante Lord Cochrane. El sábado 28 de julio de 1821, en una ceremonia pública muy solemne, José de San Martín y Matorras, proclamó la independencia del Perú. Primero lo hizo en la Plaza de Armas, después den la plazuela de La Merced y, luego, frente al Convento de los Descalzos. Según testigos de la época, a la plaza de armas asistieron más de 16.000 personas.

El libertador con una bandera peruana en la mano, exclamó:
“" EL PERÚ ES DESDE ESTE MOMENTO LIBRE E INDEPENDIENTE POR LA VOLUNTAD GENERAL DE LOS PUEBLOS Y POR LA JUSTICIA DE SU CAUSA QUE DIOS DEFIENDE ". VIVA LA PATRIA ! VIVA LA LIBERTAD ! VIVA LA INDEPENDENCIA"
José de San Martín, el 28 de julio de 1821
Basil Hall, al comentar la ceremonia, culmina:
“Sus palabras fueron recogidas y repetidas por la multitud que llenaba la plaza y las calles adyacentes, mientras repicaban todas las campanas y se hacían salvas de artillería entre aclamaciones como nunca se había oído en Lima”.
Basil Hall

[editar] Los montoneros

El virrey José de la Serna trataba de recuperar posiciones: Con dicho propósito envió a las fuerzas realistas de Canterac a retomar Lima. Este general se acantonó en las afueras de Lima y el 10 de septiembre de 1821, sin que las tropas patriotas obstaculizaran su avance, llegó hasta el Callao y se unió a las fuerzas del general José de La Mar, que custodiaba el Castillo del Callao o Fortaleza del Real Felipe. Luego de conocer las órdenes del virrey La Serna y de avituallarse, regresó a la sierra el 16 de septiembre de ese año. No logró retomar Lima, pero se paseó por ella.

El alto mando patriota que contaba con 7.000 efectivos y 3.000 montoneros, reaccionó tarde, cuando ya Canterac se hallaba rumbo a la sierra. Las tropas patriotas al mando del general Guillermo Millar las persiguieron, produciéndose escaramuzas entre la vanguardia del ejército patriota y la retaguardia del ejército realista. Estos choques produjeron gran merma en el ejército realista, principalmente por desbande y por la acción de los montoneros.

Canterac y La Serna, lograron reunirse en Jauja el 1 de octubre de 1821. En el bando patriota, el almirante Lord Cochrane por disposición de San Martín, se retiró del Perú el 10 de mayo de 1822, siendo reemplazado por el vicealmirante Martín Jorge Guise en el mando de la escuadra.

El motivo del retiro de Lord Cochrane, fue que este almirante consideraba que “el protectorado que estaba ejerciendo San Martín carecía de decisión, se mostraba dubitativo y su contribución no era realmente apreciada ni aprovechada”.

[editar] Intervención colombiana

Artículo principal: Campañas del Sur

Imagen:Hw-bolivar.jpg La independencia definitiva del Perú vendria con la intervención de la Gran Colombia en la contienda.

Luego de las batallas de Carabobo, Bomboná y Pichincha, la Gran Colombia había eliminado la mayoría de los contingentes realistas en su territorio y la amenaza mayor paso a ser el Perú, donde se encontraba un poderoso ejército realista y donde el gobierno del Protector José de San Martín se mostraba incapaz para acabar la amenaza española por si mismo.

Simón Bolívar había logrado construir una poderosa base en la Gran Colombia que le permitiria terminar con el largo proceso emancipador en América que luego del impulso que significo las campañas de San Martin en Chile y Perú, lucia estancado en el sur del continente, luego de los conflictos internos en que se sumergio el Rio de La Plata y la inestabilidad del protectorado de San Martín en el Perú. Simón Bolívar sabia que la llave de América del Sur se encontraba en Perú y que si queria asegurar la independencia de América no podia ignorarse los realistas acantonados en el altiplano peruano.

En la Entrevista de Guayaquil los dos libertadores trataron el tema de a quien correspondía la soberanía sobre la Provincia Libre de Guayaquil, pero más importante aun cual seria la solución para la independencia del Perú y cual seria el sistema político que se instalaria en América: uno monarquico como deseaba San Martín o Republicano como lo queria Bolívar.

La entrevista se saldo exitosamente para la Gran Colombia quien luego del retiro de San Martín emprendio la campaña que habria de acabar con la presencia española en la américa continental. Las tropas colombianas triunfaron en la Batalla de Junín a las ordenes de Bolívar y en la Batalla de Ayacucho a las ordenes de Antonio José de Sucre. Finalizado el Sitio del Callao en enero de 1826, termina el proceso independentista americano.

Véase también: Gran Colombia y Simón Bolívar

[editar] Bibliografía

[editar] Véase también

[editar] Enlaces externos

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