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Armada de España

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Armada de España
Imagen:Torrotito oficial.jpg
Bandera de proa de la Armada Española
País Imagen:Flag of Spain.svg España
Tipo Armada
Funcion Seguridad exterior y defensa militar del país.
Acuartelamiento Rota
Ferrol
Cartagena
Cultura e historia
Patrón Virgen del Carmen
Batallas/guerras Guerra anglo-española de 1585-1604,
Guerra de la oreja de Jenkins,
Guerra de la Independencia de los Estados Unidos
Guerra Hispano-Sudamericana,
Guerra Hispano-Estadounidense,
Guerra del Rif

La Armada de España, denominada oficialmente Armada Española, es la rama marítima de las Fuerzas Armadas Españolas.

A principios del siglo XXI el Almirante General de la Armada confirmaba que la Armada afrontaba una situación totalmente diferente de la del siglo anterior en la que predominaba la modernización del material.

La Armada Española está considerada como la sexta más poderosa del mundo en un empate técnico con la marina italiana, siendo superada sólo por la estadounidense, la rusa, la inglesa, la francesa y la japonesa.

Sus principales bases están en Rota, Ferrol y Cartagena.

Con la entrada en servicio del nuevo Portaaviones/Buque de proyección estratégica (desplazará más de 27.000 toneladas), la adquisición de las nuevas fragatas F-100 y los submarinos S-80 (todos desarrollos de origen español), se potencia la capacidad de proyectar tropas y unidades de operaciones especiales a lugares alejados del área de influencia española. Tanto es así que los compromisos internacionales han hecho que en varias ocasiones, caso del Ejercicio Steadfast Jaguar-06, sea la marina de guerra que más barcos y personal transporte<ref name=”avion290”>Julio Maiz, Primera prueba real, nº 290 de Avion Revue, Motor Press Ibérica, Madrid, agosto de 2006</ref>; pues, en caso de una operación real, los compromisos suscritos por España la obligan a poder llevar a cualquier parte del mundo y proteger un contingente de 1.800 infantes y sus respectivos equipos<ref name="portaaviones3">Juan José Fernández Martín en una entrevista con el capitán de navío Ángel Martínez Martínez, El nuevo Buque de Proyección Estratégica, la segunda plataforma, nº3 Fuerza Naval Especial Portaaviones, MC Ediciones, Valencia, 2002</ref>.

La patrona de la Armada Española es la Virgen del Carmen, protectora y guardiana de las gentes de mar, a la cual denominan Stella Maris (Estrella de los Mares). La Armada celebra su fiesta cada 16 de julio.

Tabla de contenidos

[editar] Historia

[editar] Los orígenes

La armada española nace de la unión de las marinas de Castilla y de la Corona de Aragón.

La marina de la Corona de Aragón, constituida principalmente por naves catalanas, es una marina de ámbito mediterráneo, prefería como buque de combate la galera y sus derivados, mientras que la marina castellana, atlántica, prefería buques mancos, esto es, sin remos, con solo propulsión eólica. Imagen:VisoDelMarques.jpeg Esta unión se produce en tiempos de los Reyes Católicos, siendo la primera campaña de Italia del Gran Capitán, en la que participan las galeras de Sicilia junto a naves cantábricas su primera operación de guerra.

En estos primeros tiempos, la marina de guerra española, al igual que en los demás países europeos (salvo Venecia), no existía en el sentido que la entendemos hoy, esto es, formada por barcos pertenecientes al Estado y especialmente hechos para la guerra. Debido a los corsarios y a las inseguridades de la navegación, todos los barcos llevaban cañones y armas. Cuando eran requeridos por el rey para la guerra, cambiaban las cargas comerciales por cargas militares, y sus armadores y tripulantes pasaban a ser pagados por la corona.

Además de los buques mercantes militarizados, también había particulares que armaban flotillas de combate, dedicándose al corso hasta que el rey solicitaba sus servicios.

El rey nombraba los mandos de las escuadras así formadas, en las que embarcaban sus tropas. El combate naval de la época difería poco del terrestre, ya que se buscaba el abordaje y el combate cuerpo a cuerpo, haciendo relativamente poco uso de la artillería.

Se perdió interés en las galeras (que luego se recuperará) en beneficio de naos, carracas y carabelas. A finales del reinado de los Reyes Católicos, sólo quedaban 4 galeras en la guarda de la costa de Granada para apoyar a las demás naves en verano.

[editar] El nacimiento de la proto-Armada

La historia de la Armada Española puede datarse en los últimos años del siglo XV y primeros del siglo XVI cuando los dos reinos (Castilla y Aragón) se unieron de hecho aunque aún no de derecho. En aquel tiempo no existía una Armada centralizada y esta no se consiguió hasta la llegada de los Borbones. Lo que sí existían eran flotas militares más o menos permanentes que, cuando era necesario, se reunían para cumplir determinada misión.

Los preliminares de esta incipiente Armada conjunta pueden estar en primera y segunda expediciones a Italia y las acciones de Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán en 1494; pero quizá la primera gran acción conjunta de las dos armadas en una fuera la batalla de Mazalquivir en 1505.

En esa batalla, que comenzó la campaña española por el norte de África, la organización y planificación fue obra de Fernando el Católico rey de Aragón; pero el principal impulsor e incluso financiador fue el Cardenal Cisneros, auténtico garante de las últimas voluntades de Isabel la Católica. Por distintos motivos tanto Castilla como Aragón necesitaban controlar la margen sur de Mediterráneo haciendo nuevamente cierta la frase «eran una voluntad en dos cuerpos».

Después de esta conquista las caídas de ciudades berberiscas continúan. En lo sucesivo el Cardenal Cisneros continúa alentando y dirigiendo, pero ahora es el navarro Pedro Navarro quien manda la flota. Así, las fuentes cuentan:
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Imagen:Imperi de la Corona d'Aragó.png A las órdenes de Navarro el embrión de lo que sería la Armada continuó las conquistas:

  • El Duque de Medina Sidonia se había hecho con Melilla ya en 1497.
  • El Peñón de Vélez de la Gomera cae en 1508.
  • Orán es tomado en 1509 llevando al propio Cisneros, de 70 años de edad, en la expedición. En la toma de Orán la Armada tuvo un papel clave al realizar un ataque combinado con las fuerzas terrestres desembarcadas. Se rescató a 300 prisioneros cristianos y se realizó una gran matanza con los enemigos.
  • Argel presta vasallaje en enero de 1510 y permite levantar un fuerte en la entrada de su puerto.
  • Dellys, Mostagenem y Sargel también se convierten en vasallos con parecidas condiciones.
  • La flota toma Trípoli el 25 de julio también de 1510.

Estas campañas siempre se han presentado como la continuación de la Reconquista y, según Ramiro Freijoo, lo eran, pero con un carácter defensivo. No se pretendía conquistar todo el Magreb, sino asegurar las costas ibéricas e italianas de los continuos ataques berberiscos. Al mismo tiempo muestra que la Armada, al igual que cualquier otra de la época, no disponía de la tecnología suficiente como para defender el litoral de ataques; era un instrumento para conquistar las plazas corsarias y así defender los territorios.

Nuevamente la «Armada» tuvo un gran protagonista con Carlos V y su ataque a Túnez<ref name="aventura7">Pedro García Martín, Carlos V conquista Túnez, nº 7 de La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, mayo de 1999</ref>.

Por una serie de acontecimientos las costas de Italia y el norte de África quedaron desguarnecidas y Jeredín Barbarroja asoló las costas italianas y norteafricanas, expulsando a los españoles de Túnez en 1504. Este corsario era considerado un héroe por sus contemporáneos musulmanes y también cristianos que alababan su carrera<ref name="piratas">Wolfram ZuMondfeld, Piratas, Círculo de Lectores, Barcelona, 1978, ISBN 84-226-1034-5</ref>. Por ejemplo, el Abate de Brantone, en su libro sobre la Orden de Malta, escribió de él:
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En 1535 Carlos V dirigió una carta para reunir una flota que, además de las 45 naos y 17 galeras del marqués del Basto, sumaría las 23 carabelas que Andrea Doria traería desde Génova. A este contingente el Papa añadió 9 galeras, la Orden de San Juan otras 6 y Portugal un galeón. A estas cien naves Carlos V trae toda la flota española desde Nápoles, Sicilia, Vizcaya y Málaga<ref name="aventura7"/>.

En esta ocasión la armada reunida por el Emperador desembarcó a 25.000 hombres entre 4.000 veteranos de las guerras en Italia, 9.000 recién reclutados, 7.600 alemanes y 5.000 italianos. Como en el caso de la Armada, las principales fuerzas eran españolas; pero no las únicas, pues se trataba de un ejército imperial.

Finalmente cayeron en manos españolas la imponente fortaleza de La Goleta y las ciudades de Túnez, Bizerta, Bujía y Bona.

En 1541 el Emperador pretendió acabar con el problema berberisco con la toma de Argel, su último bastión en el Mediterráneo occidental, pero esta vez la Armada Imperial se ve dispersada por las tempestades y tormentas, y las fuerzas ya desembarcadas tuvieron que replegarse rápidamente.

En aquel tiempo el poder de las flotas hispanas descansaba en las galeras de remos, herederas de los navíos de la Antigüedad, y lo seguiría siendo durante casi todo ese siglo. Sin embargo en la toma de Túnez ya aparecen signos de los nuevos tiempos. Las nuevas naos, más grandes que las utilizadas por Cristóbal Colón cuarenta años antes, ya iban equipadas con cañones y con dos castillos (el de proa y el alcázar a popa) y podían transportar 150 marineros y 500 soldados a cortas distancias; pero sin duda la novedad fue el galeón, aun más grande y mucho más armado que la nao, que después sería la punta de lanza de la Armada<ref name="aventura7-2">Fernando Quesada Sanz, Las armas de la conquista de Túnez, nº 7 de La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, mayo de 1999</ref>.

Tanto la nao como el galeón eran barcos con el casco más redondeado y de tres palos (mesana, trinquete y mayor). La primera era una derivación de la carraca con mayor artillería y el segundo una respuesta a las olas del Atlántico que las naos no podían superar con facilidad. En el Mediterráneo sus ventajas artilleras y de navegación no resultaban muy grandes, pero sí en el nuevo escenario que pronto se vislumbraría como el más importante.

La importancia de estos dos tipos de navíos comenzó a verse cuando los primeros piratas franceses, apoyados y asesorados por piratas españoles renegados, descubrieron algunos de los importantes cargamentos de metales y especias llegados desde América<ref name="piratas"/>, como se verá más adelante.

Las naos resultaron buenos buques de transporte como prueba el hecho de que sólo la carga de especias que trajo la nao Victoria a los mandos de Juan Sebastián Elcano cubrió con creces los gastos de toda la Expedición Magallanes (cinco naves en total)<ref name=”aventureros”>Claude Appell y Rafael Ballester, Grandes aventureros, Plaza & Janés, Barcelona, 1968</ref>. Por su parte los galeones demostraron sus posibilidades de navegación en travesías como la realizada por Miguel López de Legazpi en la conquista de Filipinas y el regreso del galeón San Pedro a México que rompió el dicho del Pacífico («Irás pero no volverás»)<ref name="aventura57">Manuel Lucena Salmoral, Legazpi, la conquista del Pacífico, nº 57 de La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, julio de 2003</ref>.

Aunque el poderío de los navíos españoles era claro desde principios del siglo XVI, es en estos años cuando comenzó a cosechar sus más importantes logros, como la circunnavegación del mundo, la conquista de Filipinas y la protección inquebrantable de las flotas de Indias, pese a que el cine y la literatura han hecho ver lo contrario.

[editar] Lepanto

En 1571 se produjo el éxito más conocido de la Armada Española en toda su historia; se concentraron en el puerto de Mesina (Italia) 70 galeras españolas procedentes de la propia España, de Italia y de Flandes, 9 de Malta, 12 del Papado y 140 venecianas formando la Liga Santa. La fuerza estaba dirigida por Don Juan de Austria, y entre los principales mandos se encontraban Álvaro de Bazán, Gian Andrea Doria y Luis de Requesens.

El 7 de octubre de 1571 tuvo lugar la batalla de Lepanto en el golfo del mismo nombre, con 260 galeras turcas; tras horas de batalla en la que los veteranos españoles y venecianos asaltan las naves turcas y se lucha sobre ellas cuerpo a cuerpo, tan sólo 45 naves otomanas logran escapar.

Esta victoria frenó el poderío naval turco y el avance musulmán, principalmente en el Mediterráneo occidental, y serviría para recuperar Túnez, Bizerta y la Goleta. A partir de este momento la atención española se centró en el Atlántico, dejando a un lado la política mediterránea, donde el Imperio Otomano continuó con las últimas etapas de su expansión. Por estos motivos la batalla de Lepanto no tuvo grandes repercusiones estratégicas; pero sí morales, pues era la primera vez que las armas otomanas cosechaban una derrota contundente frente a las cristianas.

[editar] Lisboa

Tras la muerte de Sebastián I de Portugal en Alcazarquivir, el trono luso queda vacante, siendo Felipe II el principal candidato a ocuparlo. En 1580 los tercios entran en Portugal y Felipe es coronado rey de Portugal en las Cortes de Tomar. Al mismo tiempo el otro candidato al trono, Don Antonio, Prior de Crato e hijo ilegítimo del padre de Don Sebastián, se hace fuerte en Lisboa.

En esta ocasión los barcos españoles lucharon coordinados con las tropas del Duque de Alba en Lisboa para lograr que el pretendiente huyese, perseguido por tres compañías al mando de Pedro Dávila, que lo encontraron y capturaron. La invasión de Portugal pudo terminar ahí si no hubiera sido por la codicia, que tantas veces perdería a los españoles en América, y los hombres que lo encontraron no se hubiesen dejado sobornar para permitirle la huída a las islas Azores (fieles al Prior de Crato)<ref name="aventura95">Javier Marcos, El Prior Crato frente a Felipe II, una pesadilla, nº 95 de La Aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, septiembre de 2006</ref>.

Álvaro de Bazán reunió en Sevilla y Lisboa 12 galeras y 60 naos gruesas. El 26 de julio de 1582 la escuadra española derrotó a la luso-francesa en la batalla de la Isla Terceira, asegurando las Azores para la Monarquía de Felipe II.

[editar] Las flotas de Indias

Artículo principal: Flota de Indias

En agosto de 1543 se promulgó una ordenanza según la cual se establecían dos flotas anuales. La primera era llamada de Nueva España y partía desde Sanlucar de Barrameda hacia las Antillas Mayores, de allí a Veracruz en México para recoger su cargamento y llevarlo de vuelta a la Península. La segunda era denominada de Tierra Firme y su primer destino eran las Pequeñas Antillas desde donde continuaba hacia Panamá entre julio y agosto.

Estas flotas estaban formadas unos 30 ó 35 navíos de los que al menos dos eran galeones, uno para el comandante de la flota y su estado mayor (llamado «Capitana») y el otro para el almirante (por lo que recibía el nombre de «Almiranta»). Ambas naves contaban con cuatro cañones de hierro, ocho cañones de bronce y 24 piezas menores. Además el resto de las naves iban equipadas con dos cañones, decenas de arcabuces y varias armas blancas de distintos tipos.

Esto galeones en muchas ocasiones resultaban insuficientes para garantizar la seguridad del cargamento por lo que se dotaba a ambas flotas de una escolta formada por ocho o diez galeones, por lo que se llamaba a la flota escoltada “convoy de los galeones”.

Los servicios de información y seguridad eran excelentes, según J B Black<ref name="aventura61">Mariano González Arnao, A prueba de piratas, nº 61 de La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, noviembre de 2003</ref>. Antes de partir hacia las Indias eran revisadas tres veces y esperaban órdenes alejados de la costa para evitar que subieran a bordo piratas, renegados o moriscos, que tenían prohibido emigrar a América. La comunicación entre los la capitana y la almirante se realizaba periódicamente por medio de buques rápidos, al avistar tierra las naves no podía fondear para descender a tierra salvo en casos de extrema necesidad y por un periodo de tiempo no superior a las 24 horas. Las penas por infringir estas ordenes eran contundentes, pudiendo llegar a la pena de muerte. Además, antes de su partida, se enviaba un navío rápido para informar a la Península de su llegada prevista y el cargamento que llevaban. Así mismo se recogía información del tiempo y de la posible presencia de fuerzas piratas. En caso de que la situación lo requiriera las dos flotas podían viajar juntas o retrasar su salida o enviar el cargamento en tres o cuatro zabras, barcos de unas 200 tm, rápidos y bien armados que podían realizar el viaje en 25 ó 30 días en lugar de los mercantes habituales o, en casos extremos, renunciar a realizar el viaje hasta el año siguiente.

Estas flotas solían llevar oro de México y/o Perú y plata de Potosí; sin embargo no eran los únicos productos de gran valor; sus bodegas también llevaban piedras preciosas, perlas obtenidas en las costas del Caribe venezolano y colombiano, algunas especias como la vainilla y plantas tintoreras muy codiciados como el palo de Brasil y el palo campeche<ref name="aventura13">Germán Vázquez Chamorro, Dos tintes que derramaron sangre, nº 13 de La Aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, noviembre de 1999</ref>. Estos tesoros hacían que cualquier barco separado del resto por una tormenta, por ejemplo, fuese una presa muy codiciada y su apresamiento permitía alimentar la leyenda de grandes capturas por parte de los piratas, capturas que nunca fueron tales, salvo algunas excepciones.

[editar] El Atlántico como nuevo escenario

Durante el reinado de Felipe II, Francisco Pizarro demuestra que el Perú no era un mito y que sí era enormemente rico en metales preciosos. Este descubrimiento se uniría a los hallazgos en México y Bolivia (con las famosas minas de Potosí).

Pese a que durante muchos años los monarcas hispanos trataron de mantener en secreto lo descubierto en América, ya en 1521 piratas franceses a las órdenes de Jean Florin lograron capturar parte del famoso «Tesoro de Moctezuma», abriendo toda una nueva vía para asaltos y abordajes en busca de fabulosos botines. Ante las relativamente inmensas riquezas encontradas, pronto cundió el ejemplo entre los franceses y el acecho y asalto a los barcos españoles fueron aumentando.

Aunque las capturas fueron ínfimas para las muchas riquezas traídas de las Indias, la importancia de estos cargamentos era demasiada como para no protegerlos. Así España comenzó a contar con dos tipos diferentes de flotas. Por un lado la mediterránea, en la que proliferaban las galeras movidas por remeros (barcos obsoletos, pero que la victoria en batallas como la de Lepanto parecía desmentir), por el otro lado las atlánticas, integradas por naos y galeones. Aunque las galeras se mantuvieron en vigor muchas décadas, fueron las flotas atlánticas quienes realmente tuvieron el favor de Felipe II y sus herederos; el propio Juan de Austria debía dejar anclados sus barcos por falta de presupuesto tras la exitosa victoria de Lepanto.

En aquel momento la flota atlántica contaba con las mejores técnicas y los avances más recientes en navegación; sus planos, diseño y construcción de naos y galeones eran un secreto guardado celosamente. Tanto es así que no ha llegado a nuestros días, como demostró el hecho que de ninguna de las réplicas realizadas con motivo de los 500 años del descubrimiento de América lograse igualar los tiempos conseguidos por Colón<ref name=”vehículos”>Nigel Hawkes, Vehículos, Editorial Debate, Madrid, 1992, ISBN 84-7444-575-2</ref>. Por lo que el transporte de las mercancías estaba asegurado si no mediaban tormentas que mandaron a pique muchos barcos. Los cargamentos eran llevados por dos flotas anuales que partían de Cartagena de Indias principalmente e iban escoltadas por una dotación de naos y especialmente de galeones.

A los piratas ingleses como Francis Drake o John Hawkins siempre se les presentó en Inglaterra como héroes nacionales y un auténtico calvario para las arcas de la corona española. Pero estudios más detallados sobre esta piratería indican que la potencia de la flota española era abrumadora sobre todas las demás. Un ejemplo está en la derrota que sufrieron aquellos dos piratas a manos de la flota de Nueva España en la batalla de San Juan de Ulúa en 1568, de la que los ingleses sólo pudieron salvar dos barcos<ref name="invencible">Carlos Gómez-Centurión, La Armada Invencible, Biblioteca Básica de Historia —Monografías—, Anaya, Madrid, 1987, ISBN 84-7525-435-5</ref>.

La superioridad que una formación de galeones tenía sobre cualquier armada quedó patente con los primeros combates de la Armada Invencible en 1588 contra los barcos ingleses; en aquella ocasión no se trataba de una flota pirata, sino de todas las fuerzas inglesas luchando por la supervivencia de su propio país; aun con todo eso no pudieron romper la formación de la Armada ni detenerla. Únicamente después de desordenar los barcos con brulotes y el apoyo de las naves neerlandesas, además de un clima desfavorable, consiguieron causarle daños a las naos y galeones españoles, pero solo en cuatro naves (una galeaza, una nao y dos galeones), con 800 bajas (de un total de 130 navíos y casi 29.000 hombres). Esta no es una tesis revisionista y no significa que la Invencible no fracasara; pero sí que la acción de la escuadra inglesa no causó el desastre.

Tras esta victoria cundió el optimismo en la corte de Isabel I e incluso la euforia que les llevó en parte a organizar la Contra-Armada. Los ingleses consideraban posible invadir España por La Coruña; pero los hechos demostraron que estaban equivocados. Los hombres que mandó Álvaro de Bazán antes de su destitución y los habitantes de las ciudades los aguardaban y les infringieron una contundente derrota, primero en La Coruña y después en Lisboa, Cádiz y Cartagena de Indias. Los ingleses perdieron también 20 naves y 12.000 de sus hombres, la diferencia con las bajas españolas es que esta cifra era más de la mitad de los soldados y marineros enviados (20.000 en total), la mayoría bajo los cañones españoles. El consejo privado de Isabel I en un informe reservado calificó la operación de la siguiente manera:
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Felipe II envió dos armadas más contra Inglaterra que también fracasaron a causa del tiempo. Pero esto no es algo único, Japón nunca fue invadido por los mongoles gracias al llamado «Viento Celestial» (Kamikaze, en japonés).

Las hostilidades siguieron entre las dos naciones cada vez más agotadas. Según algunos historiadores, como Mariano González Arnao, si Felipe II no planificó concienzudamente la invasión de Inglaterra, más bien aguardaba la intervención divina en una causa que debía ser también la suya. Si hubiera trazado un plan meticuloso, como era él, los resultados hubiesen sido muy diferentes; pues Inglaterra realmente contaba con muy pocas fuerzas para defenderse<ref name="aventura71">Mariano González-Arnao, Esperando un milagro, nº 71 de La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, septiembre de 2004.</ref>. Esto parecen confirmarlo hechos como:

  • en julio de 1595 el capitán Carlos Amezola pasó siete días con sus tres galeras desembarcando en tierras inglesas sin encontrar excesiva resistencia;
  • con Felipe III, Juan del Águila desembarcó 3.500 infantes en Kinsale y aguantó allí 4 meses, hasta que finalmente se retiró en febrero de 1602.

A finales del siglo XVI las dos naciones estaban exhaustas. España había logrado victorias frente al duque de Essex y en las Azores frente a Raleigh, desbaratando el intento de conquista inglés del Istmo de Panamá en 1596, sonado fracaso que costó la vida a los dos mejores marinos ingleses de la época, sir Francis Drake y John Hawkins. Por su parte los hombres del corsario George Cliford lograron apoderarse de San Juan de Puerto Rico en 1598, aunque teniendo que retirarse a los pocos meses. Ante esta situación, con una suerte de la guerra muy tornadiza, y con la muerte de Isabel I España e Inglaterra se apresuraron a firmar el Tratado de Londres en agosto de 1604.

[editar] Potencia Naval Española hasta el Siglo XIX

A pesar de la errónea noción de que España empezó a perder su supremacía naval mundial tras la derrota de la Armada Invencible de 1588 (difundida especialmente por libros de historia ingleses) es un hecho demostrado que el poder naval español no sólo no disminuyó entonces, volviendose a ampliar en el XVIII, lo cual permitió a España mantener la comunicación con sus colonias mediante sus Flotas de Indias (América) y el Galeón de Manila (Filipinas). En 1714, ya bajo la dinastía de los Borbones, se creó una Secretaría de la Armada que impulsó la reforma, modernización y expansión de la Armada en el siglo XVIII. Estas medidas fueron determinantes para asegurar la supremacía naval española, por lo menos en el Atlántico.

La amenazante Armada Inglesa, que desde finales del siglo XVII rivalizaba con Francia y España en el dominio de los mares, sufrió varias derrotas en el siglo XVIII que la mantuvieron en una posición secundaria hasta 1805.

Imagen:Cartagena - Fortaleza San Felipe de Barajas - 20050430bis.jpg

En 1741 la Marina Inglesa sufrió la derrota más grande de su historia, durante la Batalla de Cartagena (ver Guerra de la Oreja de Jenkins) cuando una enorme flota de 186 buques ingleses con 23.000 hombres a bordo atacaron el puerto español de Cartagena de Indias (hoy Colombia). Esta acción naval fue la más grande de la historia inglesa, y la segunda más grande de todos los tiempos después de la Batalla de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial. Tras un mes de intenso fuego de cañón entre los buques ingleses y las baterías de defensa de la Bahía de Cartagena y del Fuerte de San Felipe de Barajas, los asaltantes se batieron en retirada tras perder 50 navíos y 18.000 hombres. Tras la derrota los ingleses prohibieron la difusión de la noticia y la censura fue tan tajante que pocos libros de historia ingleses contienen este episodio de su historia. Incluso en nuestros días poco se sabe de esta gran contienda militar, frente al muy conocido episodio de Trafalgar o incluso de la "Armada invencible"

Un error historiográfico muy comun es el que dice que la superioridad naval británica impidió completamente el comercio americano, pero en realidad la flota de galeones que unia España con América se perdio solamente en 4 ocasiones a lo largo de 400 años. En ese sentido, tampoco es conocido el episodio que tuvo lugar en 1780, durante el reinado de Carlos III(y en la guerra que se mantenia con Inglaterra a causa de los Pactos de Familia), cuando el almirante Luis de Córdoba apresó un gran convoy inglés en el Cabo de San Vicente(donde tuvieron lugar 4 batallas, véase Batallas del Cabo de San Vicente). El convoy estaba formado por 55 buques, de los que fueron apresados 52 (36 fragatas, 10 bergantines y 6 paquebotes).

Al divisar a la escuadra española (con algunas unidades francesas) al mando de don Luis de Córdova, en vez de hacerle frente la escolta del convoy, ésta se dio a la fuga, y los mercantes, algunos de ellos armados con más de 30 cañones, apenas opusieron resistencia.

La derrota, en esta ocasion de Su Graciosa Majestad, fue doble, en el sentido de que no sólo se perdieron esos barcos, sino que todos pasaron a engrosar la Real Armada de su Católica Majestad, dando años de buenos servicios y llegando a portar hasta 40 cañones.

En resumen: 52 transportes; 3.000 prisioneros; 80.000 mosquetes; vestuario para doce regimientos de infantería; un millón de libras en oro acuñado y lingotes; numerosos efectos navales y provisiones. Los británicos estimaron el valor, únicamente de las mercancías, en 1,6 millones de libras de la época.

[editar] Felipe V y sus hombres reforman la Armada

El deseo de las otras potencias por reducir el poder de España y quedarse con algunas de sus posesiones no podía quedar zanjado con el testamento real. Por lo que la Guerra de Sucesión era casi inevitable. Y esta guerra y las negligencias cometidas en ella llevaron a nuevas derrotas para las armas españolas, llegando incluso al propio territorio peninsular. Así se perdió Orán, Menorca y la más dolorosa y prolongada que fue Gibraltar, donde había únicamente 50 españoles defendiéndolo contra la flota anglo-holandesa. Pérdida territorial mantenida porque en los tratados que dieron fin a la guerra (Utrecht) la nueva dinastía no supo o no quiso hacer valer sus derechos.

Felipe V no estaba preparado para dirigir el reino más grande de aquel momento y él lo sabía; pero también supo rodearse de las personas más preparadas que trajeron un proyecto y la Armada, es la primera vez que puede llamarse así, fue uno de los puntos donde más éxitos se lograron.

Este éxito fue precedido de varias reformas en el sistema contributivo y una mejora sustancial en el estado de las arcas reales. Una vez saneadas las finanzas públicas pudo acometerse el proyecto de crear una armada y después abastecerla de barcos en calidad y cantidad suficiente como para defender todo el Imperio.

El primero de los reformadores fue José Patiño. Este italiano, uno de los mejores técnicos navales del siglo XVIII, comenzó por la reestructuración de las flotas y las pequeñas armadas en una institución única y común. Así mismo creó nuevos astilleros como Cádiz o Ferrol y creó arsenales de donde pudieran salir los cañones, munición, herrajes y demás enseres para poder armar todos los barcos que debían construirse. Patiño logró poner a flote 56 barcos y 2.500 nuevos cañones. La labor de Patiño ha sido siempre recordada por la Armada, hasta el punto que, en el siglo XXI, uno de los buques de aprovisionamiento logístico fue bautizado con su nombre.

Durante el resto del siglo, la superioridad de la Armada Española sobre todas las demás, y especialmente en el Atlántico, fue manifiesta, como se demostró, entre otras ocasiones en la llamada, por los ingleses, guerra de la oreja de Jenkins.

[editar] De la batalla de Trafalgar y guerras Napoleónicas a la muerte de Fernando VII

Artículo principal: Batalla de Trafalgar

El 21 de octubre de 1805, forzada a la batalla por Napoléon, la flota franco-española fue derrotada en la Batalla de Trafalgar. Muchas de las tripulaciones españolas reclutadas por el comando napoleónico, eran soldados de tierra, mendigos recientemente agrupados y campesinos, algunos incluso nunca habían disparado un arma, en contraste con las tripulaciones británicas bien preparadas que habían visto muchas acciones navales. La pérdida de muchos marineros experimentados en una epidemia de fiebre amarilla en 1802-04, había condicionado a una acción apresurada reuniendo una fuerza tan disminuida. En contraste, las atrevidas tácticas de Nelson se aprovecharon de las dificultades, la imprevisión y la falta de liderazgo de los franceses.

También cabe destacar,que en contra de la opinión generalizada por parte de la historiografia inglesa y también española,la Batalla de Trafalgar no significó ni mucho menos la destruccion de la Real Armada Española, que tras 1805 siguió siendo de las marinas mas poderosas de todo el globo, pese a haber perdido 19 buques, entre navios y fragatas.

Buques18051806Diferencia
Navíos5442-12
Fragatas3730-7
Corbetas20200
Jabeques440
Urcas15150
Bergantines50500
Paquebotes440
Balandras10100
Goletas38380
Otros15150
TOTAL247228-19

Tal como muestra la tabla,la diferencia de buques entre 1805 y 1806 es de 19. Cifra significativa, sin lugar a dudas, hablando de la pérdida de 12 grandes navíos con entre 74 y 120 cañones y fragatas de unos 30, pero se puede comprobar que no fue una catástrofe y la Armada seguía siendo una potencia naval de primer orden. El año del desastre de Trafalgar supuso a la Armada la pérdida del 7,7% de su lista de buques, aun siendo cierto que supuso una reduccion de casi el 20% de su flota en grandes buques de combate. La Armada no se perdió en este episodio en realidad, sino que poco después se produjo la invasión napoleónica de la península ibérica y la posterior guerra contra Francia y, por consiguiente, una gran escasez de recursos para dedicar al mantenimiento de la Armada, pues habían de dedicarse a la propia supervivencia española como nación independiente, teniendo además en cuenta que con anterioridad a Trafalgar la situación financiera de la corona española no estaba en el mejor de los estados posibles. Esto minó los recursos disponibles para la Armada, que tuvo que hacer frente con posteridad a lo que ya durante la guerra empezó a suceder en las colonias americanas: los movimientos independentistas.

De hecho, volviendo a la guerra contra Inglaterra de inicios del siglo XIX, en 1807, los ingleses volvieron a sufrir un descalabro cuando intentaron tomar Buenos Aires, sufriendo casi 5000 bajas de 15000 hombres enviados para tal expedicion frente a sólo 800 bajas españolas. Este es otro hecho de armas que demuestra que la historia la suelen narrar los vencedores, en este caso, los de las guerras napoleónicas, puesto que tampoco es un episodio muy conocido pese a que triplica las bajas inglesas en Trafalgar y duplica las bajas españolas en la misma batalla.

En 1817 se elaboró un Plan Naval para la reconstruccion de la flota por parte del ministro de Fernando VII Vázquez Figueroa, cuya intención era adquirir 20 navíos, 30 fragatas, 18 corbetas, 26 bergantines y 18 goletas. Se adquirieron 6 buques como partida inicial en Francia, pero el ministro fue posteriormente apartado, por lo que no se cumplió su plan y, desoyendo a los mandos de la Armada, se adquirieron buques rusos de segunda mano a la Marina del Zar, lo que fue un escándalo y seguramente una de las peores inversiones de la Armada. Los buques estaban podridos y en pésimas condiciones marineras, por lo que no tardaron en ser dados de baja.

En estos años, incluyendo las pérdidas en las guerras de independencia hispanoamericanas, la Armada se encontraba en una de las peores situaciones de su historia y, desde luego, en la peor de su historia hasta entonces. En 1824, en el primer esfuerzo por regenerar la Armada, se encargaron tímidamente 3 fragatas de 50 cañones que se terminaron en 1826, resultando excelentes a lo largo de su vida operativa.

En septiembre de 1833, momento de la muerte de Fernando VII, la Armada sólo disponía de 3 navíos, 5 fragatas, 4 corbetas y 8 bergantines, con los arsenales en un estado penoso. Pocos comentarios hacen falta, volviendo a echar un vistazo a la tabla superior, para explicar lo terriblemente negativo que resultó el reinado de Fernando VII para la Armada. Imagen:Isla de Luzon.JPG Vázquez Figueroa volvió a su cargo como ministro a la muerte del rey, pero tuvo que enfrentarse con la Primera Guerra Carlista. En aquellos años se empezaron a introducir los buques de vapor lo que, debido al atraso industrial español, obligó inevitablemente a la compra de buques al extranjero.

[editar] El fin del Imperio de ultramar

El otro gran evento del siglo XIX para la Armada fue la guerra hispano-americana de 1898. La Armada se encontraba afectada por la larga crisis económica y política que padecía España a fines del siglo XIX. Esta situación fue hábilmente utilizada por los líderes norteamericanos que vieron en esto la oportunidad de presentar ante el mundo la nueva América como novísima potencia mundial económica y militar. Previamente el comando naval americano había estudiado el dificil momento que pasaba España y su poca capacidad de respuesta, más aun acrecentada por la lejanía de sus bases.

El rápido ataque por parte de los estadounidenses cumplió estos planes estratégicos y logró en el campo de batalla una rápida efectividad a pesar de los grandes esfuerzos y el gran valor de las fuerzas navales españolas. Fue el encuentro de la antigua gran potencia, en ese momento en crisis y la nueva potencia en auge, presentándose internacionalmente con una acción espectacular. Y en verdad significó el gran impulso para la nación estadounidense, pero para su antagonista, la acentuación de una crisis que no se resolvería sino hasta la segunda mitad del siglo XX, cuando la Armada española consiguió recuperar sus fuerzas y ubicarse nuevamente entre las armadas más importantes del mundo.

[editar] De la Guerra Hispano-estadounidense a la Guerra Civil

La Guerra Hispano-norteamericana.

[editar] La Armada tras la Guerra Civil

En los primeros tiempos del Franquismo, las Fuerzas Armadas Españolas estuvieron pobremente armadas y aún menos preparadas para ninguna otra acción que no fuese reprimir insurrecciones locales (el llamado Enemigo interior). Así, los militares ensalzaban las virtudes del caballo frente a los carros de combate y el valor frente al equipamiento.<ref name="aventura63">Juan Carlos Losada Malvárez, Miseria en el ejército de Franco, nº 63 de La aventura de la Historia, Arlanza Ediciones, Madrid, enero 2004.</ref>. Esto fue así por propio deseo del dictador. Unos ejércitos modernos, bien formados y entrenados, requerían el contacto con naciones desarrolladas y democráticas; lo que podía llegar a ser peligroso<ref name="aventura63"/>. Durante años calaron hondo en las FF.AA. frases como la pronunciada por Franco que, ante el peligro de invasión, los españoles tenían para oponerse a los aviones, carros de combate, destructores y acorazados... el corazón y la cabeza; pero en el fondo anhelaban el equipamiento de otras naciones<ref name="aventura63"/>.

Por otra parte las posibilidades de poseer tecnología punta eran muy escasas, sólo en contadas ocasiones España tenía acceso a armas y sistemas de armas relativamente modernos.<ref name=”lacasa”>Fernando Rueda, La Casa, Ediciones Temas de Hoy, Madrid, 1993, ISBN 84-7080-303-3</ref>.

Estas dos causas hacían que España contara con una Armada paupérrima, desde el punto de vista de los estándares europeos.

La situación fue mejorando paulatinamente desde mediados de los años 50 cuando la presión de otros países por mantener a España aislada fue disminuyendo. Así en 1954 en la cúpula de la dictadura franquista ya se sospechaba que las naciones occidentales y en especial Estados Unidos, necesitaban de España en la Guerra Fría y les permitirían adquirir y construir armamentos modernos, además de facilidades financieras <ref name="garras">Ángel Viñas, En las garras del águila, Editorial Crítica, Madrid, 2003, ISBN 848432477</ref>.

[editar] La marina y la aviación franquistas y de la transición

Imagen:Dedalo(R01).jpg Hasta los años 50, los buques de los que disponía la Armada Española tenían una tecnología similar a la de las armadas de la Segunda Guerra Mundial. Lo mismo sucedía con los aviones del Ejército del Aire Español.

El año 1953, en plena guerra fría, ante el peligro de un ataque soviético contra los Estados Unidos por el Mediterráneo, los gobiernos de España y EE.UU. firmaron unos acuerdos a partir de los cuales se instalan bases estadounidenses en España, bajo pabellón español <ref> Las relaciones políticas, económicas y culturales entre España y los Estados Unidos en los siglos XIX y XX. ANTONIO ÑÍGUEZ BERNAL Universidad Complutense [1]</ref> y con algunas zonas exclusivas para cada nación, varias bases de utilización conjunta hispano-norteamericana, en las que los contactos entre militares españoles y norteamericanos fueron continuos. A raíz de esos acuerdos, se modernizaron hasta 30 buques de la Armada española. Además, desde 1954, los EE.UU. prestan a la Armada española una serie de buques que, en su mayoría, deben recoger las marinos españoles en puertos norteamericanos. <ref name="buque">Varios, El Buque en la Armada Española, ISBN 848504150X</ref> Al mismo tiempo, el Ejército del Aire empieza a recibir aviones modernos. Así, en la década de los 50 recibe los Grumman Albatros, los Sabre y los T-33 entre otros <ref>Página oficial del E.A. Aeronaves históricas [2].</ref>, En los años 60 llegó el turno de los Starfighter y de los Caribou, y en los 70 de los Phantom y F-5, todos ellos aviones modernos en su época. La entrega de esos buques y aviones se hizo mayoritariamente en EE.UU., donde también se impartieron los cursos de adiestramiento para capacitar a los militares españoles en el empleo de esas nuevas armas, lo que implicó estancias en EE.UU. de meses, y en algunos casos, de más de un año<ref>Portal Aeronáutico en Español. F104. Su Historia. [3].</ref><ref>USS Cabot/SNS Dedalo The Last Light Carrier [4]</ref>.

Estos contactos, junto a la naturaleza misma de la actividad naval y aérea, que implica el contacto con el exterior, hizo que aviadores y marinos españoles adquiriesen un buen nivel tecnológico y se convenciesen de que las programaciones y planes a largo plazo así como un desarrollo militar autónomo, eran una necesidad<ref>LA REFORME MILITAIRE [5]</ref>.

Así, en 1964, nació el PLANGENAR<ref>La fragata «Baleares», en Cartagena por última vez [6].</ref>, que estuvo vigente hasta mediados de los 80, tras su última revisión de 1976. Gracias a ese plan, a principios de los 80, la Armada Española disponía de unidades modernas y esperaba recibir en poco tiempo un nuevo portaaviones, tres nuevas fragatas y cuatro nuevos submarinos.

[editar] Modernización de la Armada y Plan ALTAMAR

Concluida la Transición, el año 1978, la Armada Española estaba formada por las siguientes unidades modernas<ref name="armada">La Armada Española, Editorial San Martín, 1978, ISBN 84-7140-172-X</ref>:

  • 5 fragatas tipo Baleares (1970).
  • 4 submarinos tipo Daphné (1972).
  • 1 corbeta tipo Descubierta (1975), estando prevista la entrega de 4 más que estaban en construcción y de 3 más que estaban ya encargadas.
  • 6 patrulleros tipo Lazaga (1974).
  • 6 patrulleros tipo y Barceló (1975).
  • 2 buques oceanográficos tipo Malaspina (1973).
  • 4 buques oceanográficos auxiliares tipo Castor (1966).
  • Un Arma Aérea moderna con helicópteros AB 212, SH 3D, Hughes 500 ASW y aviones V/STOL AV-8 Matador.

Además, en el PLANGENAR de la Armada de 1977, estaba prevista la construcción de

  • 1 portaaeronaves Almirante Carrero (prevista su botadura para el 81) que se bautizaría finalmente como Príncipe de Asturias). Era un proyecto abandonado de la Armada de los Estados Unidos para disponer de otro portaaviones pequeño (baby carrier o portaaviones ligero en el argot militar) que sustituyese al R-01 Dédado (que se daría de baja en 1989). El proyecto se denominaba Sea Control Ship, en realidad un crucero del que podían despegar algunos aviones STOVL, inicialmente concebido para controlar la escolta de convoyes atlánticos, considerados vitales en caso de desatarse la Tercera Guerra Mundial, rápido de fabricar y barato de mantener<ref name="portaaviones1">Juan José Fernández Martín, El R-11 Príncipe de Asturias un portaaviones para la Armada, nº 1 del Especial Portaaviones de Fuerza Naval, Ediciones MC, Valencia, 2002</ref>. Este anteproyecto fue tomado por la Empresa Nacional Bazán y modificado hasta convertirlo en el portaaviones Príncipe de Asturias.
  • 3 FFG tipo Santa María (orden de ejecución de 1977), modelo la clase Oliver Pearry norteamericana modificada, aumentando, entre otros detalles, la capacidad antisubmarina.
  • 4 cuatro submarinos tipo Agosta (previstos para el 79).

Junto a estos buques modernos, la Armada contaba con 3 unidades con menos de 20 años, que eran los dos destructores tipo Roger de Lauria y una de las corbetas tipo Atrevida.

Los demás naves de la Armada contaban con 35 años o menos desde su botadura, es decir, estaban dentro de su ciclo de vida útil, salvo 4 de los 5 tipo Lepanto, los dos tipo Liniers, el Pinzón.

Los buques anfibios eran del 44, 45, 52 y 53 salvo en el caso de los tipo Edic. las BDK, que eran del 66.

Los dragaminas y cazaminas tenían entre 18 y 25 años.

Pero 15 años después, a principios de los 90, la situación de la Armada era algo difícil. Los que en el 78 eran buques modernos ya habían sobrepasado la mitad de su vida operativa. Ya no había destructores, los buques anfibios habían sido sustituidos por otros de procedencia extranjera, y la mayoría de los buques tenía más de 20 años. Para sustituir las bajas, la Armada solo había recibido el Príncipe de Asturias, las fragatas tipo Santa María, los submarinos y algunas pocas unidades más. La Armada diseñó un plan posibilista para ser dotada de los medios considerados necesarios hasta el primer tercio del siglo XXI. Este plan sustituía al obsoleto PLANGENAR de 1977 y se llamó Plan ALTAMAR.

Ya en 1977, al revisarse la segunda fase del programa naval, en el PLANGENAR, la Armada consideró la necesidad de nuevos escoltas para acompañar al Príncipe de Asturias, por lo que se decide la construcción de tres fragatas tipo Santa María. Posteriormente se decidió la construcción de una cuarta fragata.

Juntos, el Príncipe de Asturias y las fragatas clase Santa María, formaron el Grupo Alfa a finales de los años 80.

Como continuación del PLANGENAR de la Armada de 1977, y para sustituir los viejos destructores, dragaminas y buques anfibios, se desarrolló el Plan ALTAMAR ([7]).

Los objetivos de este plan eran:

  • No ser excesivamente ambicioso como lo habían sido otros anteriores que no llegaron a realizarse.
  • Abarcar toda la dotación de buques, excepto las corbetas, patrulleros y naves de menor porte.
  • Renunciar a dos puntales considerados claves por la Armada: los submarinos nucleares y el segundo portaaviones.
  • Tratar de lograr la máxima independencia respecto de otras naciones.
  • Su ejecución llevaría de 10 a 15 años.

De esta forma las líneas de la ejecución fueron las siguientes:

  • La Armada fue muy comedida en sus peticiones.
  • Se realizaron las dos renuncias mencionadas.
  • La mayoría de los barcos fueron apuestas conjuntas. Así los buques de asalto anfibio eran un proyecto hispano-holandés, igual que los buques de aprovisionamiento logístico; los cazaminas eran hispano-británicos, los submarinos hispano-franceses; sin embargo las fragatas F-100 (la clave del plan y la parte más cara) eran diseños y desarrollos españoles<ref name="barcos">Chris Chant, Barcos de guerra, Editorial Libsa, Madrid, 2006, ISBN 84-662-1252-3</ref>.
  • El Plan se terminó en el 2005, a excepción de los submarinos<ref name="submarinos">Chris Chant, Submarinos de guerra, Editorial Libsa, Madrid, 2006, ISBN 84-662-1310-4</ref>.

Pero la realidad demostró que la situación económica española daba para mucho más de lo presupuestado. Más aún la situación política, que tuvo que enfrentarse al problema de dar carga de trabajo a los astilleros. Por último los acontecimientos y acuerdos políticos y de otra índole hicieron que la ejecución del Plan, si bien es cierto que en algunos apartados fue recortada, casi llegara a duplicar lo planificado inicialmente y dio como resultado una Armada moderna y en crecimiento que está considerada como la sexta del mundo por potencial y proyección, en un empate técnico con la italiana, según comparativa de Íñigo Puente<ref name="comparativa">Íñigo Puente, Comparativa de las armadas del mundo, [8], última edición 1999, última visita 21/9/2006</ref>.

[editar] Fuerza Naval de la Armada Española

Imagen:Spanish aircraft carrier Principe de Asturias.jpg

Imagen:Spanish frigate Santa Maria (F 81) 051022-N-4374S-012.jpg A continuación se listan los buques y unidades.

( ) Entre paréntesis fecha de alta en la Armada.

[ ] Entre corchetes desplazamiento a plena carga en toneladas métricas.

[editar] Buques de combate principales

  • Portaaviones Clase Príncipe de Asturias (R11) [9]:
    • R-11 Príncipe de Asturias (1988) [17.188 Tm]
  • Fragatas Clase Álvaro de Bazán [10]:
    • F-101 Álvaro de Bazán (2002) [6.250 Tm]
    • F-102 Almirante Juan de Borbón (2003) [6.250 Tm]
    • F-103 Blas de Lezo (2004) [6.250 Tm]
    • F-104 Méndez Núñez (2006) [6.250 Tm]
    • F-105 Roger de Lauria - En construcción - Entrega prevista para 2012 [6.250 Tm]
    • F-106 Juan de Austria - Pendiente de la aprobación del Consejo de Ministros [6.250 Tm]
  • Fragatas Clase Santa María [11]:
    • F-81 Santa María (1986) [4.017 Tm]
    • F-82 Victoria (1987) [4.017 Tm]
    • F-83 Numancia (1988) [4.017 Tm]
    • F-84 Reina Sofía (1990) [4.017 Tm]
    • F-85 Navarra (1994) [4.017 Tm]
    • F-86 Canarias (1994) [4.017 Tm]
  • Submarinos Clase Galerna [12]:
    • S-71 Galerna (1983) [1490 Tm Superficie, 1.740 Tm Inmersión]
    • S-72 Siroco (1983) [1490 Tm Superficie, 1.740 Tm Inmersión]
    • S-73 Mistral (1985) [1490 Tm Superficie, 1.740 Tm Inmersión]
    • S-74 Tramontana (1986) [1490 Tm Superficie, 1.740 Tm Inmersión]
  • Submarinos Clase S-80 [13]:
    • S-81 En construcción - Entrega prevista para 2011 [2.400 Tm]
    • S-82 En construcción - Entrega prevista para 2012 [2.400 Tm]
    • S-83 En construcción - Entrega prevista para 2013 [2.400 Tm]
    • S-84 En construcción - Entrega prevista para 2014 [2.400 Tm]
    • S-85 Previsto
    • S-86 Previsto
  • Buque de apoyo y salvamento de submarinos Clase BAM [14]:
    • Pendiente catalogación y denominación - Previsto
    • Sustituirá al actual A-20 Neptuno próximo al fin de su vida útil.
    • Los 4 primeros submarinos S-80A en fase de construcción sustituyen a los S-60 (clase Daphné) y los 2 adicionales (S-80B) propuestos previsiblemente sustituirán a los S-70 (clase Agosta).

[editar] Buques auxiliares

  • Buque de inteligencia Clase BAM
    • Pendiente catalogación y denominación - Previsto
    • Sustituirá al actual A-111 Alerta próximo al fin de su vida útil.
  • Buque oceanográfico Clase BAM
    • Pendiente catalogación y denominación - Previsto
    • Sustituirá al actual A-52 Las Palmas próximo al fin de su vida útil.
  • Buques de carga general
    • A-01 Contramaestre Casado (1983) [5.300 Tm]
    • A-04 Martín Posadillo (2000) [1.920 Tm]
    • A-05 El Camino Español (1999) [4.560 Tm]

[editar] Buques de medidas contra minas

  • Cazaminas Clase Segura:
    • M-31 Segura (1999) [585 Tm]
    • M-32 Sella (1999) [585 Tm]
    • M-33 Tambre (2000) [585 Tm]
    • M-34 Turia (2000) [585 Tm]
    • M-35 Duero (2004) [585 Tm]
    • M-36 Tajo (2005) [585 Tm]
  • Buque de Mando y apoyo Clase BAM [17]:
    • Pendiente catalogación y denominación - Previsto
    • Sustituirá al Diana próximo al fin de su vida útil.
  • Buque de Mando y apoyo a la flota MCM (medidas contra minas) Clase Descubierta
    • M-11 Diana (1979) [1.666 Tm]

[editar] Buques de asalto anfibio

  • Buques de desembarco anfibio Clase Newport [19]:
    • L-41 Hernán Cortés (Construido en 1971 / Alta en la Armada 1994) ex.LST-1197 USS Barnstable County [8.450 Tm]
    • L-42 Pizarro (Construido en 1971 / Alta en la Armada 1995) ex.LST-1196 USS Harlan County [8.450 Tm]
    • Los buques de desembarco anfibio "Pizarro" y "Hernán Cortés" serán dados de baja en la Armada próximamente, sus funciones pasarán a ser desempeñadas por el nuevo LHD Juan Carlos I, actualmente en construcción en las instalaciones de Navantia en Ferrol.
  • Lanchas de desembarco Clase LCM1E:
    • L601 (2001) [108 Tm]
    • L602 (2001) [108 Tm]
    • L603 (2006) [108 Tm]
    • L604 (2006) [108 Tm]
    • L605 (2006) [108 Tm]
    • L606 (2006) [108 Tm]
    • L607 (2007) [108 Tm]
    • L608 (2007) [108 Tm]
    • L609 (2007) [108 Tm]
    • L610 (2007) [108 Tm]
    • L611 (2007) [108 Tm]
    • L612 En construcción - Entrega prevista para 2007 [108 Tm]
    • L613 En construcción - Entrega prevista para 2007 [108 Tm]
    • L614 En construcción - Entrega prevista para 2007 [108 Tm]

[editar] Patrulleros

  • Patrulleros Oceánicos Clase BAM [20]
    • BAM 01 En construcción - Entrega prevista para 2009 [2.650 Tm]
    • BAM 02 En construcción - Entrega prevista para 2009 [2.650 Tm]
    • BAM 03 En construcción - Entrega prevista para 2010 [2.650 Tm]
    • BAM 04 En construcción - Entrega prevista para 2010 [2.650 Tm]
    • BAM 05 Pendiente de la aprobación del Consejo de Ministros [2.650 Tm]
    • BAM 06 Pendiente de la aprobación del Consejo de Ministros [2.650 Tm]
    • BAM 07 Pendiente de la aprobación del Consejo de Ministros [2.650 Tm]
    • BAM 08 Pendiente de la aprobación del Consejo de Ministros [2.650 Tm]
    • BAM 09 Previsto
    • BAM 10 Previsto
    • BAM 11 Previsto
    • BAM 12 Previsto
  • Patrulleros de Altura Clase Serviola [21]:
    • P-71 Serviola (1991) [1.106 Tm]
    • P-72 Centinela (1991) [1.106 Tm]
    • P-73 Vigía (1992) [1.106 Tm]
    • P-74 Atalaya (1992) [1.106 Tm]
  • Patrulleros de Altura Clase Descubierta
    • P-75 Descubierta (1978) [1.666 Tm]
    • P-76 Infanta Elena (1980) [1.666 Tm]
    • P-77 Infanta Cristina (1980) [1.666 Tm]
    • P-78 Cazadora (1981) [1.666 Tm]
    • P-79 Vencedora (1982) [1.666 Tm]
  • Patrulleros de Apoyo a la Pesca Clase Alborán
    • P-62 Alborán (1997) [1.428 Tm]
    • P-63 Arnomendi (2000) [1.414 Tm]
    • P-64 Tarifa (2004) [1.475 Tm]
  • Patrulleros costeros Clase Barceló
    • P-11 Barceló (1976) [134 Tm]
    • P-12 Laya (1976) [134 Tm]
    • P-14 Ordóñez (1977) [134 Tm]
    • P-15 Acevedo (1977) [134 Tm]
    • P-16 Cándido Pérez (1977) [134 Tm]
  • Patrulleros costeros Clase Anaga
    • P-21 Anaga (1980) [350 Tm]
    • P-22 Tagomago (1982) [350 Tm]
    • P-23 Marola (1981) [350 Tm]
    • P-24 Móuro (1981) [350 Tm]
    • P-25 Grosa (1981) [350 Tm]
    • P-26 Medas (1981) [350 Tm]
    • P-27 Ízaro (1981) [350 Tm]
    • P-28 Tabarca (1981) [350 Tm]
    • P-30 Bergantín (1982) [350 Tm]
  • Patrulleros Clase Conejera
    • P-31 Conejera (1981) [85 Tm]
    • P-32 Dragonera (1981) [85 Tm]
    • P-33 Espalmador (1982) [85 Tm]
    • P-34 Alcanada (1982) [85 Tm]
  • Patrulleros Clase Toralla
    • P-81 Toralla (1987) [133 Tm]
    • P-82 Formentor (1988) [133 Tm]
  • Patrulleros de vigilancia costera Clase PCV
    • P-111 (1975) [20.8 Tm]
    • P-114 (1979) [20.8 Tm]
    • Los patrulleros de la clase "Barceló", "Anaga", "Conejera", "Toralla" y "Descubierta" serán sustituidos por los patrulleros BAM (Buques de Acción Marítima); actualmente hay 4 en construcción cuyas entregas a la Armada comenzarán a partir de 2010, de un total de 12 previstos con fines Oceánicos. [23]
    • Las funciones de vigilancia costera pasarán a ser desempeñadas por la Guardia Civil.

[editar] Buques Escuela

  • Lanchas de Instrucción tipo A-80 Guardiamarina
    • A-82 Guardiamarina Salas (1983) [90 Tm]
    • A-83 Guardiamarina Godínez (1983) [90 Tm]
    • A-84 Contramaestre Antero (1984) [90 Tm]
    • A-85 Contramaestre Lamadrid (1984) [90 Tm]
  • Lanchas de Instrucción tipo A-120 Guardiamarina
    • A-121 Guardiamarina Barrutia (2006) [36 Tm]
    • A-122 Guardiamarina Chereguini (2006) [36 Tm]
    • A-123 Guardiamarina Rull (2007) [36 Tm]
  • Yate A-76 Giralda ( 1993 ) [81,68 Tm]
  • Veleros A-72 Arosa ( 1981 ) [52 Tm], A-74 La Graciosa ( 1988 ) [38 Tm], A-75 Sisargas ( 1995 ), A-77 Sálvora ( 2001 ) [23,5 Tm] y A-78 Peregrina ( 2007 ).

[editar] Remolcadores

(Uno de los dos será retirado en 2007)

[editar] Buques en reserva

[editar] La flotilla de aeronaves

  • Tercera Escuadrilla:
    • Formada por 10 helicópteros AB-212. Inicialmente dedicada a la guerra antisubmarina y antisuperficia, incluso con versiones especializadas en ELINT y guerra electrónica. Actualmente pueden cumplir una gran variedad de misiones como helicóptero utilitario. Se emplean como transporte de asalto para la infanteria de Marina[25].
  • Cuarta Escuadrilla:
    • Formada por 4 aviones birreactores de vigilancia y transporte Cessna Citation II. Sus misiones son de vigilancia marítima,transporte VIP y reconocimiento táctico [26].
  • Quinta Escuadrilla:
    • Formada por 8 helicópteros SH-3D/H, inicialmente dedicados a la guerra antisubmarina y antisuperficie, aunque actualmente dedicados en mayor medida a misiones de transporte de asalto con el desmontaje de sus sistemas electrónicos, pudiendo transportar hasta 25 infantes de Marina y SAR; y 3 SH-3D/H, versión especializada en alerta temprana(AEW) con radar Searchwater [27].
  • Sexta Escuadrilla:
    • Formada por 10 helicópteros Hughes 500. Inicialmente fueron adquiridos como helicóptero ligero para cometidos antisubmarino, actualmente se les usa como helicópteros de vigilancia, enlace, correccion de tiro naval e iluminación para armas de guia láser [28].
  • Novena Escuadrilla:
    • Formada por 16 cazas Harrier AV8B II Plus y un Biplaza TAV-8B. Funciones de proteccion aérea de la flota, cobertura para la Infantería de Marina, supresión de defensas y reconocimiento [29].
  • Décima Escuadrilla:
    • Formada por 12 helicópteros SH-60 B SeaHawk, dedicados a la guerra antisubmarina y antisuperficie [30].
    • Aprobada la adquisición de 28 helicópteros NH-90 para la Armada cuya finalidad será homogeneizar la flotilla de aeronaves y sustituir a los veteranos AB-212, SH-3 y Hughes 500, de manera que a partir de 2010 progresivamente las diferentes escuadrillas podrían quedar constituidas de la siguiente manera:
  • Tercera Escuadrilla: 14 NH90 TTH para la proyección de fuerzas a bordo de los buques anfibios principalmente.
  • Cuarta Escuadrilla: 4 aviones birreactores de vigilancia y transporte Cessna Citation II en Rota.
  • Quinta Escuadrilla: 6 NH90-AEW (alerta temprana) y 8 NH90 NFH(Multipropósito Naval). Formarían parte de la UNAEMB(Unidad Aerea Embarcada) del PdA o del BPE.
  • Sexta Escuadrilla: ¿Sustitutos H500?
  • Novena Escudrilla: 16 AV-8B Harrier II Plus y un TAV-8B (biplaza). Basados en Rota,formarían parte de la UNAEMB(Unidad Aerea Embarcada) del PdA o del BPE.
  • Décima Escuadrilla: 12 SH-60B. Basados en Rota,formarían la unidad embarcada típica de las fragatas F-100 y F-80.

[editar] El futuro<ref>El futuro de la Armada. Página oficial de la Armada Española</ref>

La Armada Española estaba finalizando su proceso de modernización a principios del siglo XXI y así lo afirmó el Almirante General de la Armada ante la Comisión de Defensa de Las Cortes, donde afirmó que este arma ya no tiene que utilizar buques de segunda mano o naves de construcción foránea. El futuro puede deparar a la Armada española grandes oportunidades y también inmensos retos. Por lo que respecta al equipamiento el futuro puede ser como sigue:

[editar] Capacidad aeronaval

El transporte y utilización de aviones se verá potenciada con la entrada en servicio para 2008 del Buque de Proyección Estratégica, que desplazará 27.000 toneladas y tendrá capacidad para albergar treinta aeronaves, el cual, junto con el Portaaviones Príncipe de Asturias, serán los buques insignia y puntales de la flota.

En la próxima década se deberá tomar la difícil decisión de perfilar al relevo del Príncipe de Asturias, teniendo que apostar entre los portaaviones CV o proseguir con los STOVL, la decisión dependerá muy posiblemente del resultado del proyecto F-35B, avión que por sus caracteristicas muy superiores es sustituto natural de los Harrier II de la Armada y que también podrán operar en el BPE. No obstante, fuentes oficiales afirman que la entrada o no en dicho proyecto no está en su agenda por el momento<ref name="avion292">Julio Maiz, F-35 Nubarrones en el horizonte, nº 292 de Avion Revue, Motor Press Ibérica, Madrid, octubre de 2006</ref>.

El futuro portaaviones de todas maneras mejorará en prestaciones al Príncipe de Asturias y posiblemente supere las 30.000 toneladas, frente a las 17.000 del actual. Algunos autores han realizado dibujos y cuadros mostrando un portaaviones con pistas cruzadas de unas dimensiones parecidas al francés<ref name="revistanaval">http://www.revistanaval.com/, aparecido antes de su actualización en octubre de 2006</ref>. Le han dado el nombre referencial de Carlos III, pero oficialmente no existen noticias.

[editar] Los escoltas

Actualmente la 31ª escuadrilla se encuentra en proceso de modernización, las 5 F-70 clase Baleares van causando baja y las nuevas fragatas F-100 clase Álvaro de Bazán, uno de los principales proyectos de las FF.AA de los últimos años van entrando progresivamente en servicio. Actualmente hay 4 en servicio, la quinta se entregará para 2010 y la sexta en fase de estudio, se espera que sea aprobada a mediados del 2007. La 41º escuadrilla de escoltas está compuesta por las 6 fragatas F-80 clase Santa María, que entraron en servicio entre 1986 y 1995 y que actualmente se encuentran a la mitad de su vida útil, destacando su gran capacidad antisubmarina.

Por lo tanto, al entregarse las dos nuevas fragatas la Armada Española contará en un corto periodo de tiempo con 12 fragatas (6 F-100 y 6 F-80) que cubrirán con creces las necesidades de esta durante la próxima década.

[editar] El Arma Submarina Española

La flotilla de submarinos se encuentra en estos momentos sumergida en el ambicioso proyecto S-80, submarinos de fabricación nacional con sistema independiente del aire (AIP) que dificultará en enorme medida su detección por otras unidades que colocará a España a la cabeza mundial en construcción de submarinos no nucleares.

Fruto de la apuesta por el S-80, actualmente y tras la retirada de las 4 unidades de la clase Galerna, España ahora cuenta con los 4 submarinos de la clase Agosta que están a punto de finalizar su vida operativa, por lo que serán dados de baja y sustituidos por los 4 S-80A en construcción entre 2011 y 2014. En los próximos años salvo contratiempos en el proceso de construcción la Armada ejecutará la opción de construir 2 nuevos S-80B, por lo que en las próximas décadas el Arma Submarina estará compuesta esencialmente por submarinos de la clase S-80.

[editar] Los buques auxiliares

La Armada cuenta con una muy capaz flotilla de buques auxiliares, con el Petrolero de Flota Marqués de Ensenada y los Buques de aprovisionamiento en Combate Patiño y Cantabria, este último en construcción (se entregará en 2008). La modernidad de estos buques hacen que durante las dos próximas décadas tengamos esta faceta cubierta, el único pero puede darse por la condición de monocasco de los dos primeros pese a que las nuevas leyes no afectan a buques militares, tan sólo civiles.

[editar] La guerra de minas

La lucha contra las minas es quizá uno de los puntos débiles de la Armada española al no haberse desarrollado completamente el Plan ALTAMAR en este campo. Los vetustos buques de medidas contra minas han sido recientemente sustituídos por 6 nuevos cazaminas clase Segura con equipos de última generación.

[editar] Las unidades anfibias

Con el nuevo Buque de Proyección Estratégica previsto para 2008, se retirarán los buques de desembarco Pizarro y Hernán Cortés antes de 2010 y sus funciones pasarán a ser desempeñadas por el primero de los citados. Con esto se habrá terminado la modernización de este sector.

Las unidades anfibias se completarán con las nuevas lanchas de desembarco LCM-1.

[editar] Los patrulleros de costa

Las diversas clases de Patrulleros irán causando baja progresivamente y se irán incorporando los BAM (Buques de Acción Marítima) hasta un total de 12 oceánicos, otro de inteligencia y un último hidrográfico de manera que se reducirán y homogenizarán las unidades y se reducirá el personal necesario.

Así mismo se ha especificado a Navantia que dichos buques puedan ser modulables para desempeñar múltiples tareas como puede ser el rescate en el mar, atención por síndrome de descompresión, patrulla y vigilancia, lucha contra la contaminación y otras menores.

También se plantea sustituir a su buque de mando, el Diana por otro BAM a comienzos de la próxima década y otro nuevo Buque de Apoyo y Rescate sustituirá al Neptuno.

[editar] El vector aéreo

Por último la flotilla de aeronaves de la Armada sustituirá los helicópteros Bell AB-212, SH-3 y Hughes H-6 por los nuevos NH-90 de fabricación conjunta europea, por lo que a estos 28 nuevos aparatos adaptados a diversos cometidos (transporte, evacuación, guerra antisubmarina, alerta temprana ...), se unirán los 12 SH-60B que forman parte del sistema de combate de las fragatas F-80 y F-100 potenciando en gran medida las prestaciones de los helicópteros de la Armada.

En cuanto a aviones se refiere todo está en el aire; para sustituir a los Harrier II Plus sólo se baraja una opción, el F35B, proyecto liderado por EEUU y del que en caso de tener éxito a finales de la próxima década, es más que probable que la Armada adquiera alrededor de una quincena de cazas dependiendo de la entidad de su nuevo portaaviones.[cita requerida]. Entre tanto, se espera disponer de nuevos aviones Harrier II Plus para mantener la operatividad del Príncipe de Asturias hasta el fin de su vida útil.

[editar] Empleos de la Armada Española

Los empleos de Oficiales en la Armada Española son los de la siguiente tabla (ver Empleos y Divisas de la OTAN)

[editar] Oficiales generales

Código OTANOF-10OF-9OF-8OF-7OF-6
Imagen:Flag of Spain.svg España Imagen:SP Capitan General.gif Imagen:SP Almirante General.gif Imagen:SP Almirante.gif Imagen:SP ViceAlmirante.gif
Capitán General1 Almirante General Almirante Vicealmirante Contraalmirante

[editar] Oficiales

Código OTANOF-5OF-4OF-3OF-2OF-1OF-1OF-DOficial cadete
Imagen:Flag of Spain.svg España Imagen:SP Capitan Navio.gif Imagen:SP Capitan Fragata.gif Imagen:SP Capitan Corbeta.gif Imagen:SP Teniente Navio.gif Imagen:SP Alferez Navio.gif Imagen:SP Alferez Fragata.gif Imagen:SP Alumnos.gif
Capitán de Navío Capitán de Fragata Capitán de Corbeta Teniente de Navío Alférez de Navío Alférez de Fragata Guardiamarinas y aspirantes

[editar] Proezas históricas

  • La Armada Española, heredera de la Marinas de Castilla y Aragón, es una de las más antiguas del mundo.
  • La primera en disponer de una serie de reglamentos y normas que daban unidad al funcionamiento de cada buque de guerra.
  • Primera en utilizar la infantería de Marina (1537) y en contar con un destructor en servicio (1887). El Destructor, que dio nombre a toda una saga, fue diseñado por el oficial naval español Fernando Villaamil en 1885.
  • Creadora del concepto «actual» de desembarco anfibio (con carros de combate) puesto en práctica en el Desembarco de Alhucemas, resultando un éxito absoluto y poniendo fin a la contienda. Los oficiales a cargo de planificar el desembarco de Normandía, que supuso el principio del fin de la Segunda Guerra Mundial, estudiaron a fondo la estrategia empleada por la Armada Española tan sólo dos décadas antes.
  • La primera armada del mundo en utilizar aviones de despegue vertical, en concreto el Harrier AV-8A «Matador» en portaaeronaves, en este caso en el Dedalo (R 01) (EX-USS Cabot), esta práctica se ha extendido a otros países como EE.UU, R.U, Italia... En la actualidad España sigue operando con este tipo de aviones VSTOL.

[editar] Batallas destacadas

[editar] Unidades de la Armada a lo largo de su historia

[editar] La Armada de finales del XIX

[editar] Siglo XX

[editar] Véase también

[editar] Bibliografía

  • La marina militar española, Francisco Condeminas, 2000, ISBN 84-930472-4-4
  • El poderío naval español. Historia de la Armada española del siglo XVII, David Goodman, 2001, ISBN 84-8307-403-6
  • El buque en la Armada Española, Enrique Manera et.al., Madrid, 1999, ISBN 84-85041-50-X

[editar] Referencias

<references/>

[editar] Enlaces externos

en:Armada Española gl:Armada Española ja:スペイン海軍

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