Gaucho
De Wikipedia, la enciclopedia libre
</div>Imagen:GauchosvonALE.jpg El Gaucho era un jinete cuidador de ganado sudamericano, semejante al charro mexicano, al huaso chileno, al llanero venezolano-colombiano, al cowboy estadounidense, o al chaqueño boliviano, que en el siglo XIX era semi-nómada. Actualmente, se designa así, genéricamente, a los habitantes rurales dedicados a las tareas de ganadería en Argentina, Uruguay, y a la población del Rio Grande do Sul, sur del Brasil. A la mujer gaucha tradicionalmente se le ha llamado china.
Tabla de contenidos |
[editar] Etimología
Existen varias teorías sobre el origen del nombre "gaucho". Se sugieren, entre otras hipótesis, que puede haber sido derivado del quechua "huachu" (huérfano, vagabundo) o del árabe "chaucho" (un látigo utilizado en el arado de animales). En el árabe mudéjar existía la palabra hawsh para significar al pastor y al sujeto vagabundo. Aún hoy en Andalucía —especialmente en la lengua gitana caló— se habla de gacho para significar al campesino y, de modo figurado, al amante de una mujer. En el siglo XVIII Concolorcorvo habla de gauderios cuando habla de gauchos o huasos, gauderio parece ser una especie de "latinización" de las palabras antedichas, latinización asociada al término latino —muy conocido entonces, ya que era usual en la liturgia católica— gaudeus, que significa "regocijo", e incluso "libertinaje", es decir la palabra "gaucho" como la palabra "huaso" —metátesis una de la otra— parecen indudablemente plurietimológicas, y forjadas en un contexto temporal y territorial específico, el ámbito ganadero del Cono Sur. A la formación del gaucho también contribuyeron los camiluchos, estos eran los antiguos peones o "camilos" de las Misiones Jesuíticas, los cuales, al ser expulsada la orden jesuítica en 1767 e invadidas las "reducciones", marcharon hacia la región pampeana.
El primer uso documentado del término data de los años de la independencia argentina, declarada en 1816. Pero se vendría usando desde 1770.
[editar] Modo de vida original
Imagen:GauchoArgen.jpg Los gauchos eran generalmente nómadas y habitaban libremente en la pampa, la llanura que se extiende desde el norte de la Patagonia argentina hasta el norte del estado de Rio Grande do Sul en Brasil, bordeada por los Andes hacia el oeste y aún más al norte, por los llanos chaqueños hasta la región de Chiquitania y Santa Cruz de la Sierra, originado en relación a los ganados introducidos por los europeos, formando un complejo ecuestre criollo. Puede decirse que hay gauchos en toda la región del Cono Sur en donde se puede andar a caballo. La mayoría de los gauchos son criollos o mestizos, si bien esto no es definitorio. Hacia 1875 un viajero gascón de apellido Armaignac daba una definición más cercana a lo real respecto a quién era considerado gaucho. En principio, gaucho es —como ya se dijo— el habitante rural que tiene gran destreza como jinete, pero esto no basta. Dice Armaignac: "Un extranjero —por ejemplo un europeo— puede adquirir, aunque sea muy difícil, todas las destrezas del gaucho, vestir como gaucho, hablar como gaucho... pero no será nunca considerado gaucho, en cambio sus hijos aunque todos sus linajes sean directamente europeos, al ser ya nativos o criollos sí serán cabalmente considerados gauchos."
[editar] El Gaucho, símbolo en el Cono Sur
El gaucho interpreta un rol simbólico importante para el nacionalismo (y las relaciones humanas) de la región, especialmente en el Río de la Plata. El poeta uruguayo Antonio Lussich es considerado uno de los precursores de la poesía gauchesca, y su poema Los Tres Gauchos Orientales fue considerado por Jorge Luís Borges un antecesor del poema épico "Martín Fierro" del argentino José Hernández. Éste último, la obra más famosa del género, evidencia al gaucho como símbolo de tradición nacional argentina, contraponiéndolo a las tendencias europeizantes de la ciudad y a la corrupción de la clase política. Martín Fierro, héroe del poema, es reclutado por el ejército argentino para la guerra fronteriza contra "el indio", pero deserta y se convierte en un fugitivo de la ley. La imagen del gaucho libre a menudo es contrastada con aquella de los esclavos que trabajan en el norte de Brasil.
Estereotípicamente, los gauchos eran fuertes (forzosamente, dadas sus actividades), taciturnos pero arrogantes y capaces de responder con violencia a una provocación.
[editar] Axiología gauchesca
Existía toda una axiología gaucha caracterizada por los siguientes valores: valentía, lealtad, hospitalidad —de allí que en Argentina, Uruguay y el sur de Chile la frase "hacer una gauchada" —totalmente opuesta a "hacer una guachada"— significa tener un gesto de hidalguía o una buena actitud. Para una parte de la aristocracia y la burguesía urbana del siglo XIX, el gaucho era un "salvaje peligroso" y la palabra gaucho le resultaba casi un insulto.
Un ejemplo de la idiosincrasia gaucha del s XIX está reflejada por José Hernández (quien se crió entre gauchos) se encuentra en estas estrofas del Martín Fierro (se respetan los modismos y los vocablos gauchescos de ese tiempo):
"No me hago al lao de la güeya
aunque vengan degollando,
con los blandos yo soy blando
y soy duro con los duros,
y ninguno en un apuro
me ha visto andar titubiando.
En el peligro, ¡Qué Cristos!,
el corazón se me enancha.
pues toda la tierra es cancha,
y de esto naide se asombre:
el que se tiene por hombre
ande quiera hace pata ancha.
Soy gaucho y entiendanló.
Como mi lengua lo explica,
para mí la tierra es chica
y pudiera ser mayor.
Ni la víbora me pica,
ni quema mi frente el sol.
(...)
lo que al mundo truje yo,
del mundo lo he de llevar.
Mi gloria es vivir tan libre
como el pájaro del Cielo,
no hago nido en este suelo
ande hay tanto que sufrir;
y naides me ha de seguir
cuando yo remonte el vuelo.
Yo no tengo en el amor
quien me venga con querellas,
como esas aves tan bellas
que saltan de rama en rama.
Yo hago del trébol mi cama
y me cubren las estrellas.
Y sepan cuantos me escuchan
de mis penas el relato
que nunca peleo ni mato
si no es por necesidá;
y que a tanta alversidad [adversidad]
sólo me arrojó el mal trato.
Y atiendan la relación
Que hace un gaucho perseguido,
que padre y marido ha sido
empeñoso y diligente,
y sin embargo la gente
lo tiene por un bandido...
- (estrofas en los Capítulos II y III del citado Martín Fierro).
Poco más de medio siglo después el escritor y estanciero Ricardo Güiraldes se siente emocionalmente obligado a dar su homenaje a los gauchos (en los inicios de s XX reducidos a la categoría laboral de "peones", es decir: de jornaleros rurales). A pesar de tal ubicación en la "escala social", Güiraldes se ve compelido a reconocer —con mucha nostalgia— los valores del gaucho. Estos valores son puestos en el personaje de un gaucho, al cual sintomáticamente llama "Don Segundo Sombra", y a quien siente que le adeuda su iniciación como hombre. Don Segundo Sombra es su mentor, le da nociones de un especial honor y respeto al prójimo, le enseña a tratar con la naturaleza, e incluso (y esto es clave) es quien le protege de sus temores y fobias burgueses. Éste es uno de los motivos por los cuales Güiraldes, muy joven, concluye, después de que Don Segundo le despidiera, "lo vi irse en el horizonte (...) y me fui como quien se desangra".
El Gaucho mítico.
En la cultura argentina destaca con mucha fuerza la imagen mítica del gaucho pampeano. Su papel en la historia del país así como la literatura gauchesca han contribuido a edificar aquella imagen. Analizando aquellas obras, y particularmente el Martín Fierro de José Hernández, trataremos de entender cuales son las características del gaucho argentino y el carácter que le está asociado. También nos interesaremos en su vínculo con el mito del cowboy o vaquero norteamericano.
1) La literatura gauchesca.
Bartolomé Hidalgo, en los Diálogos patrióticos (1822), Estanislao del Campo, en El Fausto Criollo (1866), Hilario Ascasubi, en su obra referida a Santos Vega (1870), y José Hernández, en el Martín Fierro (1872), presentan un gaucho idealizado, de espíritu noble, respetado por los campesinos por su fuerza física y moral. Sarmiento, prácticamente el hijo de un gaucho, en su Facundo (1845), tiene una relación de amor y odio hacia lo gaucho: caracteriza al gaucho en bueno: rastreador y baqueano, que vive en un estado de armonía con la naturaleza; y malo: «...hombre divorciado con la sociedad, proscrito por las leyes;... salvaje de color blanco» que incluye al cantor, que anda «de tapera en galpón» cantando hazañas propias y ajenas.
A algunos les pareciera que aquella distinción entre el gaucho «bueno» y el «malo», dentro del mito asimismo es muy relevante porque permite entender lo paradójico de este mito. Sarmiento hace hincapié en la existencia nómada del gaucho, en su comportamiento rústico, en su capacidad de sobrevivir en la Pampa, cuya misteriosa belleza y peligro oculto le fascinan, pero sobre todo identifica al habitante de la Pampa como un ser incivilizado, opuesto al avance del progreso en comparación con los refinados ciudadanos «que visten traje europeo, viven de la vida civilizada... [donde] están las leyes, las ideas de progreso, los medios de instrucción... etc».
La imagen del «gaucho malo» se encuentra también en el Juan Moreira (1880), la novela de Eduardo Gutiérrez. Este texto relata la vida de un personaje existente y típico del paisaje tradicional pampeano: Juan Moreira. Nos cuenta los juegos valientes de este «Robin Hood» argentino, cuya nobleza contrasta con un rastro de crímenes horrendos y muertes insidiosas. Sin embargo, aquella violencia tiene una razón que le disculpa al gaucho. En la obra de Gutiérrez, el gaucho, víctima de la sociedad, vuelto malo por la injusticia a la cual se ve sometido, se rebela contra la ley. Su astucia y su temeridad son la base del mito criollo (iniciado por el Martín Fierro). Su inferioridad social, y su mala reputación le obligan al gaucho a aislarse, volviéndose un ser violento y antisocial. Este gaucho lo llamaremos según la expresión popular «gaucho matrero».
Ricardo Güiraldes, en Don Segundo Sombra (1926), vuelve a transformar el campo en poesía. En palabras de Lugones: «Paisaje y hombre ilumínanse en él a grandes pinceladas de esperanza y fuerza. Qué generosidad de tierra la que engendra esa vida, qué seguridad de triunfo en la gran marcha hacia la felicidad y a belleza». Al idealizar al gaucho con líricos toques de virtud y heroísmo en una relación de completa armonía con la naturaleza, nutre el concepto que ha creado el estereotipo del gaucho tan evocado en el folclore argentino.
Si quisiéramos contar la historia del gaucho malo, habría que comenzar con el Santos Vega donde el gaucho es malvado y culpable, y continuar en el Martín Fierro donde es forzado por la autoridad injusta a matar y pelear a ”la partida”, pero se incorpora finalmente al Sistema. En cambio en Moreira, el gaucho matrero se convierte en un super-héroe peleador quién, herido mortalmente por la policía, se muere finalmente en su ley. Todavía ahí no termina la línea del mito del héroe rebelde: encontramos, casi en la actualidad, al bandido-héroe Mate Cosido que, perseguido en el Chaco por la policía, es querido y protegido por los pobladores porque no roba a los pobres sino a las grandes empresas explotadoras y se convierte, así, en una forma de vengador del oprimido. Hay que considerar, sin embargo, que tanto Juan Moreira como Mate Cosido fueron personas reales y no meros personajes literarios, como sí es el caso de Martín Fierro. En cuanto a Santos Vega, el personaje literario parece estar basado en alguien que realmente existió pero de quien prácticamente nada se sabe.
El Gaucho Matrero simbolizado por el Martín Fierro
Puesto que el Martín Fierro está visto como la «Biblia Gaucha», parece relevante utilizarlo como base principal para nuestro análisis del mito del gaucho matrero.
Este poema de José Hernández fue escrito en 1872 con el título «El Gaucho Martín Fierro» y su continuación «La vuelta de Martín Fierro» salió en 1879. Tiene la particularidad de no estar escrito correctamente en la forma culta de la lengua española, copiando fonéticamente la manera de hablar del gaucho. Gracias a este texto épico y poético, el gaucho dejó de ser una persona antisocial y «fuera de la ley» y ganó su imagen de héroe nacional argentino. Lo más seguro es que este poema sea el libro nacional de los argentinos.
Primeramente, esta obra responde a un contexto histórico muy particular, el del principio de la conquista del desierto. Ya sabemos que muchos gauchos fueron incorporados por la fuerza al ejército nacional. Pues es precisamente lo que le ocurre a Martín Fierro al principio del poema. A través de este texto, el autor consiguió hacerse escuchar y tener eco para sus propuestas a favor de la causa del gaucho. Nos cuenta la historia de un gaucho cuyo carácter heroico y fundamentalmente independiente se lo apropriaron los argentinos como representante de un carácter nacional. Denuncia con una fuerte tonalidad crítica los atropellos de que eran objeto los parias rurales.
Obedeciendo únicamente a su deseo de libertad, nuestro héroe nunca aceptará someterse a sus jefes militares, lo que causará su huida y su amistad con Cruz, un miembro de la policia que se vuelve delincuente al proteger a Fierro contra un ataque injusto por parte de sus compañeros. Por fin se retira del rancho con Cruz y deciden ir a tierras indígenas.
Al leer esta obra, nos damos cuenta de algunos elementos característicos de la vida y de las costumbres del gaucho. El gaucho es muy sencillo respecto a sus instrumentos: caballo, facón, poncho, le cubren el problema de transporte, trabajo, defensa y abrigo. Cada uno de los instrumentos parece tener varios usos: el caballo es montura y compañía, y además le sirve en las peleas para protegerse la espalda; el facón instrumento de trabajo y defensa, y el poncho sirve para el frío y la lluvia, para dormir y, enrollado en un brazo, para pelear. Como alimentación, el asado se complementa perfectamente a nivel dietético con el mate, eta yerba amarga que se bebe en infusión dentro de agua caliente. Y, para alegrarse, la guitarra y luego el porrón de ginebra para ayudarse en ”un trance”. En cuanto a la arquitectura gauchesca, era el rancho criollo de paja y adobe, con el fogón que servía cocinar y calentarse en invierno.
El gaucho, además de saber ocuparse de su rancho, caballo, ganado, etc. tiene que dominar un arte que tiene algo de ballet y mucho de juego, dónde se juega la vida: el duelo criollo. En el Martín Fierro se describen los duelos, que constituyen una mezcla de técnicas de astucia, de movimientos de danza y de apuesta de coraje.
Puesto que las labores de los gauchos no exigen tareas colectivas, la única comunidad existente no es de trabajo sino de diversión y son los bailes de pulpería el único momento social para una población aislada entre sí. Al principio, el narrador le pide permiso al lector para cantar. La necesidad de un público, un grupo social que sea depositario de lo cantado, es fundamental y en el Martín Fierro aparecen diálogos entre el cantor y el público. El lenguaje simbólico es muy rico y todo el proceso de la narración está referido a un modelo ecológico del ciclo de la naturaleza.
A causa de la ”ley de vagancia” establecida desde Bernardino Rivadavia el gaucho llega a ser una especie de esclavo pues, si no se "conchaba" por comida en alguna estancia cuyo patrón le firma ”la papeleta” (que certificaba que trabaja en su estancia) al detenerlo la policía sin certificado lo envia a las milicias de frontera por el "delito de vagancia". Como, por otra parte, tiene absolutamente negado el acceso a la tierra para trabajarla para sí, lo que pasa es que constituye una masa de mano de obra casi gratuita, a menos que opte por rebelarse ante esta injusticia convirtiéndose en un ’’gaucho matrero”.
El gaucho vive constantemente en un espacio exterior; su único ”adentro” era el ”adentro de su cuerpo”. Su habitat es la llanura pampeana, que, geológicamente,, es una llanura aluvional que se rellenó por sedimentación. Es importante conocer esto puesto que la topografía pampeana es una especie de ”mar-embalsamado”, tan horizontal como una mesa de billar. Debido a la insuficiente precipitación de las lluvias anuales, sólo crece pasto bajo no alcanzando la humedad para la formación de bosques. Como consecuencia de todo esto el gaucho (y antes de él, el indio) es una especie de navegante nómada de un mar verde e infinito (”el desierto” como se lo llamaba en el siglo pasado, pues los árboles existentes fueron luego plantados por el hombre) donde tiene que guiarse por el sol y las estrellas para no perderse.
El gaucho y el «cow-boy»
- Muchos elementos justifican esta reflexión sobre la relación casi íntima entre el cow-boy y el gaucho. Ambos participaron en la conquista del país y tuvieron que luchar contra los indígenas, al mismo tiempo que tenían con ellos una relación de proximidad. Eran el vínculo entre los «civilizados» del este del país, europeos en sus orígenes y su cultura y los «salvajes». Por eso sería lógico pensar que los mitos vinculados a estos dos personajes pueden ser relacionados.
La hipótesis es que, entre el mito del gaucho matrero y el del «cow-boy» existe una relación de complementariedad muy interesante. Sus mitos son creaciones folklóricas opuestas y simétricas. Los dos representan al hombre del interior, pendenciero y valiente, pero el gaucho siempre es el perdedor y el cow-boy siempre el ganador. En realidad casi podría decirse que ambos personajes son partes de una misma historia; es el mismo tema visto desde ángulos de mira opuestos que marcan la diferencia fundamental entre la visión autoritaria de la ley que tienen los norteamericanos y la visión de una ley opresora que se desprende de la mayoría de las obras de literatura gauchesca.
Aparece como una evidencia que el «cow-boy» es casi siempre el sheriff que mata al bandido y se apropría el oro robado del banco; está siempre un hombre de ley, del sistema, en el poder. De manera opuesta, el gaucho matrero (por ejemplo Juan Moreira) siempre es un valiente héroe que, acusado de bandido, es perseguido por la policía (el «sheriff») y, finalmente, le matan.
Por eso, el mensaje ideólogico que da una película de «cow-boys» es que la autoridad siempre es buena y que desobedecerla es un delito. En cambio, el mensaje ideológico de toda la época gauchesca habla de la injusticia de la autoridad y del coraje para hacerle frente. El tema criollo siempre aclara que el gaucho acusado de bandido ha sido honrado y sólo los atropellos de la autoridad lo llevaron a derramar sangre. Basta con decir que ambas ideologías corresponden más o menos a los prejuicios que otros países tienen sobre ellos.
No obstante, sería un grán error considerar que el mito del gaucho constituye un mito revolucionario, puesto que es fatalista y no desemboca en la derrota final de la autoridad. Nuestro gaucho es un valiente pero... ”un valiente perdedor”. En cambio el héroe cow-boy es siempre un triunfador; desde el principio sabe que va a triunfar.
Estos dos roles radicalmente opuestos nos dan la estructura psicológica de la personalidad en ambos personajes. El cow-boy de personalidad es mas bien una especie de máquina de matar, que cumple inexorablemente su deber basado en la ley y que jamás se identifica con quien mata, ni problematiza el tema del destino y de la muerte. En cambio, el gaucho se presenta como una personalidad depresiva, con una continua meditación sobre su destino, un agudo observador psicológico y de la naturaleza y, cuando pelea, establece una relación humana y dramática con su rival.
El arma que cada arquetipo de héroe emplea, además de ser indicadora del grado de avance tecnológico de su cultura, termina de definir el distinto tipo de relación humana que condiciona. El revólver del cow-boy mata de lejos: imprime una distancia psicológica. En cambio, el cuchillo del gaucho mata cuerpo a cuerpo en una estrecha relación corporal.
El gaucho, extraño personaje solitario, ni totalmente europeo, ni indio, paria de las llanuras, anarquista sin ley ni fe, solterón temeroso de la ciudad, perseguido por el ejército con el fin de ser reclutado para las interminables guerras civiles, derrotado al fin por la irresistible locomotora del progreso que hizo de la límpida llanura ecuestre e infinita cotos privados por las alambradas de las grandes haciendas ganaderas.
[editar] Folclore gaucho
Los gauchos eran y son también grandes jinetes, excelentes en las prácticas ecuestres siendo en lo hípico sus deportes preferidos el pato, las carreras cuadreras, la sortija, la doma y la captura mediante boleadoras desde el caballo.
A menudo el caballo de un gaucho constituía todo lo que este poseía en el mundo. Un gaucho sin "flete" (caballo) dejaba de ser gaucho, algo muy difícil ya que en el campo argentino abundan las caballadas. La vivienda del gaucho, llamada "rancho" solía ser adusta, de adobes, con techo a dos aguas y con un aljibe (o "balde" o "jagüel") en sus cercanías.
Sus tareas consistían básicamente en trasladar el ganado vacuno entre los campos de pastoreo, o hasta el puerto de Buenos Aires. La yerra consiste en marcar a fuego con el signo del propietario del ganado vacuno. La doma de potros era otra de sus actividades habituales. El de domador era un oficio especialmente apreciado en toda la argentina.
La vestimenta típica del gaucho incluye un poncho (gran capa talar o capote tipo manta con un tajo en el centro para pasar la cabeza), un facón (cuchillo de gran tamaño), un rebenque (látigo) y pantalones amplios llamados bombacha de campo, sostenidos con un cinturón con una faja de lana tejida y un ancho cinturón de cuero adornado a veces con monedas (llamado tirador) (véase más adelante rastra), y un "chiripá", lienzo atado a la cintura como un pañal, una de cuyas funciones era proteger del frío (el frío fue llamado muchas veces con la palabra quechua del mismo significado: "chiri"). El poncho, como el hábito de tomar mate (una infusión servida en una calabaza ahuecada, que se sorbe con un tubo de metal llamado "bombilla"), fueron tomados del "indio", por ejemplo de los aborígenes het tomó el gaucho una de sus más singulares armas: la boleadora; así como el caballo, el "chambergo" (sombrero alar), la guitarra eran herencia de los conquistadores españoles.
La principal alimentación del gaucho pampeano era y es el asado de carne vacuna en primer lugar, y de caprino tanto como de ovino en segundo lugar, aunque el verdadero gaucho cocina casi cualquier carne si es menester ya que es un dicho gauchesco "todo bicho que camina va a parar al asador"... (unas de las pocas carnes que tiene en calidad de "tabú" el gaucho son las de sus amigos incondicionales: caballo, el perro e incluso el gato doméstico), asado que prepara a las brasas y muchas veces sin quitarle el cuero a la carne. En el norte de la Argentina, forma parte de la dieta el "locro", un guisado a base de maíz con carne. La bebida alcohólica que mayormente consumían era la ginebra.
[editar] Las pilchas
Toda indumentaria de gaucho usualmente es llamada pilcha (tal palabra de origen indígena luego ha pasado a ser parte del lunfardo): el gaucho solía montar con las llamadas "botas de potro", que no tenían tacones y eran abiertas en las puntas, de modo que los dedos de los pies quedaban descubiertos. Más tarde se generalizó (por influjo de los pastores vascos) el uso de zapatillas de lona con suela de soga (de esparto, enequén etc.), sin cordones y con un tajo en el empeine, llamadas "alpargatas". Las botas de cuero curtido y con tacones era un bien demasiado caro, si bien la mayoría de los gauchos ahorraba para obtener botas que lucir en las festividades, tales botas se acompañan con espuelas, destacándose las grandes espuelas de plata llamadas "nazarenas". Otro elemento típico de la indumentaria del gaucho son sus cinturones, los más conspicuos son llamados rastras, consisten en cinturones anchos de cuero, adornados con apliques de metal (virolas), frecuentemente con monedas de plata (patacones); rastras, ponchos y nazarenas suelen ser verdaderas obras de arte, aunque en los trajines cotidianos el gaucho suele usar a modo de cinturón una faja de lana artísticamente tejida.
[editar] Danzas gauchas
Las danzas típicas son la zamba, lenta y melancólica y otras alegre, que se baila en parejas y agitando ligeramente un pañuelo haciéndole el varón un meneo y zapateo especial a la mujer, este movimiento se llama "florio"; el gato y la chacarera, más vivaces, en Cuyo la danza emparentada con la zamba es la cueca. Todas las anteriormente citadas son danzas de pareja (varón y mujer) mientras que el malambo es una danza gimnástica rápida y esplendorosa únicamente de varones que consiste en zapateo vigoroso e improvisación de figuras con los pies y las piernas, el malambo es una suerte de duelo coreográfico donde gana quien demuestra más habilidad. A las danzas reseñadas se añaden otras, entre las cuales se destacan la milonga surera o campera, y el virtuoso chamamé en "el Litoral" así como en Tarija y Santa Cruz (Dptos. de Bolivia), Paraguay, gran parte de Rio Grande do Sul, oeste de Santa Catarina, sur del estado de Paraná, Mato Grosso do Sul (estados de Brasil).
Con la guitarra (llamada hasta mediados del siglo XIX arcaicamente "vigüela" y luego "viola" -aunque se trate de una guitarra y no de los instrumentos vihuela y viola propiamente dichos), se llevaban a cabo las conocidas payadas en las pulperías, diálogos en versos; auténticas competencias de ingenio entre dos trovadores, actualmente existen certámenes instituidos de payadas. Desde el siglo XX, las payadas ya no tienen como ámbito principal las pulperías sino eventos específicos, verdaderos certámenes entre ellos las peñas. Las payadas suelen versar sobre temas cotidianos, pero también sobre grandes temas universales, y la habilidad del payador consistía en improvisar una o más cuartetas en versos octosilábicos sobre el asunto que proponía su rival.
[editar] Referencias
- Terra, Mano. A influência do gaúcho na cultura de três países. Edição eletrônica. Artigo para a FAO. (en portugués)
[editar] Rol protagónico en la historia del Cono Sur
En la Argentina, los gauchos desempeñaron un papel importante durante la guerra de la independencia, entre 1810 y 1820, integrándose a los ejércitos de Manuel Belgrano primero y de José de San Martín, más tarde. Los gauchos formaron la guerrilla que hostigaron las tropas realistas procedentes del Alto Peru que invadian el norte de argentina por la Quebrada de Humahuaca, mientras San Martín preparaba en Mendoza (centro-oeste) el Ejército de los Andes. Fue la llamada "Guerra Gaucha". Los gauchos formaron asimismo la tropa de los caudillos provinciales durante las guerras internas que siguieron al establecimiento del gobierno independiente, hasta 1853, en que se sancionó la Constitución federal.
En 1834, Charles Darwin, quien recorriera las pampas argentinas, escribía: "...con sus pelos largos hasta los hombros, la cara negra por el viento, sombrero de fieltro, chiripá y botas sacadas de los cuartos traseros de las yeguas, un largo facón en la espalda sostenido por el cinturón y comían carne asada como dieta principal a veces acompañado por un poco de mate o algún cigarro...".
El 10 de noviembre, fecha en que se recuerda el nacimiento de José Hernández (en 1834), es en la Argentina el "Día de la Tradición", y un reconocimiento al gaucho. Suele celebrarse con desfiles de jinetes en el centro de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y fiestas de destrezas hípicas en el barrio de Mataderos (donde estuvieron los corrales de matanza de vacunos, y en 2006, continua el desfile diario de más de 6 000 cabezas de ganado, con destino a los frigoríficos) y los predios de las Sociedades Rurales (organizaciones gremiales que representan a los ganaderos) en la capital federal y en muchísimas localidades del interior del país. El "Día del Gaucho" (Ley Nº 24.303), es en Argentina, desde 1996, el 6 de diciembre, como homenaje a la 1ª edición del "Martín Fierro", pero para nada ha cobrado vigor en las Asociaciones Nativistas.
En Uruguay, fueron gauchos los que siguieron al caudillo José Gervasio Artigas, quien llevó a cabo el levantamiento de su país, entonces llamado "la Banda Oriental" (por su ubicación en la orilla Este del Río Uruguay) contra el rey de España y los invasores tanto portugueses como brasileños. Artigas formó un ejército popular de gauchos orientales, derrotó a los realistas y puso sitio a la ciudad de Montevideo. Más tarde entraría en conflicto también con los llamados "unitarios" instalados en la ciudad de Buenos Aires.
*: una letra de una de las miles de anónimas zambas comienza con este enunciado: "Desde el Norte traigo e'nel alma / la alegre zamba que canto aquí/ y que bailan los tucumanos con entusiasmo propio de allí".
[editar] Véase también
[editar] Enlaces externos
- Imagen:Wiktionary-logo-es.png Wikcionario tiene una entrada sobre gaucho.
- El Gaucho - Información en el sitio de la Universidad de la República Oriental del Uruguay
- Pagina Oficial de Los Gauchos From Las Pampas - Acid House de Argentina
- Museo del gaucho - Montevideo
- Poema Los tres gauchos orientales' de Antonio Lussich. Texto completo en la Biblioteca Virtual Cervantes
- Gauchos milagrosos
- El canto rural
- Sitio Oficial de la Confederación Gaucha Argentina
- El Sitio de la Tradición Gaucha Argentina y Sitio Oficial de la Federación Gaucha de Buenos Aires
- Sitio Oficial del Círculo Criollo El Rodeo
- Sitio con Novedades Sobre Jinetes y Gauchos de la Pampa Argentina
- Gauchos judíosca:Gautxo
de:Gaucho en:Gaucho eo:Gaŭĉo fi:Gaucho fr:Gaúcho he:גאוצ'ו it:Gaucho ja:ガウチョ ms:Gaucho nl:Gaucho no:Gaucho pl:Gaucho pt:Gaúcho ru:Гаучо sh:Gaučo simple:Gaucho sk:Gaučo sr:Gaučo sv:Gaucho uk:Гаучо

