Implantación del embrión humano
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Antes de la implantación, la capa superficial del blastocisto (trofoblasto) genera dos capas de células:
- Citotrofoblasto: una capa única de células en mitosis constante, que luego genera el sincitiotrofoblasto.
- Sincitiotrofoblasto: una capa celular muy abundante, encargada de erosionar el tejido endometrial.
Paralelo a esto, la capa interna del blastocisto, o embrioblasto, genera dos capas de células muy importantes y representativas: el epiblasto y el hipoblasto.
Al llegar al útero, el blastocisto se implanta en sus dos tercios superiores, más comúnmente en la parte posterior que la anterior. Durante la implantación, el sincitiotrofoblasto erosiona el tejido endometrial, y se empieza a proyectar en forma digitiforme (en forma de dedos).
A medida que el blastocisto ingresa en el tejido endometrial, puede haber un pequeño sangrado, con lo cual la mujer puede confundir con sangrado de menstruación.
En el sincitiotrofoblasto, se forman unos espacios, en los que drena una mezcla de sangre materna y secreciones de las glándulas endometriales (glucógeno), llamadas lagunas trofoblásticas. Esto es el primordio del espacio intervelloso, que permitirá la alimentación del embrión por difusión.
Algunas anomalías que se pueden presentar son las enfermedades trofoblásticas de la gestación, como la mola hidatiforme (tipo de tumor benigno) o el coriocarcinoma de la gestación, un tumor maligno y muy agresivo.

