Franquismo
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El franquismo fue el régimen político del General Franco y el periodo histórico de su dictadura en España entre 1939 y 1975; el postfranquismo duró hasta 1977. El régimen franquista empezó cuando Franco se proclamó Caudillo de España por la Gracia de Dios al vencer en la Guerra Civil Española de 1936-1939, y acabó con su muerte en 1975 y el Referéndum para la Reforma Política de 1976. En los años 40 el régimen practicó una fuerte represión de los perdedores de la guerra (demócratas liberales, nacionalistas periféricos, socialistas, comunistas, anarquistas, etc). Mantuvo una política económica de mercado pero autárquica, provocada por la Segunda Guerra Mundial (en la que España tuvo una participación muy limitada de no beligerancia) y el aislamiento posterior de España, que promovió la ONU porque la participación de España en la guerra mundial estuvo integrada en el mando de la Alemania nazi. En los años 50, la posición geográfica de España y su régimen político se acabaron convirtiendo en estratégicos para Estados Unidos y sus aliados europeos frente a la Unión Soviética. La alianza de España con los Estados Unidos acabó el aislamiento internacional y abrió la economía. Sin embargo esta quedó definitivamente por detrás de las economías de las democracias europeas, que en la guerra mundial habían encontrado desastres similares al de la guerra de España. En los años 60 y principios de los 70, el desarrollismo económico mejoró de forma notable, aunque desigual el nivel de vida de mayoría de la población, que formó una clase media hasta entonces casi inexistente. El nivel de libertad personal y política no aumentó del mismo modo. Empezaron las movilizaciones de oposición al régimen por parte de trabajadores y estudiantes. El rey Juan Carlos I de España fue el sucesor designado por Franco para la Jefatura del Estado, y a su muerte juró acatar los Principios del Movimiento Nacional destinados a perpetuar el franquismo. Sin embargo se basó en ellos para promover el Referéndum para la Reforma Política. Su resultado, 94% a favor de la reforma, inició la Transición Española hacia la democracia parlamentaria.
[editar] Etapas[editar] Los años perdidos 1939-1954España había perdido en la guerra una parte significativa de su población y de su capacidad productiva. La escasez multiplicó las situaciones de hambre y perpetuaron la miseria extrema. La situación empeoró porque meses después de acabar la guerra de España empezó la Segunda Guerra Mundial de 1939-1945. España se declaró no beligerante en la guerra mundial. En un primer momento manifestó su apoyo a Italia y a la Alemania Nazi, pero evitando siempre la participación directa en la guerra. Tras la entrevista de Hendaya, la actuación más significativa fue la movilización de españoles, voluntarios o movidos por otras circunstancias, para la división 250 de la Wehrmacht, División Azul, que combatió en la Unión Soviética. Mientras tanto España mostraba a los aliados una posición de neutralidad, que se fue haciendo más clara conforme la situación fue favoreciendo a estos. Sin embargo la posición ambigua de España llevó a que la victoria aliada supusiera el aislamiento internacional del régimen. Desde el final de la guerra en 1939 y hasta 1965, resistieron a la dictadura los "maquis" formando guerrillas principalmente en zonas rurales de montaña. La política económica de la época siguió el modelo de autarquía que sostuvo con relativo éxito las economías de guerra de Italia y Alemania . Se basaba en la intervención directa del Estado en asuntos económicos y en la autosuficiencia económica que limitaba el comercio con el resto del mundo. El intervencionismo del Estado se extendió a gran parte de la economía. El Estado sacó fuera de las leyes del mercado los productos agrícolas y ganaderos, fijando precios y limitando el derecho a la propiedad de los bienes producidos. En 1941 se creó el Instituto Nacional de Industria (INI) y se estableció un control rígido del comercio exterior. La escasez y la intervención estatal llevaron al mercado negro, el estraperlo, y la corrupción (licencias de importación y exportación, suministros al Estado...). En 1947 cerró el último campo de concentración de España, el campo de Miranda de Ebro. El centralismo de la dictadura bajo el lema "España, una, grande y libre" también llevó a cabo una feroz represión contra los nacionalismos periféricos y prohibió sus manifestaciones lingüísticas y culturales mediante entre otras la Orden de 21 de mayo de 1938 y la Orden Ministerial de 16 de mayo de 1940.[1] "... por exigencias del respeto que debemos a lo que entrañablemente es nuestro, como el idioma, precisa desarraigar vicios de lenguaje que trascendiendo del ámbito parcialmente incoercible de la vida privada, permiten en la vida pública la presencia de modas con apariencia de vasallaje o subordinación colonial. Es deber del poder público, en la medida en que ello es posible, reprimir estos usos, que contribuyen a enturbiar la conciencia española, desviándola de la pura línea nacional, introduciendo en las costumbres de nuestro pueblo elementos exóticos que importa eliminar ..." En 1938 nace la nueva Ley de Prensa, vigente hasta 1966, que instaura la censura previa y sanciona todo escrito que : "... directa o indirectamente tienda a mermar el prestigio de la Nación o del Régimen, entorpezca la labor de Gobierno en el Nuevo Estado o siembre ideas perniciosas entre los intelectualmente débiles." [editar] El fin de la autarquía 1954-1959El fracaso del modelo autárquico llevó a un giro en la política económica. Se liberalizaron parcialmente los precios, el comercio y el tránsito de bienes. En 1952 acabó el racionamiento de alimentos. Estas medidas mejoraron la economía pero hasta 1954 no se superó la renta por habitante de 1935. Los Estados Unidos y la Unión Soviética habían sido aliados en la guerra mundial, pero después alejaron rápidamente sus posiciones. Una parte fundamental de la Guerra Fría fue la extensión y afianzamiento de la influencia soviética en el Este de Europa y la contención por parte de los Estados Unidos y sus aliados en el resto del continente. Dentro de esta lucha de poder e intereses estratégicos, Estados Unidos estableció bases militares en territorio español. Como contrapartida, en 1951 España empezó a recibir asistencia económica. Esta cooperación fue muy inferior a la que recibieron las democracias parlamentarias incipientes que se habían beneficiado del Plan Marshall inmediatamente después de la Guerra Mundial: Reino Unido, Alemania Occidental, Francia y Japón. Sin embargo, años después de las guerras la carestía de España seguía siendo tan grande que las importaciones limitadas de bienes de equipo fueron fundamentales para acelerar el desarrollo. Este también trajo inflación monetaria y el consiguiente malestar social. En 1957 un grupo de tecnócratas del Opus Dei entró en el gobierno y dio el giro definitivo a la política económica. [editar] La "tecnocracia" y el "aperturismo" 1959-1975[editar] La llegada del Plan de Estabilización 1959-1961Los tecnócratas del Opus Dei accedieron al gobierno en 1957 y pusieron en práctica un duro Plan de Estabilización conforme con las directrices del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyo efecto social fue la emigración de unos dos millones de españoles, en los años siguientes. Se liberalizó la economía, acabando con la autarquía y el intervencionismo del Estado. Se recortó el gasto público, se abrió la economía al exterior, se devaluó la moneda y se facilitaron las inversiones extranjeras. La consecuencia fue que a partir de 1961 se precipitó el crecimiento económico. [editar] El desarrollo económico 1961-1973Entre 1961 y 1973 la situación favorable en el mundo llevó a que crecieran rápidamente la industria y los servicios en España. Las inversiones extranjeras llegaron atraídas por los costes laborales reducidos. El desarrollo acabó con el paro. Se desencadenó la emigración desde las zonas rurales hacia las zonas industriales españolas y de otros países de Europa. España consiguió llegar a tener superávit en su balanza de pagos. El déficit histórico se compensó con los ingresos del turismo, la inversión extranjera y las remesas de emigrantes en otros países de Europa. La emigración y el aumento del rendimiento en las explotaciones agrícolas y ganaderas supusieron el empobrecimiento por desertización de las zonas rurales sin presencia industrial o turística. El gobierno aprobó a partir de 1963 varios Planes de Desarrollo que pretendían corregir con incentivos fiscales y ayudas estatales los peores resultados del desarrollo económico. La economía siguió creciendo pero la planificación no dio resultado y creció el desequilibrio entre regiones. [editar] La sociedad de consumo y los cambios sociales en los años sesentaLos años sesenta supusieron un cambio social significativo:
Desde 1963 aumentaron las prestaciones sanitarias y los sistemas de pensiones. La Seguridad Social se extendió por primera vez a todos los ciudadanos. El déficit de vivienda se resolvió con campañas de construcción masivas que respondieron a la multiplicación de la población en las zonas industriales. El desarrollo económico favoreció la creación de la sociedad de consumo en España. En 1969 dos tercios de los hogares en zona de cobertura tenían televisor y un cuarto tenían coche. La sociedad de consumo favoreció la movilidad y el acceso a la información. Esto trajo una nueva mentalidad con tres consecuencias relacionadas entre sí:
[editar] IdeologíaEl franquismo basado en la doctrina del nacionalcatolicismo, ejecutada por la falangista y la Comunión Tradicionalista, monárquica carlista. Al principio también se aliaron otros sectores de derechas: conservadores y algunos monárquicos legitimistas. Las bases del régimen fueron la unidad nacional española, el catolicismo y el anticomunismo. El régimen fue una dictadura militar, y fue un régimen totalitario en especial en sus primeros años. Esto no impidió que el régimen se autodefiniera desde el principio como una democracia orgánica que nunca tuvo que ver con una verdadera democracia parlamentaria. A partir de las derrotas de las potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial, el régimen se va deshaciendo de su caracter pro-fascista, aunque sigue utilizando su simbología. El franquismo tuvo que buscar nuevas alianzas internacionales, y fue disminuyendo el papel de la Falange en favor de otros grupos. En la década de los años 60 apareció una generación de políticos tecnócratas formados en el Opus Dei y se rompió el aislamiento internacional. [editar] Bases políticas del régimenEl sistema político se basó en la dictadura del partido único, la FET y de las JONS (1937), que vino a llamarse el Movimiento Nacional. Dentro de una completa subordinación al Caudillo, hubo diferentes familias o grupos -nunca partidos- con diversa sensibilidad política. Cada una trató de influir en las decisiones de Franco, y la habilidad de éste consistió en confiarles parcelas de poder convenientemente medidas, apoyarse sucesivamente en una familia u otra según conviniera en cada momento, desplazando del primer plano (sin dejar de contar con ellas) a las que se hacían incómodas por alguna razón interna o externa y garantizarse de esa manera su presencia indiscutida en el poder. Cuando estalló algún escándalo que podía atribuirse de algún modo a los recelos entre las familias (como el caso MATESA), Franco optaba por soluciones expeditivas y salomónicas ("castigar" a ambas partes, de forma paternalista). Eran habituales las expresiones de Franco en que despreciaba la actividad política (propia de "politicastros"), e incluso ninguneaba a sus propios ministros, haciéndose célebre su consejo: "haga como yo, no se meta en política".<ref>ANTÓN Losada, Haga como yo, no se meta en política, aparecido en El Periódico, Barcelona, 24 de febrero de 2004[2], para quien "La resistencia de los gobernantes a dar explicaciones en democracia es la peor herencia, y la más vigente, de 40 años de franquismo".</ref> [editar] FalangeSus miembros eran conocidos como "Nacionalsindicalistas", "azules" o sencillamente "falangistas". Los llamados "camisas viejas" de la Falange original de José Antonio Primo de Rivera, muy pronto empezaron a recelar de los "camisas nuevas" incorporados tras las elecciones de febrero de 1936 y sobre todo en la Guerra Civil, cuando el decreto de unificación suprimió todos los partidos reuniendo a todos los que apoyaron el Alzamiento Nacional en el partido único FET y de las JONS (Falange española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista), que constituía la cúspide del Movimiento Nacional al servicio del liderazgo absoluto de Franco.<ref>Se hizo famosa la siguiente comparación: Los almacenes SEPU estaban -y están- en los bajos de Radio Madrid, de la SER. Tienen dos entradas. Una por Gran Vía (entonces Avenida de José Antonio) y otra por [la calle] Desengaño. Por eso a SEPU la llamaban “La Falange”, porque se entra por José Antonio y se sale por Desengaño.</ref> El partido único aspiraba a controlar la vida social y económica a través del resto de las instituciones del Movimiento: Frente de Juventudes, Sección Femenina, Sindicato Vertical, Auxilio Social... La presencia de los personajes más identificados con la Falange (como es el caso de su presidente, Ramón Serrano Súñer, cuñado de Franco y llamado el cuñadísimo) fue importante hasta que la derrota de las potencias del Eje en la Guerra Mundial los llevó a un papel más secundario. Dentro del gobierno, desempeñaron las carteras sociales, como el Ministerio de Trabajo, Vivienda y el de Agricultura, además del Ministro-Secretario General del Movimiento (miembro nato del gobierno, aunque sujeto también a la designación por parte del Caudillo). En el primer franquismo alcanzaron un 37,9% de los ministerios y un 30,3% de los altos cargos de la adminstración. Un ejemplo notable fue José Antonio Girón de Velasco, el ministro más joven (30 años) y uno de los que duró más en el gobierno (1941-1957). Otro nombre destacable fue José Luis Arrese.<ref>PAYNE, Stanley (1999), El primer franquismo, 1939-1959, Madrid, Temas de Hoy. ISBN 8476793251, pg. 10, y Joaquín Prieto Los siete pilares legales del franquismo en Protagonistas del siglo XX Depósito legal B-9.683-1999</ref> También hubo "aperturistas" procedentes de la familia azul, como el que finalmente llevó a cabo la transición democrática, Adolfo Suárez. Esa pluralidad se podía observar en las publicaciones afines: el diario El Alcázar (que tras distintas orientaciones, desde 1968 expresó las opiniones de lo que se denominó el búnker, la derecha más extrema), el oficialista diario Arriba y el más aperturista diario Pueblo (cercano a los sindicatos verticales y dirigido por Emilio Romero). [editar] EjércitoLos militares, completamente subordinados a Franco, tuvieron prestigio y poder político. Franco se rodeó siempre de colaboradores militares, algunos de ellos desde su época de la Guerra de África (llamados "africanistas"). El más representativo históricamente fue el almirante [Carrero Blanco], cercano a los "católicos", que llegó a sustituir al propio Franco al frente del Gobierno con el cargo de Presidente en 1973. Otro fue el general Agustín Muñoz Grandes, que dirigió la [División Azul] y era muy cercano a los "azules". Otros militares tenían simpatías monárquicas. En la primera época acaparaban buena parte del aparato del estado: 42,8% de los ministerios, 37,3% de las subsecretarías y 27,8% de las direcciones generales. Aparte de los tres ministerios militares para cada ejército (Tierra, Mar y Aire), les solía corresponder el de Gobernación.<ref> Payne, op. cit. BIESCAS, Jose Antonio y TUÑÓN DE LARA, Manuel (1987), España bajo la Dictadura Franquista, Barcelona : Labor. ISBN 8433594303, pg. 171</ref> [editar] NacionalcatolicismoDesde el comienzo del franquismo demostró mucha actividad la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, controlada por los obispos y especialmente por la figura de Ángel Herrera Oria, que controlaba también la prensa católica (diario Ya). Esta "familia" tenía una especial relación con el exterior, por su vinculación con el Vaticano y las democracias cristianas europeas. Controlaban el Ministerio de Asuntos Exteriores y el Ministerio de Educación. Un buen ejemplo fue Joaquín Ruiz Jiménez. A partir de 1957 accedieron al gobierno los ministros económicos (denominados tecnócratas) procedentes del Opus Dei (congregación religiosa fundada por José María Escrivá de Balaguer), y protegidos por Luis Carrero Blanco: Mariano Navarro Rubio y Alberto Ullastres, responsables del Plan de Estabilización de 1959 y el desarrollismo posterior. La renovación de la Iglesia Católica en el Concilio Vaticano II propició un distanciamiento con el régimen español de una parte de la jerarquía eclesiástica, dirigida por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón. Llegó a ser muy evidente en el conflicto con monseñor Antonio Añoveros Ataún, obispo de Bilbao. [editar] CarlismoLos carlistas y tradicionalistas perdieron su relevancia política en cuanto acabó la guerra. El área que se les confiaba era el Ministerio de Justicia y la presidencia de las Cortes. [editar] Juanismo y juancarlismoLos monárquicos, identificables con las "derechas de toda la vida", y procedentes incluso de la CEDA, el partido de José María Gil Robles, que había contemporizado con la Segunda República. Su órgano de expresión era el periódico ABC, de la familia Luca de Tena. Sus relaciones con el régimen pasaron sucesivamente por acercamientos y distanciamientos (en contadas ocasiones, llegando a algún tipo de represión, como alguna censura periodística -llegando a ser secuestrada la edición en 1966- o el destierro de los que acudieron al llamado Contubernio de Munich -1962-), al igual que la relación ambigua que mantuvieron Franco y el pretendiente a la corona, Juan de Borbón, que se mantuvo exiliado en Estoril, desde donde mantenía un consejo privado en el que se incluían personajes destacados del régimen, como José María Pemán o Pedro Sainz Rodríguez.<ref>Luis María Anson (1994) Don Juan, Barcelona: Plaza y Janés, 1994 ISBN 84-01-37528-2</ref> España se definió en las Leyes Fundamentales como un reino pero Franco se negó a ceder la jefatura del estado o designar sucesor como preveía la Ley de Sucesión en la Jefatura del Estado (votada en referéndum en 1947, en un acto de legitimación de masas del franquismo), y mucho menos a un personaje en quien no confiaba, el Conde de Barcelona (título medieval de soberanía, vinculado a la corona de España que usaba Juan de Borbón), a pesar de ser el heredero del rey anterior (Alfonso XIII). Mientras tanto, su hijo (el rey actual, Juan Carlos I) estaba siendo educado en España separado de su padre. Finalmente quien obtuvo la designación fue Juan Carlos, en 1969 y tras una prolongada espera, no sin signos inquietantes de que podía optarse por cualquier otro "principe de sangre real" (como Alfonso de Borbón Dampierre, que acabó casándose con la nieta de Franco y reclamando sus derechos al trono de Francia). En la enfermedad final de Franco, Juan Carlos, titulado "Príncipe de España", llegó a ocupar interinamente la jefatura del estado 1974, que se le retiró como consecuencia de una transitoria mejoría. Fue coronado rey de España en 1975, tras la muerte de aquel. [editar] El franquismo hoyEn la España democrática se ha hecho cada vez más reducida la proporción de personas que se declaran franquistas. La mayoría de la población española y los partidos políticos más importantes están a favor de la democracia y acatan el régimen actual, la monarquía constitucional. En la actualidad el franquismo se manifiesta en interpretaciones de la Historia de España desde su Segunda República hasta la actualidad. Por ejemplo, el escritor Fernando Vizcaíno Casas reivindicó aspectos del régimen franquista en sus obras. El franquismo ha sido condenado en las Cortes Españolas y en el Parlamento Europeo [editar] Condenas internacionalesEl 17 de marzo de 2006 la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa que engloba a un total de 46 países, condenó unánimemente, las "graves y múltiples violaciones de Derechos Humanos cometidas en España por el régimen franquista, entre 1939 y 1975". Al mismo tiempo propuso que el día 18 de julio de 2006 sea considerado "día oficial de condena de la dictadura franquista" solicitando que se permita a los historiadores el acceso libre a todos los archivos de la guerra civil, a fin de que se puedan analizar todos los documentos con máxima objetividad posible. En cualquier caso, el informe<ref>Need for international condemnation of the Franco regime, informe de Leo Brincat (Malta) para la Asamblea Parlamentaria, en inglés</ref> sostiene que:
Entre las conclusiones del informe "hay suficientes evidencias para probar que los abusos contra los derechos humanos bajo el régimen de Franco fueron extensivos y sistemáticos" y propone a la comisión que cree un comité de expertos con el objetivo de recoger y evaluar toda la información posible. [editar] Bibliografía sobre franquismo
[editar] Referencias
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[editar] Véase también[editar] Enlaces externos
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