Hera
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Imagen:Hera Campana Louvre Ma2283.jpg
En el panteón olímpico de la mitología griega clásica, Hera (en griego antiguo Ἥρα o Ἥρη) era la esposa y hermana mayor de Zeus. También presidía como diosa del matrimonio, lazo patriarcal de su propia subordinación: su resistencia a las conquistas de Zeus se presenta como «celos» y forma el tema principal de las anécdotas literarias que recortaron su antiguo culto<ref>Slater 1968; «En comparación con la alta estima de su culto, Hera parece sufrir cierta pérdida de estatus en Homero y se convierte en un personaje casi cómico» (Burkert 1985, p. 132).</ref>. Su equivalente en la mitología romana era Juno.
Se representa a Hera majestuosa y solemne, a menudo en el trono y llevando el polos, la alta corona cilíndrica usada por varias de las Grandes Diosas. En su mano puede tener la granada, símbolo de la fértil sangre y la muerte y sustituto de la cápsula narcótica de la amapola (Ruck y Staples 1994). «Sin embargo, hay registros de una representación anterior sin iconos, como una columna en Argos y una tabla en Samos» (Burkert 1985 p.131).
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[editar] Etimología
Así comienza la sección sobre Hera en la Mitología griega de Walter Burkert<ref>Walter Burkert, Mitología griega (1985), III.2.2 (p.131).</ref>: «El nombre de Hera, la reina de los dioses, admite una variedad de etimologías mutuamente exclusivas; una posibilidad es relacionarlo con hora, ‘estación’, e interpretarlo como listo para el matrimonio.» En una nota Burkert registra los argumentos de otros investigadores «sobre el significado ‘Señora’ como femenino de Heros, ‘Señor’.» Más aún, A.J. van Windekens<ref>A.J. van Windekens, Glotta 36 (1958) págs. 309-11</ref> propone el significado ‘ternera’, que es consonante con su frecuente epíteto βοῶπις boôpis, ‘con ojos de vaca’. E-ra aparece en tablillas micénicas, por lo que, diferencia de otros dioses griegos como Zeus y Poseidón, el nombre de Hera no es analizable como palabra griega o indoeuropea. En algunos aspectos de su culto parece ser un vestigio de la «gran diosa» pregriega, comparable a las poderosas divinidades femeninas del panteón minoico, o de algún pueblo prehelénico no identificado («pelasgos»).
[editar] Su importancia antigua
La importancia de Hera en el periodo más arcaico queda atestiguada por el gran número de edificaciones erigidas en su honor. Los templos de Hera en los dos centros principales de su culto, Samos y la Argólida, fueron los primeros templos monumentales construidos por los griegos, en el siglo VIII adC.
A veces este papel delegado es tan claro como puede hacerlo una simple sustitución. De acuerdo con el himno homérico III a Apolo Delio, Hera retuvo a Ilitía para evitar que Leto se pusiese de parto, pues el padre de los hijos que iba a tener, Artemisa y Apolo, era Zeus. Las demás diosas presentes en el parto en Delos enviaron a Iris a buscarla. En cuanto puso un pie en la isla empezó el divino nacimiento. En el mito del nacimiento de Heracles, es la propia Hera quien se sienta a la puerta, retrasando el parto de Heracles hasta que su protegido, Ificles, nace primero.
En Olimpia, la imagen de culto tradicional de Hera era más antigua que la imagen guerrera de Zeus que la acompañaba. Homero describía su delicada relación con Zeus en La Ilíada (IV 50-67), en la que Hera declara a Zeus: «También yo soy una deidad, nuestro linaje es el mismo y el artero Crono engendróme la más venerable, por mi abolengo y por llevar el nombre de esposa tuya, de ti que reinas sobre los inmortales todos.» Aunque Zeus es a menudo llamado Zeus Heraios (‘consorte de Hera’), el tratamiento que Homero le dispensa es poco respetuoso, y en posteriores versiones anecdóticas de los mitos (ver más abajo) Hera aparecía dedicando la mayor parte de su tiempo tramando venganzas contra las ninfas seducidas por su marido, pues defendía todas las antiguas reglas correctas de la sociedad y hermandad femenina helenas.
Hera era hija de Rea y Crono, y fue abruptamente tragada al nacer por éste debido a una profecía sobre que uno de sus hijos le arrebataría el trono. Zeus le fue ocultado y cuando creció salvó a todos sus hermanos y mató a Crono.
[editar] Culto
Imagen:Agrigento Tempio di Hera.jpg
Hera fue especialmente adorada, como «Hera Argiva» (Hera Argeia), en su santuario situado entre las antiguas ciudades-estado micénicas de Argos y Micenas, donde se celebraban en su honor las Heraia, unos festivales. «Tres son las ciudades que más quiero», declaraba la diosa celestial de ojos de buey (La Ilíada, IV 50): «Argos, Esparta y Micenas, la de anchas calles». Su otro centro principal de culto estaba en Samos. Había también templos dedicados a Hera en Olimpia, Corinto, Tirinto, Peracora y la sagrada isla de Delos. En la Magna Grecia, el templo durante mucho tiempo llamado Templo de Poseidón en el grupo de Paestum fue identificado en los años 1950 como un segundo templo de Hera.
Los altares griegos de la época clásica estaban siempre al aire libre. Hera puede haber sido la primera a quien se dedicó un santuario en un templo cerrado con techo, en Samos sobre el 800 adC. (Posteriormente reemplazado por el Heraion, uno de los mayores templos griegos de la historia.) Santuarios más antiguos, cuya dedicación es menos segura, eran del tipo micénico llamado «casas santuario». Las excavaciones de Samos han descubierto ofrendas votivas, muchas de ellas de finales del siglo VIII y VII adC, revelando que Hera no fue simplemente una diosa local del Egeo: el museo de Samos contiene hoy figuras de dioses, rogativos y otras ofrendas votivas procedentes de Armenia, Babilonia, Irán, Asiria y Egipto, testimonio de la reputación que este santuario de Hera disfrutó y de la gran afluencia de peregrinos: un aviso de que los mitos griegos no evolucionaron en un vacío cultural (Burkert 1998).
En Eubea se celebraba en ciclos de sesenta años el festival de la gran Daedala, consagrado a Hera.
En las imágenes helenísticas, la carreta de Hera era tirada por pavos reales, pájaros desconocidos para los griegos antes de las conquistas de Alejandro Magno, llamados por su tutor, Aristóteles, «pájaros persas». El motivo del pavo real resurgió en la iconografía renacentista que unificó a Hera y Juno, y que nos es familiar por las obras de los pintores europeos (Seznec 1953). Un pájaro que había sido asociado con Hera en un nivel arcaico, donde la mayoría de las diosas egeas eran relacionadas con «sus» pájaros, era el cuco, que aparece en fragmentos mitológicos acerca del primer cortejo de una virginal por parte de Zeus.
Su asociación arcaica era principalmente con el ganado, como una Diosa Vaca que fue especialmente venerada en la ganadera Eubea. Su familiar epíteto homérico βοῶπις boôpis se traduce siempre como ‘con ojos de vaca’, pues, como los griegos clásicos, rechazamos su otra traducción natural como ‘con cara de vaca’ o al menos ‘de aspecto vacuno’. Una Hera con cabeza de vaca, como un Minotauro, sería un oscuro y temible demonio, pero en yacimientos arqueológicos muy antiguos de Chipre se han hallado cráneos de toro que han sido adaptados para usarse de máscaras (ver Toro (mitología)).
La granada, un antiguo emblema de la Gran Diosa, permaneció como símbolo de Hera: muchas de las granadas votivas y cápsulas de amapola recuperadas en Samos están hechas de marfil, que sobrevive al enterramiento mejor que la madera, de las que debieron estar hechas las más comunes. Como todas las diosas, Hera puede ser representada llevando una diadema y un velo.
Algunos epítetos eran thea leukôlenos (θεὰ λευκώλενος, ‘diosa de brazos blancos’), chrysothronos (χρυσόθρονος, ‘la del trono dorado’) y eukomos (‘hermosos cabellos’).
[editar] Hera y sus hijos
Hera presidía sobre los correctos preparativos del matrimonio y es el arquetipo de la unión en el lecho nupcial, pero no destaca como madre. Los legítimos descendientes de su unión con Zeus son Ares (dios de la guerra), Hebe (diosa de la juventud), Eris (diosa de la discordia) e Ilitía (diosa de los partos). Hera estaba celosa de que Zeus alumbrase a Atenea sin recurrir a ella (en realidad, con Metis), así que engendró a Hefesto sin él. Zeus o la propia Hera estuvieron entonces disgustados con la fealdad de Hefesto y lo expulsaron del Olimpo. Según otra versión alternativa, Hera dio a luz sola a todos los hijos normalmente atribuidos a Zeus y a ella juntos, golpeando su mano contra el suelo, un acto solemne para los griegos, o comiendo lechuga.
Hefesto se vengó de Hera por haberle rechazado haciendo un trono mágico para ella que, cuando se sentó, no le dejaba levantarse de él. Los demás dioses rogaron a Hefesto que volviese al Olimpo para liberarla pero éste se negó repetidamente. Dioniso le emborrachó y le llevó de vuelta al Olimpo a lomos de una mula. Hefesto liberó a Hera tras recibir a Afrodita por esposa.
[editar] Hera, la némesis de Heracles
Hera fue la madrastra y enemiga de Heracles, el héroe que, más incluso que Perseo, Cadmo o Teseo, introdujo los hábitos olímpicos en Grecia (Ruck y Staples 1994). Cuando Alcmena estaba embarazada de Heracles, Hera intentó evitar que éste naciera atando las piernas de Alcmena en nudos. Sus planes fueron frustrados por Galantis, la sierva de Alcmena, quien dijo a Hera que ya había traído el niño al mundo. Hera la transformó en una comadreja.
Cuando Heracles era aún un infante, Hera envió dos serpientes para matarlo mientras dormía en su cuna. Heracles estranguló una serpiente con cada mano y su niñera le halló divirtiéndose con sus cuerpos flácidos como si fueran juguetes. Esta anécdota<ref>Recogida en Apolonio de Rodas, Argonáuticas i.855; Píndaro, Píticas iv.253</ref> parte de una representación del héroe asiendo una serpiente en cada mano, justo como las familiares diosas minoicas había hecho una vez. «La imagen de un niño divino entre dos serpientes puede haber sido muy familiar para los tebanos, que adoraban a los Cabiros, aunque no era representada como una primera hazaña de un héroe»<ref>Kerényi, Los héroes de los griegos (1959) pág. 134</ref>.
Un relato del origen de la Vía Láctea cuenta que Zeus había engañado a Hera para que amamantase al infante Heracles. Al descubrir quién era éste, lo retiró de su pecho, y un chorro de su leche formó la mancha que cruza el cielo. Los etruscos representaban a un Hercle (Heracles) adulto y barbudo al pecho de Hera.
Algunos mitos sostienes que Hera se hizo amigo de Heracles por salvarla de un gigante que intentó violarla, y que incluso le dio a su hija Hebe como prometida. Cualquiera que fuese el mito fabricado para explicar una representación arcaica de Heracles como ‘hombre de Hera’, se consideró adecuado para los constructores del Heraion en Paestum, que representaron las hazañas de Heracles en bajorrelieves (señalado en este contexto por Kerényi 1959, p. 131).
[editar] Los doce trabajos
Hera encargó a Heracles trabajar para el rey Euristeo de Micenas. Intentó hacer casi todos los doce trabajos de Heracles más difíciles de lo que ya eran.
Cuando Heracles luchó con la hidra de Lerna, envió un cangrejo para que le picase los pies con la esperanza de distraerle. Para molestar a Heracles después de que éste se robase el ganado de Gerión, Hera envió un tábano para picar a las reses, irritarlas y dispersarlas. Hera provocó entonces una inundación que elevó el nivel de un río tanto que Heracles no podía vadearlo con el ganado. Heracles apiló piedras en el río para hacer el agua menos profunda. Cuando logró llegar a la corte de Euristeo, el ganado fue sacrificado a Hera.
Euristeo también quería sacrificar el toro de Creta a Hera, quien rehusó el sacrificio porque reflejaba la gloria de éste. El toro fue liberado y vagó hasta Maratón, pasando a ser conocido como el toro de Maratón.
[editar] Los celos de Hera
[editar] Eco
Durante un tiempo, una ninfa llamada Eco tuvo el trabajo de distraer a Hera de las aventuras de Zeus hablándole incesantemente. Cuando Hera descubrió el engaño, maldijo a Eco a pronunciar sólo las palabras de los demás (de ahí nuestra palabra moderna «eco»).
[editar] Leto, Artemisa y Apolo
Cuando Hera descubrió que Leto estaba embarazada y que su marido, Zeus, era el padre, prohibió que Leto diera a luz en terra firma, es decir, el continente o cualquier isla del mar. Leto encontró la isla flotante de Delos, que no era el continente ni una isla real, y dio a luz allí. La isla estaba rodeada de cisnes. Como gesto de gratitud, Delos estaba sujeta con cuatro pilares. Más tarde la isla fue santificada a Apolo. Alternativamente, Hera secuestró a Ilitía, la diosa de los partos, para evitar que Leto diese a luz. Los demás dioses obligaron a Hera a dejarla ir. De cualquier forma, primero nació Artemisa y ésta ayudó a nacer a Apolo. Otra versión afirma que Artemisa nació un día antes que Apolo, en la isla de Ortigia, y que ayudó a Leto a cruzar el mar hasta Delos el día siguiente para dar a luz a Apolo.
[editar] Calisto y Arcas
Hera también aparece en el mito de Calisto y Arcas.
Calisto era una seguidora de Artemisa que hizo voto de permanecer virgen. Pero Zeus se enamoró de ella y se disfrazó de Apolo para poder atraerla hasta sus brazos. Hera, la esposa de Zeus, convirtió entonces a Calisto en una osa como venganza. Más tarde, el hijo que Calisto tuvo con Zeus, Arcas, estuvo a punto de matarla cuando estaba de cacería, pero Zeus los subió a ambos al cielo como las constelaciones Osa Mayor y Osa Menor.
En una versión alternativa, Calisto era miembro del cortejo de Artemisa y perdió su virginidad con Zeus, quien se había disfrazado de Artemisa. Enfurecida, ésta la transformó en oso. El hijo que Calisto había tenido con Zeus, Arcas, estuvo a punto de matarla cuando estaba de cacería, pero Zeus o Artemisa lo detuvo y subió a ambos al cielo como las constelaciones Osa Mayor y Osa Menor.
Y en otra versión alternativa, Artemisa mató deliberadamente a Calisto cuando ésta tenía forma de oso.
[editar] Sémele y Dioniso
Dioniso era hijo de Zeus y una mujer mortal, Sémele. Una celosa Hera intentó de nuevo matar al niño, esta vez enviando a los Titanes a despedazar a Dioniso tras atraerle con juguetes. Aunque Zeus ahuyentó a los Titanes con sus rayos, éstos ya habían devorado todo salvo el corazón, que fue salvado, según la fuente, por Atenea, Rea o Deméter. Zeus usó el corazón para recrear a Dioniso e implantarlo en el vientre de Sémele, de ahí que fuese «el nacido dos veces». Ciertas versiones insinúan que Zeus le dio a comer el corazón a Sémele para embarazarla. Hera engañó a Sémele para que le pidiese a Zeus que se mostrase en su auténtica forma, lo que la mató. Dioniso logró rescatarla del inframundo y la llevó a vivir al monte Olimpo.
Véase también el nacimiento de Dioniso para otras variantes de este mito.
[editar] Ío
Hera estuvo a punto de sorprender a Zeus con su amante la princesa argiva Ío, lo que éste logró evitar convirtiéndola en una hermosa ternera blanca. Sin embargo Hera sospechó el engaño y pidió a Zeus que le diese la ternera como un regalo, a lo que éste no pudo negarse.
Cuando Hera recibió a Ío, la dejó a cargo de Argos, el gigante de cien ojos, para mantenerla apartada de Zeus. Éste envió entonces a Hermes, quien disfrazado de pastor logró que todos los ojos de Argos cayesen dormidos con historias aburridas, y entonces lo mató de una pedrada, rescatando así a Ío. Hera envió entonces un tábano para que la picase, obligándola a vagar sin rumbo por el mundo con forma de vaca. Finalmente Ío llegó a los confines del mundo, (que los romanos creían que era) Egipto, donde se convirtió en sacerdotisa de la diosa egipcia Isis.
[editar] Lamia
Lamia era una reina de Libia a quien Zeus amaba. Hera la transformó en un monstruo y mató a sus hijos. O, alternativamente, mató a sus hijos y fue el dolor lo que la convirtió en dicho monstruo. Lamia fue maldecida con la incapacidad de cerrar sus ojos, de forma que siempre estuviese obsesionada con la imagen de sus hijos muertos. Zeus le concedió el don de poder sacarse los ojos para descansar, y luego volver a ponérselos. Lamia sentía envidia de otras madres y devoraba a sus hijos.
[editar] Gerana
Gerana era un reina de los pigmeos que alardeaba de ser más bella que Hera. La iracunda diosa la transformó en grulla y decretó que los descendientes de este pájaro estarían eternamente en guerra con el pueblo pigmeo.
[editar] Otras historias involucrando a Hera
[editar] Cidipe
Cidipe, una sacerdotisa de Hera, iba de camino a un festival en honor de la diosa. Los bueyes que tiraban de su carro iban retrasados y sus hijos, Bitón y Cleobis, tiraron del carro el camino completo (45 estadios, 8 km). Cidipe quedó impresionada con la devoción hacia ella y su diosa y pidió a Hera que concediera a los niños el mejor regalo que un dios pudiera dar a una persona. Hera ordenó que los hermanos morirían cuando estuviesen dormidos.
Este honor concedido a los niños fue más tarde usado por Solón como prueba cuando trataba de convencer a Creso de que es imposible juzgar la felicidad de una persona hasta que haya muerto tras una vida gozosa (según las Historias de Heródoto, Libro I).
[editar] Tiresias
Tiresias era un sacerdote de Zeus que, de joven, encontró dos serpientes apareándose y las golpeó con un palo. Entonces fue transformado en una mujer. Como mujer, Tiresias se convirtió en sacerdotisa de Hera, se casó y tuvo hijos, incluyendo a Manto. Tras siete años como mujer, Tiresias volvió a encontrar dos serpientes apareándose, las golpeó con su bastó y se convirtió en hombre de nuevo. Zeus y Hera le pidieron que dicidiese la cuestión de con qué sexo, masculino o femenino, experimentaba más placer en sus relaciones sexuales. Zeus afirmaba que era como mujer, y Hera decía que como hombre. Cuando Tiresias estuvo de acuerdo en Zeus, afirmando que la mujer recibe nueve décimos del placer, Hera le cegó. Como Zeus no podía deshacer esta maldición, concedió a Tiresias el don de la profecía. Una versión alternativa y menos conocida de la historia cuenta que Tiresias fue cegado por Atenea tras encontrársela bañándose desnuda. Su madre, Cariclo, rogó a la diosa que deshiciera su maldición, pero Atenea no podía hacerlo y a cambio le concedió el don de la profecía.
[editar] Quelona
En la boda de Zeus y Hera, una ninfa llamada Quelona fue irrespetuosa (o rehusó servir). Zeus la castigó transformándola en tortuga.
[editar] Engaño de Zeus
Hera, junto con varios de los olímpicos (Apolo, Atenea, Poseidón) intentaron una vez destronar a Zeus y adueñarse del Olimpo. Para eso encadenaron a Zeus a su lecho y alejaron de él su rayo. Mientras discutían quién gobernaría el Olimpo, el centímano Briareo liberó a Zeus, y el dios castigó a los usurpadores. Como castigo ejemplar, colgó a Hera desde el cielo, con sus brazos encadenados a argollas de oro y un yunque atado a cada pie. Los gritos lastimeros de Hera terminaron ablandando el corazón de Zeus, quien la liberó posteriormente.
[editar] La Ilíada
Durante la Guerra de Troya, Diómedes luchó con Héctor y vio a Ares luchando en el bando troyano. Diómedes pidió a sus soldados que se retirasen lentamente. Hera, la madre de Ares, vio la injerencia de éste y pidió permiso a Zeus, su padre, para alejar a Ares del campo de batalla. Hera animó a Diómedes a atacar a Ares y éste arrojó su lanza contra el dios. Atenea guió la lanza hasta el cuerpo de Ares, quien rugió de dolor y huyó al monte Olimpo, lo que obligó a los troyanos a retirarse.
[editar] El vellocino de oro
Hera odiaba a Pelias por haber asesinado a Sidero, su madrastra, en un templo consagrado a ella. Manipuló a Jasón y Medea para que matasen a Pelias.
[editar] Las metamorfosis
En Tracia, como Ovidio cuenta en Las metamorfosis 6.87, Hera y Zeus convirtieron al rey Hemo y la reina Ródope en montañas, los Balcanes y las montañas Ródope respectivamente, por su hibris al compararse con los propios dioses.
[editar] Notas
[editar] Referencias
- Burkert, Walter, Religión griega, 1985
- Burkert, Walter, La revolución orientizante: Influencia del Oriente Próximo sobre la cultura griega en la época arcaica, 1998
- Graves, Robert, Los mitos griegos, 1955
- Kerényi, Károly, Los dioses de los griegos, 1951
- Ruck, Carl A.P., y Danny Staples, El mundo de la mitología clásica, 1994
- Seznec, Jean, La supervivencia de los dioses paganos: Tradición mitológica en el humanismo y el arte renacentistas, 1953
- Slater, Philip E. The Glory of Hera : Greek Mythology and the Greek Family (Boston: Beacon Press) 1968 (Princeton University 1992 ISBN 0-691-00222-3)
[editar] Véase también
[editar] Enlaces externos
- Imagen:Commons-logo.svg Commons alberga contenido multimedia sobre Hera.
- «Hera» en Theoi Project (inglés)
- «Hera» en Greek Mythology Link (inglés)
- Museo de Samos: objetos religiosos recuperados del Heraion de Samos (inglés)ar:هيرا
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