El Greco
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| El Greco | |
| Imagen:El greco.JPG Retrato de un caballero anciano (llamado autorretrato de El Greco), h. 1595-1600, óleo sobre lienzo, 52,7 x 46,7 cm, Museo Metropolitano de Arte, Nueva York, EE. UU. <tr><td style="text-align:right;">Nombre de nacimiento</td><td class="sobrenombre">Doménikos Theotokópoulos</td></tr> | |
| Nacido | 1541 Candía, Creta Imagen:Flag of Greece.svg Grecia |
| Falleció | 7 de abril de 1614 (73) Toledo, Imagen:Flag of Spain.svg España |
| Nacionalidad | Greco-española |
| Movimiento | Manierismo |
| Obras destacadas | El entierro del Conde de Orgaz El caballero de la mano en el pecho |
| Patrones | Felipe II de España |
Doménikos Theotokópoulos (gr. Δομήνικος Θεοτοκόπουλος), conocido universalmente como El Greco ("El Griego"), fue un pintor, escultor y arquitecto del Renacimiento español, de origen griego y que trabajó principalmente en España. Nació en Candía (Creta) en 1541 y murió en Toledo el 7 de abril de 1614. Sus obras, junto con las de Goya, Picasso, Dalí y Velázquez constituyen el epítome de la pintura española de todos los tiempos.
Normalmente firmaba sus pinturas con letras griegas con su nombre completo, Doménicos Theotokópoulos subrayando así su ascendencia griega.
El Greco nació en Creta, que por entonces formaba parte de la República de Venecia; a los 26 años viajó a la misma Venecia para estudiar, lo que por entonces era una práctica común para los jóvenes griegos que deseaban una educación más amplia. En 1570 se trasladó a Roma, donde abrió un taller y ejecutó varias obras. Durante su estancia en Italia, El Greco enriqueció su estilo con elementos del manierismo y del renacimiento veneciano. En 1577 marchó a Toledo, España, donde vivió y trabajó hasta su muerte. En Toledo, El Greco recibió varios encargos importantes y produjo sus pinturas más conocidas.
El estilo dramático y expresionista del Greco dejó perplejos a sus contemporáneos pero encontró el aprecio del siglo XX. El Greco es considerado precursor tanto del expresionismo como del cubismo, mientras que su personalidad y sus obras inspiraron a poetas y escritores como Rainer Maria Rilke y Nikos Kazantzakis. El Greco ha sido caracterizado por los estudiosos modernos como un artista tan individual que no pertenece a ninguna de las escuelas convencionales.<ref name="Br"> Greco, El. En Encyclopaedia Britannica. (2002).</ref> Es conocido sobre todo por sus figuras tortuosamente elongadas y de una pigmentación a menudo fantástica o fantasmagórica, casando las tradiciones bizantinas con las de la civilización occidental.<ref name="Plaka53">M. Lambraki-Plaka, El Greco—The Greek, 60</ref>
Tabla de contenidos |
[editar] Biografía
[editar] Primeros años y familia
Nació en 1541 en la localidad de Fodele o, más probablemente, Candía, actual Heraklion, capital de Creta[c] , que en aquel momento era posesión de la Serenísima República de Venecia. Casi nada se sabe de sus padres ni de su familia. Se cree que descendía de una próspera familia urbana, que probablemente había sido expulsada de La Canea a Candía después del alzamiento contra los venecianos entre 1526 y 1528.<ref name="Plaka41">M. Lambraki-Plaka, El Greco—The Greek, 40–41</ref> Su padre, Geórgios Theotocópoulos († 1556), era un comerciante y recaudador de impuestos. Nada se sabe sobre su madre o su primera esposa, una mujer griega.<ref name="Scholz7">M. Scholz-Hansel, El Greco, 7
* M. Tazartes, El Greco, 23</ref> El hermano mayor de El Grego, Manoússos Theotokópoulos (1531 – 13 de diciembre de 1604), era un rico comerciante y pasó los últimos días de su vida (1603–1604) en la casa toledana de El Greco.<ref name="SHelcholz7">M. Scholz-Hansel, El Greco, 7
* Theotocópoulos, Doménicos. En Encyclopaedia The Helios. (1952).</ref>
Doménikos estudió pintura en su isla natal, convirtiéndose en pintor de iconos. Es posible que fuera alumno del maestro Gripiotis. Pero casi ninguna de sus pinturas de juventud ha sobrevivido. Estaban probablemente pintadas en el antiguo estilo bizantino aun vigente en la Creta de aquellos tiempos. Algunas reminiscencias de ese estilo son evidentes en sus trabajos posteriores.
El Greco demostró ser un hombre cultivado y de gran erudición, por lo que en su juventud debió de haber leído a los clásicos (en griego antiguo y latín) y a los contemporáneos — esto queda confirmado por la gran biblioteca que dejó después de su muerte.<ref name="Plaka41" /> Recibió una educación humanística en Candía, un centro de actividad artística y un crisol de la cultura oriental y la occidental. En Candía, durante el siglo XVI había cerca de doscientos pintores en activo, y estaban organizados en gremios basados en el modelo italiano.<ref name="Plaka41" /> En 1563, a los veintidós años, El Greco era descrito en un documento como "maestro Domenigo", lo que quería decir que ya desempeñaba oficialmente la profesión de pintor.<ref name="Panayotakis29">N.M. Panayotakis, The Cretan Period of Doménicos, 29</ref> Tres años después, en junio de 1566, como un testigo en un contrato, firmó su nombre como Maestro Menégos Theotokópoulos, pintor (μαΐστρος Μένεγος Θεοτοκόπουλος σγουράφος).[d]
Debió haber estudiado arquitectura, orfebrería, escultura y la pintura de los grandes maestros.
Recientemente se ha identificado uno de sus trabajos: Muerte de la Virgen, en la Iglesia de la Dormición (Koimesis tis Theotokou), en Siros, lo que prueba que ya en Creta era considerado un maestro.
Queda por determinar si El Greco fue bautizado dentro de la Iglesia Católica o bien era un ortodoxo griego. Debido a la falta de documentos bautismales ortodoxos y al relajado intercambio entre los ritos griegos ortodoxos y los romanos católicos durante su juventud, el bautismo de El Greco permanece como cuestión controvertida.<ref name="Hammerman">N. Hamerman, El Greco Paintings Lead Toward 'City of God'</ref> Basándose en la afirmación de que su arte refleja el espíritu religioso de la España católica, y en una referencia en su testamento, se describe a sí mismo como un «devoto católico», algunos estudiosos asumen que El Greco formaba parte de la vibrante minoría católica cretense o que se convirtió de la ortodoxia griega al catolicismo romano antes de abandonar la isla.<ref name="McGarrRom">S. McGarr, St Francis Receiving The Stigmata,
* J. Romaine, El Greco's Mystical Vision
* J. Sethre, The Souls of Venice, 91</ref> Por otro lado, basándose en una extensa investigación archivística que llevaron a cabo desde principios de los años 1960 otros eruditos, tales como Nikolaos Panayotakis, Pandelis Prevelakis y Maria Constantoudaki, se insiste en que la familia de El Greco y sus antepasados eran ortodoxos griegos. Subrayan que uno de sus tíos era un sacerdote ortodoxo, y que su nombre no se encuentra mencionado en los archivos católicos bautismales de Creta.<ref name="Katimertzi">M. Lambraki-Plaka, El Greco—The Greek, 40–41
* P. Katimertzi, El Greco and Cubism</ref> Prevelakis va más allá, expresando sus dudas de que El Greco fuese alguna vez un católico romano practicante.<ref name="Wethey125-127">H.E. Wethey, Letters to the Editor, 125–127</ref>
[editar] En Italia
Como ciudadano veneciano (Creta era posesión de la República de Venecia desde 1351), era natural que el joven El Greco continuara sus estudios en Venecia.<ref name="Br" /> Aunque el año exacto no está claro, la mayor parte de los estudiosos coinciden en que El Greco marchó a Venecia alrededor de 1567.[e] El conocimiento de los años de El greco en Italia es limitado. Vivió en Venecia hasta 1570 y, según una carta escrita por el miniaturista croata, Giulio Clovio, trabajó en el taller de Tiziano, quien por entonces pasaba de los ochenta años pero aún estaba en activo. Clovio caracterizó a El Greco como «un raro talento de la pintura».<ref name="Plaka42">M. Lambraki-Plaka, El Greco—The Greek, 42</ref>
Sin duda, debió conocer a pintores como Tintoretto, el Veronés y Jacopo Bassano, así como la obra de los pintores manieristas del centro de Italia (Domenichino, Parmigianino, etc.).
Entre las obras más conocidas de su período veneciano se encuentra la Curación del nacido ciego (Parma, Galería Nacional), en la que se percibe la influencia de Tiziano en cuanto al tratamiento del color. Respecto de la composición de figuras y la utilización del espacio, la influencia de Tintoretto es notable. Como se observa, El Greco era, en consecuencia, discípulo de los dos grandes maestros del Alto Renacimiento. Otra obra de la misma época es La expulsión de los mercaderes del templo (h. 1570-1572, Washington).
Luego el pintor abandonó Venecia para encaminarse a la Ciudad Eterna, donde permaneció durante seis años.
A diferencia de otros artistas cretenses que se habían trasladado a Venecia, El Greco alteró sustancialmente su estilo y buscó distinguirse inventando interpretaciones nuevas e inusuales de temas religiosos tradicionales.<ref name="Mann89">R.G. Mann, Tradition and Originality in El Greco's Work, 89</ref> Sus obras pintadas en Italia recibieron la influencia del estilo renacentista veneciano, con figuras ágiles y alargadas que recuerdan a Tintoretto y un marco cromático que lo conecta con Ticiano.<ref name="Br" /> Los pintores venecianos también le enseñaron a organizar composiciones con múltiples figuras en paisajes vibrantes de luz atmosférica. Clovio narra haber visitado a El Greco un día de verano mientras el artista aún se encontraba en Roma. El Greco estaba sentado en una habitación a oscuras, porque encontraba la oscuridad más apropiada para pensar que la luz del día, que le perturbaba su «luz interior».<ref name="Acton82">M. Acton, Learning to Look at Paintings, 82</ref>
Como resultado de su estancia en Roma, sus obras se enriquecieron con elementos tales como unos violentos puntos de fuga en la perspectiva o extrañas actitudes en las figuras, con sus repetidos retorcimientos y vueltas y tempestuosos gestos; todos ellos elementos del manierismo.<ref name="Plaka42" /> Es en Roma donde recibiría dos importantes dones. El primero, la influencia de la escultura de Miguel Ángel, evidente en obras como la Pietà (1570-1572, Nueva York, Hispanic Society) o el San Sebastián de la catedral de Palencia (h. 1577). El segundo, su apodo (Il Greco, "El Griego") con el que pasaría a la historia.
Cuando El Greco llegó a Roma, Miguel Ángel y Rafael estaban muertos, pero su ejemplo continuaba siendo de suma importancia y dejaba poco para tratamientos diferentes. Aunque la herencia artística de estos grandes maestros resultaba abrumadora para los jóvenes pintores, El Greco estaba decidido a destacarse en Roma defendiendo sus puntos de vista artísticos personales, sus ideas y su estilo.<ref name="ScholzTazartes">M. Scholz-Hänsel, El Greco, 20
* M. Tazartes, El Greco, 31–32</ref> Alababa en particular a Correggio y Parmigianino,<ref name="Kimmelman">M. Kimmelmann, El Greco, Bearer Of Many Gifts</ref> pero no dudaba en rechazar el Juicio Final de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina;[f]. Propuso al Papa Pío V que él podía repintar el Juicio Final para adecuarlo a las ideas de la Contrarreforma.<ref name="Scholz20">M. Scholz-Hänsel, El Greco, 20</ref> Cuando más tarde le preguntaron lo que opinaba sobre Miguel Ángel, El Greco replicó que «era un buen hombre, pero no sabía pintar».<ref name="Plaka47-49">M. Lambraki-Plaka, El Greco—The Greek, 47–49</ref> Y he aquí la paradoja: se dice que El Greco reaccionó fuertemente contra Miguel Ángel, incluso lo condenó, pero le fue imposible sustraerse a su influencia.<ref name="BrahamG">A. Braham, Two Notes on El Greco and Michelangelo, 307–310
* J. Jones, The Reluctant Disciple</ref> La influencia de Miguel Ángel puede verse en obras posteriores de El Greco como la Alegoría de la Liga Santa.<ref name="Boubli217">L. Boubli, Michelangelo and Spain, 217</ref> Al pintar retratos de Miguel Ángel, Ticiano, Clovio y, presumiblemente, Rafael en una de sus obras (La purificación del Templo), El Greco no sólo expresó su gratitud, sino que adelantó su pretensión de rivalizar con estos maestros. Como indican sus propios comentarios, El Greco veía a Tiziano, Miguel Ángel y rafael como modelos a emular.<ref name="Scholz20" /> En sus Crónicas del siglo XVII, Giulio Mancini incluye a El Greco entre los pintores que habían iniciado, en varios sentidos, una re-evaluación de las enseñanzas de Miguel Ángel.<ref name="Tazartes32">M. Tazartes, El Greco, 32</ref>
Entre las principales obras de su período romano se encuentran, además de la mencionada Purificación del Templo, gran cantidad de retratos, como el Retrato de Giulio Clovio (1570-1575, Nápoles) o del gobernador de Malta Vincentio Anastagi (h. 1575, Nueva York, F.C.). En Roma ejecutó una serie de obras profundamente marcadas por su aprendizaje veneciano.<ref name="Plaka42" /> Siguen la tradición veneciana: El soplón (h. 1570, Nápoles, Capodimonte) y la Anunciación (h. 1575, Madrid, Prado).
De este período son los profundos estudios de El Greco sobre la arquitectura romana, que utilizó para dar estabilidad a sus cuadros insertando con frecuencia en ellos edificios y estructuras del Renacimiento. En Roma, El Greco fue recibido como un invitado en el fabuloso palacio de Cardenal Alejandro farnesio (Palacio Farnesio), donde el joven pintor cretense entró en contacto con la élite intelectual de la ciudad. Se relacionó con el erudito romano Fulvio Orsini, cuya colección incluiría más adelante siete pinturas del artista (Vista del Monte Sinaí y un retrato de Clovio están entre ellas).<ref name="Scholz19">M. Scholz-Hansel, El Greco, 19</ref>
Debido a sus creencias artísticas poco convencionales (tales como su rechazo a la técnica de Miguel Ángel) y su personalidad, El Greco pronto adquirió enemigos en Roma. El arquitecto y escritor Pirro Ligorio le consideró un «tonto extranjero», y material de archivo recientemente descubierto revela una discusión con Farnesio, quien obligó al joven artista a abandonar su palacio.<ref name="Tazartes32">M. Tazartes, El Greco, 32</ref> El 6 de julio de 1572, El Greco se quejó oficialmente de este hecho. Unos meses más tarde, el 18 de septiembre de 1572, El Greco pagó sus cuotas a la Academia de San Lucas como pintor de miniaturas.<ref name="Brown">Brown-Mann, Spanish Paintings, 42</ref> Al final de ese año, El Greco abrió su propio taller y contrató como ayudantes a los pintores Lattanzio Bonastri de Lucignano y Francisco Preboste.<ref name="Tazartes32" />
No se sabe cuánto tiempo permaneció en Roma, aunque pudo haber regresado a Venecia (h. 1575–1576) antes de marchar a España.<ref name="Mayer28">A.L. Mayer, Notes on the Early El Greco, 28</ref>
[editar] En España
[editar] Emigración a Toledo
En Roma, El Greco había conseguido el respeto de algunos intelectuales, pero también se enfrentaba a la hostilidad de algunos críticos de arte.<ref name="Tazartes36">M. Tazartes, El Greco, 36</ref> Durante los años 1570 el palacio de El Escorial estaba aún construyéndose y Felipe II había invitado al mundo artístico de Italia a que fuera a decorarlo. A través de Clovio y Orsini, El Greco conoció a Benito Arias Montano, humanista español y delegado de Felipe; Pedro Chacón, un clérigo; y Luis de Castilla, hijo de Diego de Castilla, deán de la Catedral de Toledo.<ref name="Plaka43-44">M. Lambraki-Plaka, El Greco—The Greek, 43–44</ref> La amistad de El Greco con Castilla le aseguraría sus primeros encargos importantes en Toledo.
En 1576 el artista abandonó, pues, la ciudad romana y estuvo primero en Madrid y luego llegó a Toledo en la primavera o quizá en julio de 1577. Será en esta ciudad donde se case, tenga un hijo y viva como ciudadano cultivado, produciendo sus obras de madurez.<ref name="Tazartges36"> Greco, El. En Encyclopaedia Britannica. (2002).
* M. Tazartes, El Greco, 36</ref> Por aquella época, Toledo era la capital religiosa de España y una ciudad populosa[g] con «un ilustre pasado, un próspero presente y un futuro incierto».<ref name="Kagan">Brown-Kagan, View of Toledo, 19</ref>
Imagen:Asuncion de la Virgen.jpg Los primeros encargos llegaron de inmediato: varios altares y tres retablos para la iglesia de Santo Domingo el Antiguo de Toledo: La Asunción, La adoración de los pastores y La Trinidad (1577-1579, Chicago, A.I. y Madrid, Prado), así como para el famoso El expolio.<ref name="Irving">M. Irving, How to beat the Spanish Inquisition</ref>. De estos tres el más célebre es la Asunción de la Virgen. Basada en la composición de la Asunción de Tiziano (Iglesia de Santa María dei Frari, Venecia, 1516-18), los colores y las relaciones espaciales del cuadro comienzan ya a distanciarse del estilo italiano. En ellos hay referencias al estilo escultural de Miguel Ángel. La Trinidad es una pintura clave, de tintes renacentistas italianos y un marcado estilo manierista. Las figuras son alargadas y dinámicas, dispuestas en zig-zag. Sorprende el tratamiento anatómico y las posturas extremadamente humanas de figuras de carácter divino, como Cristo o los ángeles. Los colores son ácidos, incandescentes y mórbidos, y, junto con un juego de luces en contraste, dotan a la obra de un aire místico y dinámico.
Este giro hacia un estilo personal, diferenciado de los de sus maestros, comienza a teñir el trabajo de El Greco a partir de aquí, utilizando colores menos convencionales, agrupamientos más heterodoxos de personajes y proporciones anatómicas únicas.
También trabajó para la Catedral de Toledo: el Despojo de las vestiduras de Cristo sobre el Calvario, habitualmente conocido como El Expolio (1577-1579, Toledo), pintado para la sacristía, muestra un espléndido Cristo vestido de rojo, asediado por sus carceleros. Este cuadro suscitó el primero de los varios juicios que debió iniciar el artista contra sus contratantes estatales o privados que se negaban a pagarle, aduciendo que sus trabajos eran muy caros. Terminar este cuadro en particular le había costado dos años completos.
En septiembre de 1579 había completado nueve pinturas para Santo Domingo, incluyendo La Trinidad y La asunción de la Virgen. Estas obras establecerían la reputación del pintor en Toledo.<ref name="Brown" />
El Greco no planeaba establecerse permanentemente en Toledo, puesto que su objetivo final era obtener el favor de Felipe II y hacer carrera en la corte.<ref name="Lambraki45">M. Lambraki-Plaka, El Greco—The Greek, 45</ref> De hecho, consiguió dos importantes encargos del monarca: Alegoría de la Liga Santa y El martirio de San Mauricio y la legión tebana (1580-1582). La Adoración del nombre de Jesús, conocida también como Alegoría de la Liga Santa o Sueño de Felipe II (entre 1578 y 1582, Madrid) demuestra la capacidad del cretense para combinar complejas iconografías políticas con ortodoxos motivos medievales; fue una obra que se apartaba de las reglas de la Contrarreforma, lo que provocó su rechazo. Ninguna de estas dos obras gustó al rey, por lo que no le hizo más encargos.<ref name="Scholz40">M. Scholz-Hansel, El Greco, 40</ref> Las razones exactas por las que el rey quedó disgustado con las obras no está clara. Algunos estudiosos han sugerido que a Felipe no le gustó la inclusión de una persona viva en una escena histórica;<ref name="Scholz40" /> otros consideran que las obras de El Greco violaban una regla básica de la Contrarreforma, que era que en la imagen el contenido era más importante que el estilo.<ref name="Plaka45">M. Lambraki-Plaka, El Greco—The Greek, 45
* J. Brown, El Greco and Toledo, 98</ref> En cualquier caso, la insatisfacción de Felipe acabó con cualquier esperanza de obtener un mecenazgo real.<ref name="Brown" /> Las peculiaridades estilísticas del pintor no fueron del agrado del monarca, que nunca le brindó su mecenazgo.
Ansioso por conseguir la anuencia del rey, El Greco le presentó varios proyectos, especialmente algunos destinados a los futuros frescos de El Escorial —que sería terminado en 1582—, que el pintor ambicionaba tener la oportunidad de realizar. Envió al rey varias pinturas, pero todas fueron rechazadas. Una de ellas fué el San Lorenzo, conservado actualmente en la pinacoteca del Colegio de Nuestra Señora de La Antigua, en Monforte de Lemos, junto a un magistral San Francisco, que sería un personaje recurrente a lo largo de su obra, y en el que el santo parece preguntarse sobre la vida y la muerte mientras sostiene un cráneo. Según críticos y especialistas, es una obra de una gran calidad, que iguala o incluso supera la de los ejemplares conocidos del mismo tema, constituyendo una de sus obras cumbres.
Realiza pinturas de devoción privada por encargo de toledanos: Los estigmas de san Francisco (1585-1590, Madrid, colección particular), La Crucifixión con dos donadores (h. 1590, París, Louvre) y La Piedad (¿1580-1595?, París, colección Stavros Niarchos), lienzos de una gran fuerza dramática.
[editar] De "griego" a Maestro español
Faltándole el favor real, El Greco tuvo que permanecer en Toledo, donde había sido recibido en 1577 como un gran pintor.<ref name="Pijoah">J. Pijoan, El Greco—A Spaniard, 12</ref>
El Greco hizo de Toledo su hogar. Disponía de una gran casa en la ciudad, pues había alquilado la mansión del Marqués de Villena. Se han conservado contratos que lo mencionan como inquilino desde 1585 en adelante de un complejo consistente en tres apartamentos y veinticuatro habitaciones que pertenecían al marqués de Villena.<ref name="Helios"> Theotocópoulos, Doménicos. En Encyclopaedia The Helios. (1952).</ref> Fue en estos apartamentos, que también le sirvieron de taller, donde pasó el resto de su vida, pintando y estudiando. Hoy es el Museo de El Greco.
Como hombre rico y célebre, Doménikos se codeaba con intelectuales de élite y nobles poderosos de la corte. Fue amigo del poeta Luis de Góngora y de fray Hortensio Félix Paravicino, de los cuales hizo dos soberbios retratos. Es célebre su retrato El caballero de la mano en el pecho (h. 1577-1583, Madrid, Prado), que ya en su época provocó grandes controversias entre los estudiosos a causa de su peculiar estilo.
En 1585, parece que había contratado un ayudante, el pintor italiano Francisco Preboste, y haber establecido un taller capaz de producir retablos y estatuas así como pinturas.<ref name="Gudiol">Brown-Mann, Spanish Paintings, 42
* J. Gudiol, Iconography and Chronology, 195</ref> El 12 de marzo de 1586 obtuvo el encargo de El entierro del conde de Orgaz, hoy su obra más conocida.<ref name="Tazartes49">M. Tazartes, El Greco, 49</ref> A partir de su conclusión, en 1586, El Greco se convirtió en el máximo maestro de la península.
El cuadro, realizado para la iglesia de Santo Tomé en Toledo, se encuentra todavía en su lugar. Muestra a un noble toledano en su tumba (el cuadro se encuentra justamente sobre ella), rodeado por los santos Esteban y Agustín, el pintor e incluso su hijo. Hacia arriba, el alma del muerto asciende al cielo, densamente poblado de ángeles, santos y prominentes figuras políticas de la época.
El entierro del conde de Orgaz muestra ya la típica elongación longitudinal de las figuras, así como el horror vacui ("miedo al vacío"), características ambas que se harían más y más acusadas a medida que El Greco envejecía. Estos rasgos (aunque no tan exagerados) provenían del manierismo, que persistió en el trabajo de El Greco aunque había sido abandonado por la pintura internacional algunos años antes. Los colores manieristas, muy intensos e iluminados por luces fantasmales, son aquí constituyentes esenciales de la pieza.
La intensa y personal visión del artista se enraizaba en su espiritualidad altamente cultivada. Sus lienzos tienen una profunda atmósfera mística que los emparenta con los escritos de sus contemporáneos Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, aunque no existen pruebas de que El Greco los hubiera conocido personalmente.
A partir de 1580-1585 pintó temas religiosos, entre los que destacan sus lienzos sobre santos: San Juan Evangelista y san Francisco (h. 1590-1595, Madrid, colección particular), San Jerónimo (principios del siglo XVII, Madrid, colección particular), Las lágrimas de san Pedro y La Sagrada familia (1603-1607, Toledo, hospital Tavera).
[editar] Últimos trabajos
A partir de 1590, las pinturas de El Greco comienzan a cargarse de una febril intensidad. La estilización, el alargamiento de los cuerpos en estas telas llega hasta lo irreal. La década que va desde 1597 hasta 1607 fue un periodo de intensa actividad para El Greco. Durante estos años recibió varios encargos de importancia, y su taller creó conjuntos pictóricos y esculturales para una variedad de instituciones religiosas. Entre sus principales encargos en este periodo está tres retablos para la capilla de San José en Toledo (1597–1599, entre ellos La coronación de la Virgen, 1599); tres pinturas (1596–1600) para el Colegio de Doña María de Aragón, un monasterio agustino en Madrid, y el altar mayor, cuatro retablos laterales (la Virgen de la caridad, 1603-1605), y la pintura de San Ildefonso para la Capilla Mayor del Hospital de la Caridad en Illescas (1603–1605).<ref name="Br" /> El bautismo de Cristo (1596-1600, Museo del Prado) que pintó para el colegio de Doña María de Aragón, en Madrid, muestra a las figuras de los personajes sagrados pulsando con una luz sobrenatural que proviene de los propios cuerpos. La naturaleza mística del episodio retratado se subraya por los divinos halos que rodean a los personajes.
En los pormenores del encargo de La Virgen de la Inmaculada Concepción (1607–1613), que fueron escritos por personal municipal, se describe a El Greco como «uno de los hombres más grandes, tanto en este reino como fuera de él».<ref name="Gudio252">J. Gudiol, El Greco, 252</ref>
Entre 1607 y 1608 El Greco se vio envuelto en una disputa legal con las autoridades del hospital de la Caridad de Illescas en relación al pago de su obra, que incluía pintura, escultura y arquitectura;[h] este y otros litigios, contribuyeron a las dificultades económicas que experimentó hacia el final de su vida.<ref name="Tazartes61">M. Tazartes, El Greco, 61</ref> En 1608, recibió su último gran encargo: para el Hospital de San Juan Bautista de Toledo.<ref name="Brown" />
Realiza telas con un estilo visionario: La Crucifixión (1605-1610, Museo del Prado), la Visión del Apocalipsis (1608-1614, Nueva York, Museo Metropolitano) y La adoración de los pastores (1612-1614, Museo del Prado), en la que nuevamente una luz sobrenatural proviene de los propios cuerpos.
Visionario es también el Laoconte (1610-1614, Washington, N.G.), personaje de la mitología grecolatina, que atestigua la formación humanística de El Greco. Escoge también personajes bíblicos, como en la inconclusa Apertura del Quinto Sello. Estas obras muestran la novedosa aproximación del artista a temas trillados, así como su profundo conocimiento de la cultura de su tiempo.
Más realistas son sus Vistas de Toledo, paisajes de esta ciudad de Toledo, aunque este género no era muy frecuentado por los pintores españoles. Una es de 1605 y se conserva en el Museo Metropolitano de Nueva York, y la otra es de 1610-1614 y está en el Museo del Greco de Toledo. También siguen siendo realistas y de gran penetración psicológica sus retratos: Antonio de Covarrubias (h. 1600, París, Louvre); El cardenal Fernando Niño de Guevara (h. 1610, Nueva York) y Fray Hortensio Félix Paravicino (1609, Boston, M.F.A.)
Su vida, llena de orgullo e independencia, siempre tendió al afianzamiento de su particular y extraño estilo, evitando cuidadosamente las imitaciones. Coleccionó volúmenes valiosos que terminaron formando una maravillosa biblioteca. Un contemporáneo lo definió como un "hombre de hábitos e ideas excéntricos, tremenda determinación, extraordinaria reticencia y extrema devoción". Por estas u otras características, fue una voz respetada y un hombre celebrado, convirtiéndose en un artista incuestionablemente español. Fray Hortensio Félix Paravicino, predicador y poeta del siglo XVII español, escribió de él, en un conocido soneto: "Creta le dio la vida , y los pinceles / Toledo mejor patria, donde empieza / a lograr con la muerte eternidades.<ref name="Berg">L. Berg, El Greco in Toledo</ref>
No está confirmado si vivió o no con su compañera sentimental, Jerónima de Las Cuevas, con quien probablemente nunca se casó. Fue la madre de su único hijo, Jorge Manuel, nacido en 1578.[i] En 1604, Jorge Manuel y Alfonsa de los Morales tuvieron al nieto de El Greco, Gabriel, quien fue bautizado por Gregorio Angulo, gobernador de Toledo y amigo personal del artista.<ref name="Tazartes61" />
Mientras estaba trabajando en un encargo del Hospital Tavera, El Greco cayó enfermo de gravedad, y un mes después, el 7 de abril de 1614, falleció en Toledo. Unos días antes, el 31 de marzo, había otorgado poder a su hijo para ejecutar su testamento. Dos griegos, amigos del pintor, fueron los testigos de este testamento (El Greco nunca perdió el contacto con sus orígenes griegos).<ref name="Scholz81">M. Scholz-Hansel, El Greco, 81</ref>
Está enterrado en la iglesia de Santo Domingo el Antiguo. <ref name"HispTaz">Hispanic Society of America, El Greco, 35–36
* M. Tazartes, El Greco, 67</ref>
[editar] Su trastorno visual
Imagen:El Greco 002.jpg Si bien la característica elongación o deformación de arriba abajo de los personajes de El Greco ha sido atribuida a su gran devoción, patentizada en que los protagonistas tienden a "elevarse" hacia Dios, otros estudiosos han postulado una teoría diferente.
Ésta expresa que el pintor padecía una enfermedad oftalmológica denominada astigmatismo, provocada por un defecto de la curvatura del cristalino. Los pacientes astigmáticos ven las imágenes deformadas en uno un otro sentido.
La primera teoría, llamada "religiosa", se apoya en cinco puntos fundamentales:
- El alargamiento longitudinal de las figuras era un recurso muy usado en el arte religioso europeo, particularmente el Gótico;
- Es una reconocida técnica para subrayar lo remoto y divino;
- Todos los maestros e influencias de El Greco la utilizaban: el arte bizantino, la escuela veneciana y los manieristas italianos;
- El astigmatismo deforma las imágenes sobre un solo eje, mientras que muchas figuras de El Greco están agrandadas tanto en sentido vertical como horizontal; y
- Por último, El Greco no parece haber utilizado este recurso en todas las figuras (como hubiese sido lógico en un astigmático) sino sólo en algunas. Hay diferencias entre las criaturas terrestres y las celestiales de El entierro del conde de Orgaz: las primeras son normales mientras que las segundas son alargadas.
La teoría llamada "médica" se apoya en los indicios siguientes:
- Las formas corporales de El Greco siempre muestran una ligera desviación oblicua, deformación llamada "elíptica", que es típica de los pacientes que sufren de astigmatismo oblicuo;
- El astigmatismo es una de las enfermedades más comunes: sólo 1 de cada 3.000 personas está libre de él;
- La tendencia a las formas elípticas se agudizó con la edad de El Greco, precisamente lo que sucede con los astigmáticos, cuyo defecto aumenta al envejecer;
- Cuando se fotografían los cuadros de El Greco con una lente correctora del astigmatismo, la deformación elíptica y el alargamiento de los cuerpos desaparece; y
- Algunos biógrafos manifiestan que ciertos cuadros de El Greco fueron pintados con la ayuda de su hermano. Casualmente, los lienzos donde participó este son los que menos aberración elíptica padecen.
El médico argentino Dr. Carlos G. Musso, del Departamento de Nefrología del Hospital Italiano de Buenos Aires, suscribe a ambas teorías a la vez, ya que opina que no son incompatibles. El Greco puede haber utilizado el alargamiento expresivo y "espiritual" de sus predecesores, pero también está convencido de que el artista sufría un alto grado de astigmatismo que fue agravándose al hacerse mayor.
No obstante, los defensores de la teoría "médica" no parecen conscientes de un hecho obvio que la invalida: tanto si padecía astigmatismo como si no, El Greco pintaba sobre el lienzo figuras más alargadas que sus modelos. Si hubiese deseado retratar una imagen fiel de las proporciones del modelo, incluso con un posible defecto visual, estas hubiesen sido corregidas al plasmar la obra. En otras palabras, de haber padecido astigmatismo, el pintor hubiera visto las imagenes alargadas de sus cuadros dóblemente alargadas o en cualquier caso distintas del modelo, cosa que resultaría evidente para el maestro, lo cual muestra que la distorsión de la obra era plenamente consciente y deliberada.
[editar] Discípulos
El Greco tuvo pocos seguidores, a excepción de su propio hijo, Jorge Manuel Theotocópuli, y su discípulo Luis Tristán; éste último asimiló tan bien el estilo de su maestro que algunos críticos han atribuido obras suyas a El Greco, e inversamente, a pesar del mayor colorido de Tristán y los rasgos naturalistas más modernos de las obras de este. Velázquez admiraba a El Greco y, como él, destaca por la intensidad verídica de los retratos.
[editar] Notas
a. ↑ Theotokópoulos adquirió el nombre de "El Greco" en Italia, donde era práctica habitual identificar a un hombre designando el país o ciudad de origen. La curiosa forma del artículo (El) puede provenir del dialecto veneciano o, más probablemente, del español, aunque en español su nombre sería El Griego. El maestro cretense fue conocido en Italia y España como Dominico Greco, y sólo después de su muerte es conocido como El Greco.<ref name="Cormack" />
b. ↑ Según un contemporáneo, El Greco adquirió su nombre, no sólo por su lugar de origen, sino también por lo sublime de su arte: «Por la gran estima en la que se le tenía se le llamó tl Griego (il Greco)» (comentario de Giulio Cesare Mancini sobre El Greco en sus Crónicas, que se escribieron unos pocos años después de la muerte de El Greco).<ref name="Prevelakis47">P. Prevelakis, Theotocópoulos—Biography, 47</ref>
c. ↑ Hay una viva disputa entre los especialistas sobre el lugar de nacimiento de El Greco. La mayor parte de los investigadores y estudiosos indican Candía como lugar de nacimiento.<ref name="PlTazSch">M. Lambraki-Plaka, El Greco—The Greek, 40–41
* M. Scholz-Hansel, El Greco, 7
* M. Tazartes, El Greco, 23</ref> No obstante, según Achileus A. Kyrou, un prominente periodista griego del siglo XX, El Greco nació en Fodele y las ruinas de su casa familiar aún existen en el lugar donde estuvo la antigua Fodele (la villa más tarde cambió su ubicación debido a los ataques de los piratas).<ref name="Helios" /> La pretensión de Candía se fundamenta en dos documentos de un juicio en 1606, cuando el pintor tenía 65 años. Los nativos de Fodele argumentan que El Greco probablemente dijo a todo el mundo que provenía de Heraklión porque era la ciudad conocida más cercana al pequeño Fodele<ref>J. Kakissis, A Cretan Village that was the Painter's Birthplace</ref>
d. ↑ Este documento proviene de los archivos notariales de Candía y fue publicado en 1962.<ref name="Mertzios297-308">K.D. Mertzios, Selections, 29</ref> Menegos es la forma dialectal veneciana de Doménicos, y Sgourafos (σγουράφος, ζωγράφος) es el término griego para la palabra pintor.<ref name="Cormack" />
e. ↑ Según investiación en archivos a finales de los años 1990, El Greco aún estaba en candía a los 26 años. Fue allí donde sus obras, creadas en el espíritu de los pintores post-bizantinos de la escuela cretense, eran muy estimados. El 26 de diciembre de 1566, El Greco pidió permiso a las autoridades venecianas para vender una «tabla de la Pasión de Cristo ejecutada sobre fondo de oro» ("un quadro della Passione del Nostro Signor Giesu Christo, dorato") en una lotería.<ref name="Cormack" /> El icono bizantino del joven Doménikos representando la Pasión de Cristo, pintado sobre fondo de oro, fue tasado y vendido el 27 de diciembre de 1566 en Candía por el precio acordado de 70 ducados de oro (La tabla fue tasada por dos artistas; uno de ellos fue el pintor de iconos Georgios Klontzas. Una tasación fue 80 ducados y la otra 70), de igual valor que una obra de Tiziano o Tintoretto de la misma época.<ref name="Constantoudaki71" /> Por lo tanto, parece que El Greco viajó a Venecia en algún momento después del 27 de diciembre de 1566.<ref name="Sethre90">J. Sethre, The Souls of Venice, 90</ref> En uno de sus últimos artículos, Wethey volvió a examinar sus estimaciones precedentes y aceptó que El Greco abandonó Creta en 1567.<ref name="Wetheyar">H.E. Wethey, El Greco in Rome, 171–178</ref> Según otro material de archivo — dibujos que El Greco envió a un cartógrafo cretense — estaba en Venecia en 1568.<ref name="Constantoudaki71">M. Constantoudaki, Theotocópoulos from Candia to Venice, 71</ref>
f. ↑ Mancini informa que El Greco dijo al Papa que si toda la obra fuera demolida él mismo la haría de manera decente.<ref name="Scholz">M. Scholz-Hänsel, El Greco, 92</ref>
g. ↑ Toledo debía ser una de las ciudades más grandes en la Europa de la época. En 1571 la población de la ciudad era 62.000 habitantes.<ref name="Plaka43-44" />
h. ↑ El Greco firmó el contrato para la decoración del altar mayor de la iglesia del Hospital de la Caridad el 18 de junio de 1603. Estuvo conforme en acabar la obra en agosto del año siguiente. Aunque pocas veces se respetasen los plazos, era un punto potencial de conflicto. También estuvo conforme en que fuese la hermandad la que escogiera a los tasadores.<ref name="Engass205">Enggass-Brown, Italian and Spanish Art, 1600–1750, 205</ref> La hermandad se aprovechó de este acto de buena fe y no quiso llegar a un acuerdo justo.<ref name="Fernádez172-184">F. de S.R. Fernádez, De la Vida del Greco, 172–184</ref> Finalmente, El Greco otorgó su representación legal a Preboste y un amigo suyo, Francisco Ximénez Montero, y aceptó un pago de 2.093 ducados.<ref name="Tazartes56">M. Tazartes, El Greco, 56, 61</ref>
i. ↑ Al parecer Doña Jerónima de Las Cuevas sobrevivió a El Greco, y, aunque el maestro los reconoció tanto a ella como a su hijo, nunca se casó con ella. El hecho ha sorprendido a los investigadores, porque la menciona en varios documentos, incluyendo su testamento. La mayor parte de los analistas asumen que El Greco tuvo un matrimonio desafortunado en su juventud y por lo tanto no podía legalizar otro compromiso.<ref name="Br" />
j. ↑ El mito de la locura de El greco viene en dos versiones. Por un lado Gautier creía que El Greco enloqueció por exceso de sensibilidad artística.<ref>T. Gautier, Voyage en Espagne, 217</ref> Por otro lado, el público y los críticos no poseerían los criterios de Gautier y retendría la imagen de El Greco como un «pintor loco» y, por lo tanto, sus pinturas «enloquecidas» no fueron admiradas sino consideradas documentos históricos probando su «locura».<ref name="Foundoulaki100" />
k. ↑ Esta teoría gozó de sorprendente popularidad durante los primeros años del siglo XX y se opuso a ella el psicólogo alemán David Kuntz.<ref name="HelmTe93-94">R.M. Helm, The Neoplatonic Tradition in the Art of El Greco, 93–94
* M. Tazartes, El Greco, 68–69</ref> Si El Greco padeció o no progresivo astigmatismo es algo aún debatido.<ref name="Grierson">I. Grierson, The Eye Book, 115</ref> Stuart Anstis, Profesor en la Universidad de California (Departamento de Psicología), concluye que «incluso si El Greco fuera astigmático, se habría adaptado a ello, y sus figuras, tomadas de su memoria o de la vida real, habrían tenido proporciones normales. Sus elongaciones eran una expresión artística, no un síntoma visual.»<ref>S. Anstis, Was El Greco Astigmatic, 208</ref> De acuerdo con el Profesor de Español John Armstrong Crow, «el astigmatismo nunca permitiría dar calidad a un lienzo, ni talento a un asno».<ref name="Crow">J.A. Crow, Spain: The Root and the Flower, 216</ref>
[editar] Citas
[editar] Referencias
- Imagen:Commons-logo.svg Commons alberga contenido multimedia sobre El Greco.
[editar] Fuentes impresas (libros y artículos)
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[editar] Para saber más
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[editar] Véase también
- Catedral de Toledo
- Museo del Prado
- Museo de El Greco
- Manierismo
- Arte bizantino
- Astigmatismo
- Tiziano
- Tintoretto
- Toledo
[editar] Enlaces externos
- Iglesia de Santo Tomé donde se conserva "El entierro del Conde de Orgaz".
- El Greco: Painting the Soul Musso, Carlos G., Hospital Italiano de Buenos Aires, Departamento de Nefrología.
- Centro Virtual Cervantes: Citas en Claroscuro Colección de artículos del CVC sobre las obras del pintor en el Museo del Prado.
- Cuadros de El Greco
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